
Hitler y el doblaje no son compatibles
¡Hey peña! Rafalet al habla (o al teclado). Menudo día que he pasado, y es que no he parado en ningún momento. P'arriba, p'abajo, p'al centro, p'adentro... Y es que, en sábado, ¡ya estaba levantado a las nueve de la mañana! Algo extraordinariamente extraño en mi ser, levantarme temprano un fin de semana. Y qué remedio, ya que a las doce y algo había quedado con una tia (que al final vinieron tres...) y yo estaba en estado de excepción.
Tocada la una del mediodía, nos dirigimos a buscar al novio de una y a esperar a otro chaval (Carletessss!!!), para a continuación irnos a comer a un bar de mala muerte donde los bocadillos son a lo Nacho Vidal y el lomo tiene tanta sal que se derrite en la boca. Pero ese no fue el plato fuerte de la tarde (jeje, éste chiste es mío, espero que lo pilléis), sino que luego íbamos al cineeee. Síiiii, al cineeeeeee, con lo que me gusta ir al cine y lo poco que he ido yo éste mes (TRES VECES!!!). Y no a un cine cualquiera, no, sino a los cines de Gran Via 2, que son la repera, con esas butacas, con esas palomitas, con esas dependientas...
La película que fuimos a fue El hundimiento. Basada en las memorias de la secretaria que Adolf Hitler tuvo en sus últimos dos años, El hundimiento narra los últimos doce días del dictador alemán y de su tercer reich, con una crudeza y una, me atrevo a decir frialdad, con el mismo nivel (o más) que la grisácea La lista de Schindler y la indiscreta El pianista. Pero la película también tiene sus peros, oiga. Cada uno de sus 150 minutos te atrapa considerablemente en la trama, pero creo que se hace demasiado larga y algo pesada a ratos. Será por el casi ausente ritmo de la película. Aquí es cuando pasa lo de siempre en un cine, cuando ves una película eterna, y es que se te duerme el culo y parte de las piernas y estás haciendo malabares para estar cómodo. Pero va a ser que no. Y eso que las butacas es de lo más cómodo -respecto a cines- que hay en Barcelona...
Pero bueno, sigamos con la película. El hundimiento brilla gracias a Bruno Ganz, que interpreta a Hitler. Con PAPELONES como éste, uno se pregunta qué coño se fuman los de "lo sosca" al nominar a Johnny Depp por Buscando Nunca Jamás o a Clint Eastwood por Million Dollar Baby (no nos engañemos, lo único que hace el tito Clint en la película es fruncir el ceño) teniendo a diamantes en bruto como éste. Y es que el tio SE SALE. Lástima que la haya visto doblada (un doblaje horrible, por cierto), que si no ya lo consideraría uno de mis dioses personales.
En fin, buena película, demasiado larga, demasiado depre (he salido con una cara...), pero se agradece que aún se hagan películas así. 100% recomendable.
¡Y que viva Bruno Ganz, coño!
PD: Que aprenda Amenábar a hacer cine.
PD2: Que le den por culo a Javier Bardem y se ponga a rezar a nuestro señor Bruno Ganz, aaaaamén.
Tocada la una del mediodía, nos dirigimos a buscar al novio de una y a esperar a otro chaval (Carletessss!!!), para a continuación irnos a comer a un bar de mala muerte donde los bocadillos son a lo Nacho Vidal y el lomo tiene tanta sal que se derrite en la boca. Pero ese no fue el plato fuerte de la tarde (jeje, éste chiste es mío, espero que lo pilléis), sino que luego íbamos al cineeee. Síiiii, al cineeeeeee, con lo que me gusta ir al cine y lo poco que he ido yo éste mes (TRES VECES!!!). Y no a un cine cualquiera, no, sino a los cines de Gran Via 2, que son la repera, con esas butacas, con esas palomitas, con esas dependientas...
La película que fuimos a fue El hundimiento. Basada en las memorias de la secretaria que Adolf Hitler tuvo en sus últimos dos años, El hundimiento narra los últimos doce días del dictador alemán y de su tercer reich, con una crudeza y una, me atrevo a decir frialdad, con el mismo nivel (o más) que la grisácea La lista de Schindler y la indiscreta El pianista. Pero la película también tiene sus peros, oiga. Cada uno de sus 150 minutos te atrapa considerablemente en la trama, pero creo que se hace demasiado larga y algo pesada a ratos. Será por el casi ausente ritmo de la película. Aquí es cuando pasa lo de siempre en un cine, cuando ves una película eterna, y es que se te duerme el culo y parte de las piernas y estás haciendo malabares para estar cómodo. Pero va a ser que no. Y eso que las butacas es de lo más cómodo -respecto a cines- que hay en Barcelona...
Pero bueno, sigamos con la película. El hundimiento brilla gracias a Bruno Ganz, que interpreta a Hitler. Con PAPELONES como éste, uno se pregunta qué coño se fuman los de "lo sosca" al nominar a Johnny Depp por Buscando Nunca Jamás o a Clint Eastwood por Million Dollar Baby (no nos engañemos, lo único que hace el tito Clint en la película es fruncir el ceño) teniendo a diamantes en bruto como éste. Y es que el tio SE SALE. Lástima que la haya visto doblada (un doblaje horrible, por cierto), que si no ya lo consideraría uno de mis dioses personales.
En fin, buena película, demasiado larga, demasiado depre (he salido con una cara...), pero se agradece que aún se hagan películas así. 100% recomendable.
¡Y que viva Bruno Ganz, coño!
PD: Que aprenda Amenábar a hacer cine.
PD2: Que le den por culo a Javier Bardem y se ponga a rezar a nuestro señor Bruno Ganz, aaaaamén.
Como he comentado ya en el blog de La Ruina de la Familia, me gustaría que no le dieran el oscar a Amenabar (a ver si se le bajan los humos) y que sí se lo den a Nacho Vigalondo (que se lo merece mucho más). Por cierto, una pregunta existencial: ¿¿Por qué coño las buenas películas son tan largas?? ¿¿No se puede hacer una obra maestra en hora y media??
ResponderSuprimirSí,se puede hacer una obra maestra en hora y media,pero me da que hoy día no saben sintetizar.Vale que cada peli tiene su duración,pero una hora y media es ideal.
ResponderSuprimirA mí Million Dollar Baby no me pareció una obra maestra.
Solo decir que yo estuve ahí (sí, vi al Hombre, al que dirije este cotarro, xD).
ResponderSuprimirLa película está bien, aunque no es mi género favorito (películas históricas y tal). Eso sí, agradezco que no sea la típica peli bélica con héroes enamorados que matan a 20 hombres de un tiro y luego llegan a casa y lloran en la tumba de su tan estimado amigo que murió sacrificandose por el resto del pelotón (en otras palabras, es muy muy realista).
UN SALUDO!!