23 de enero de 2005

El maravilloso mundo del insomnio


¡Qué bolso más hortera!

Es algo curioso lo que sientes cuando tienes insomnio. Te pesan los ojos, te duelen las piernas, te quedas mirando en algún punto perdido en la oscuridad que vive en esos momentos tu habitación... Os preguntaréis qué coño estoy escribiendo. Pues mira, que son las dos y algo de la madrugada y un servidor no puede dormir, ¡carajo! Yo también me pregunto muchas cosas, como por qué pongo una imagen al principio de cada post, y no os lo pregunto, ¿verdad?

Uy, creo que estoy empezando a delirar...

El insomnio es otro mundo. Incluso en la noche más fría, tu cuerpo empieza a sudar y tu paciencia está al borde del suicidio. ¿Por qué uno no se puede dormir cuando tiene tanto sueño? Parece algo sacado de la mente de Ángel Acebes (qué tio, qué forma de hablar, se podría hacer una serie de él a lo Aída). Y es que cuando estás hasta los mismísimos, te dices: "Bueno, ya es la hora de dormir, ¿no? Vamos, venga, va". Coges el cogín, lo espachurras contra tu lateral, cierras los ojos, estás así como unos tres cuartos de hora (te parecerán tres minutos, fijo) y que no, que no hay santa manera de dormirte.

Te cabreas, tiras el cogín por la ventana, te pones a saltar en la cama, llega el momento en el que te ves obligado a calmarte y, como si de una aparición mariana se tratase, va y se enciende tu televisión de catorce pulgadas que tienes en el cuarto por el canal porno (¡Alabado sea nuestro Señor por inventar las televisiones de catorce pulgadas!), o lo que es lo mismo: una cadena local.

Dices: "No, son las cuatro de la mañana y no hay tiempo para una gayola en éstos momentos". Pero lo inevitable es lo inevitable y simplemente sucede, ya no puedes hacer nada...

4:42 AM

Estás tumbado en la cama, mirando noséké arriba, con la boca abierta, pensando con qué cara le dirás a tu madre cuando te pregune qué tal has dormido. Giras la cabeza hacia tu televisión de catorce pulgadas. El butanero y la ama de casa siguen follando como conejos. No te lo explicas. Apagas la tele y te rindes.

Te rindes porque ya no puedes más, has hecho todo lo posible para dormirte pero el maldito insomnio se ha salido con la suya. Te levantas de la cama, haces el manta todo lo que puedes y enciendes tu ordenador hasta las 6:30 AM, que es cuando tu padre se despierta para ir a trabajar.

Aquí, bonitos, llega el colmo de los colmos.

Cuando apagas el ordenador a prisas y te metes en la cama para no alertar a tu padre, que en esos precisos instantes se está levantando de la cama, ¡coges sueño! ¡A las seis y pico de la mañana! Te dices a ti mismo que no, que viva el orgullo y que ya no duermes, que si no luego no te levantas, que hay que ir al (ponga aquí su empleo/estudios) sin excusas, y que si faltas te levantarás a las mil quinientas, como dice tu padre, y ya tendrás "el reloj biológico" desequilibrado. Pero el sueño, esta vez sí, te vence, y tú, tan pancho, te sobas con la baba cayendo de los labios...

A todo ésto digo: ¡Maldito el insomnio!

O como diría un catalán de pura cepa: "Macagun" l'insomni i la mare que el va parir!!

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