7 de febrero de 2005

La Incredi-pera mecánica



Antes de todo quería advertiros de que si veis que mi forma de hablar es un poco extraña, mis disculpas, el protagonista de La Naranja Mecánica -de Kubrick-, Alex, ha influenciado sobremanera en mi quijotera. Pero no desesperéis, mis queridos drugos, la influencia va para bien.

Otra cosa. ¡Menudo subidón ha pegado el contador de visitas! Os agradezco mucho que os hayáis enganchao a éste blog-revistilla, donde todos somos super-freaks y estamos un poco locos. Mil gracias.

Y ahora voy a contaros mi vida, para variar. Bueno, mi vida no, os voy a contar lo que me ha pasado éste domingo, of course.

Como todos sabréis, el miércoles fue mi cumple cumple. Cumplí nada más y nada menos que la mayoría de edad, que ya era hora. Aquél miércoles, mi family no tenía tiempo de celebrarlo "a lo grande" (remarco las comillas), así que dejamos los pasteles y demás paridas para ayer (claro, que ya estamos a lunes, hermanos míos), domingo, seis de febrero de 2005. Toma ya.

El domingo es el día de fiesta para todo quisqui, incluído para mis padres, cosa que ya es rara por sí misma. Sólo os diré que hoy nos hemos levantado a la una menos cuarto TODOS (éste factor es el responsable de que esté aquí escribiendo y rayándome la quijotera de no muy agraciada manera). Como cada domingo, a mi madre no le ha salido del chiripitifláutico de guisar nada. ¿Resultados de éste emperramiento adulto? Dos: Llamar al telepizza de marras o ir a un lugar de mala muerte a que nos hagan unos "deliciosísimos" pollos a last (no sé cómo carajo se escribe, mis queridos drugos) con unas patatas más llenas de aceite que un conservador machista.

Si a todo esto le sumamos que mi madre trajo el otro día del bar unas SEÑORAS PERAS (más grandes que mi mano), que mi padre (gaditano como nadie) se emperra en ver todo el santo día los carnavales de "cái", la cosa se iba de lo paranormal.

Cuando ya nos hemos zampado los pollos (qué mal suena esto), tocaba la fruta. Yo, como nunca como fruta, a no ser que esté enfermo, pues me espatarré en el sofá, viendo una peliculilla de la infumable Sandrah Bullock en Timotena 3. Mi madre trajo una incredi-pera y se la dio a mi sister menor. Ésta se la zampa y dice que quiere más (así de "alimentada" está la cría).
- Ve a buscarla tú, que ya eres mayor - le contesta mi madre. Total, tiene ocho años, es mayor ya, pero no tanto como yo xD (uy, esto de cumplir los 18 viene con demasiados delirios de grandeza; tendré que ir a que me reparen la quijotera).
Total, que mi sister menor va a la cocina a buscar un par de incredi-peras.

JUSTO en el momento en el que mi hermana pisaba la cocina, mi entorno se detuvo y viví una experiencia similar al "tiempo-bala" de Matrix. En ese "tiempo-bala", me levanté del sofá, lo más rápido que pude y corrí hacia mi silla. Algo me decía que iba a contemplar un espectáculo sin precedentes. Ya estaba sentado en la silla y el "tiempo-bala" continuaba. De repente veo que mi hermana va saliendo de la cocina, con dos incredi-peras en su mano. Cuando agarró el pomo de la puerta, dispuesta a cerrarla, en mi quijotera empezó a sonar la novena sinfonía de Beethoven.
- ¿Qué me ocurre? - me pregunté - Ésto no es normal.

El "tiempo-bala" continuaba, junto con la novena de Beethoven.

Mi hermana estaba cerrando la puerta cuando en un trágico y erróneo movimiento de pies, resbala y cae de espaldas. Por primera vez vi a una hermana volar, mientras ella abría la boca poco a poco y levantaba las manos.

El "tiempo-bala" continuaba, la novena también.

No sé qué diantres hizo mi hermana para que su pie derecho se colocase debajo de su trasero y provocarse un esguinze. ¡Pummmmm! Finalmente, la sister cayó y las incredi-peras que tenía agarradas se le cayó encima. Todo lo que había en mi quijotera cesó y mi hermana empezó a llorar. Mi padre, sobresaltado y soltando continuamente "me cagondiez, me cagondiez" se levantó de la silla y cogió a mi hermana. Mi otra hermana se partía el culo. Mi madre estaba en el limbo. ¿Yo? Pegándole patadas a mi perra mientras gruñía.

1 comentarios:

  1. La última frase me parece magistral.¡Deja al chucho en paz,hombre!

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