Estoy agotado. Tengo las piernas tan doloridas, que si hablasen, estarían insultándome contínuamente sin dejarme respiro alguno. Tengo sueño, y no puedo echarme una siesta como Dios manda porque no consigo dormir. Además de todo esto tengo toda la puta entrepierna escozida (nunca pensé que diría esto en el blog) de patearme todo Granollers. Sí, es que ayer me fui a las fiestas mayores de Granollers (a unos cuantos kilómetros de mi casa), donde quedamos con J. MADRID (que podéis leer por aquí en algunas ocasiones) para ir a cenar nosédónde, porque aún teníamos que esperar a otra gente. Y bueno, la gente muy maja, pero con el culo un poco abierto con un tal Luís, que no opinaré de él porque no le conozco lo suficiente, pero me dio mucha rabia eso, que todos le lamieran el culo sobremanera, ya que el tal Luís este estaba encaparrado en ir a un puto restaurante chino, y ya nos veis a un grupo de más de diez personas pateándose Granollers buscando un puto restaurante chino. Menos mal que lo encontramos porque además hacía un frío que pelaba.
Lo del restaurante chino fue toda una aventura. La camarera que nos atendió era una especie de mezcla entre Michelle Yeoh y la señorita Karapappel con muchísima mala leche. Cuando nos tomó nota y pidió las cosas a cocina, sólo le faltaba un látigo para poder fustigar a los pobres cocineros que hacían lo que podían. Y nosotros ahí, esperando y muertos de miedo por el absoluto silencio que había en el restaurante y los chillidos de la camarera, que pensábamos que en un momento u otro nos miraría con odio y escupiría fuego encima de nuestros asquerosos cuerpos occidentales. Eso sí, se agradece que nos sirvieran rápido xD. A lo mejor ya tenían los platos preparados, qué se yo, los chinos son muy raros. A mí como no me gustaba nada de allí, pues me pedí pollo con patatas fritas, al igual que la Patruka. Que ni eso parecía pollo, de lo extremadamente delgado que era. Yo comencé a especular sobre la procedencia de ese estrambótico alimento. Observé un trozito y deducí que podría ser un animal con menos chicha que el pollo, como el perro, el gato o la rata. Pero oye, que estaba bueno, y si encima le ponías un poco de limón por encima, pues muchísimo más rico aún.
Después de unos chillidos de china más, llegó la hora de pagar, con el consiguiente canguelo por intentar mirarle a los ojos a esa mujer endiablada. Pero para nuestra sorpresa, mostró una reluciente sonrisa y dijo un gracias como si lo dijera un andaluz analfabeto comiendo maíz. Anda que no le gustaba los euretes a la china, cagondiez.
Cuando salimos del chino pues vagamos por todo el pueblo, buscando a gente conocida por aquí y más gente conocida por allá. Me presentaron a un amigo del Juan (J. MADRID), que le llamaban "Albacete" (aún no sé por qué). Y bueno, mi primera impresión fue un tanto rara. El chaval era majo, pero estaba como una puta cabra. Soltaba una gracia detrás de otra sin parar, era como un guionista de Friends bajo los efectos de la marihuana. Menos mal que me trajeron mi café con hielo (aunque se podrían haber esmerado un poquitín más y traerme dos azúcares, leñe) y me lo pude tomar tranquilamente (no).
¿Y qué hicimos luego? Ah, sí, hacer el gilipollas por el pueblo (que estaba sumido en una verbena de la hostia) e irnos a un concierto de un grupo de estos ambulantes, llamado La Tribu. Fue una puta mierda, porque no tenían personalidad alguna (uno era una copia exacta de Bon Jovi, otro sólo cantaba mierdas de El canto del loco, y la tia del grupo era una especie de mono rapero saltarín que cuando intentaba afinar el mundo corría un gran peligro), y cuando había un poquitín, iban de pedantes con ese rollo de (leer con acento de pijo) "somos super progres y vamos en contra del super sistema, chupi-guay!" totalmente repelente. Menos mal que nos fuimos, aunque no sé yo eh, porque nos dijeron que tocaron temas de Queen, y casi muero cuando me lo dijeron. Pues ná, otra vez será.
Después de aquello fuimos a la casa de la abuela del Juan a hacer el ganso. Bueno no, a tocar las guitarras. Yo no, porque no sé, pero esta gente está hecha una experta y no pararon de tocar temas de Bunbury (muy bien por cierto) hasta pasadas las siete de la mañana xD, cuando dijimos CHEEEEE ÁMONO!, que si no perdíamos el puñetero tren.
Menos mal que mi madre no me ha matado por llegar a las diez de la mañana a casa xD, porque estaba durmiendo, que si no...
Lo del restaurante chino fue toda una aventura. La camarera que nos atendió era una especie de mezcla entre Michelle Yeoh y la señorita Karapappel con muchísima mala leche. Cuando nos tomó nota y pidió las cosas a cocina, sólo le faltaba un látigo para poder fustigar a los pobres cocineros que hacían lo que podían. Y nosotros ahí, esperando y muertos de miedo por el absoluto silencio que había en el restaurante y los chillidos de la camarera, que pensábamos que en un momento u otro nos miraría con odio y escupiría fuego encima de nuestros asquerosos cuerpos occidentales. Eso sí, se agradece que nos sirvieran rápido xD. A lo mejor ya tenían los platos preparados, qué se yo, los chinos son muy raros. A mí como no me gustaba nada de allí, pues me pedí pollo con patatas fritas, al igual que la Patruka. Que ni eso parecía pollo, de lo extremadamente delgado que era. Yo comencé a especular sobre la procedencia de ese estrambótico alimento. Observé un trozito y deducí que podría ser un animal con menos chicha que el pollo, como el perro, el gato o la rata. Pero oye, que estaba bueno, y si encima le ponías un poco de limón por encima, pues muchísimo más rico aún.
Después de unos chillidos de china más, llegó la hora de pagar, con el consiguiente canguelo por intentar mirarle a los ojos a esa mujer endiablada. Pero para nuestra sorpresa, mostró una reluciente sonrisa y dijo un gracias como si lo dijera un andaluz analfabeto comiendo maíz. Anda que no le gustaba los euretes a la china, cagondiez.
Cuando salimos del chino pues vagamos por todo el pueblo, buscando a gente conocida por aquí y más gente conocida por allá. Me presentaron a un amigo del Juan (J. MADRID), que le llamaban "Albacete" (aún no sé por qué). Y bueno, mi primera impresión fue un tanto rara. El chaval era majo, pero estaba como una puta cabra. Soltaba una gracia detrás de otra sin parar, era como un guionista de Friends bajo los efectos de la marihuana. Menos mal que me trajeron mi café con hielo (aunque se podrían haber esmerado un poquitín más y traerme dos azúcares, leñe) y me lo pude tomar tranquilamente (no).
¿Y qué hicimos luego? Ah, sí, hacer el gilipollas por el pueblo (que estaba sumido en una verbena de la hostia) e irnos a un concierto de un grupo de estos ambulantes, llamado La Tribu. Fue una puta mierda, porque no tenían personalidad alguna (uno era una copia exacta de Bon Jovi, otro sólo cantaba mierdas de El canto del loco, y la tia del grupo era una especie de mono rapero saltarín que cuando intentaba afinar el mundo corría un gran peligro), y cuando había un poquitín, iban de pedantes con ese rollo de (leer con acento de pijo) "somos super progres y vamos en contra del super sistema, chupi-guay!" totalmente repelente. Menos mal que nos fuimos, aunque no sé yo eh, porque nos dijeron que tocaron temas de Queen, y casi muero cuando me lo dijeron. Pues ná, otra vez será.
Después de aquello fuimos a la casa de la abuela del Juan a hacer el ganso. Bueno no, a tocar las guitarras. Yo no, porque no sé, pero esta gente está hecha una experta y no pararon de tocar temas de Bunbury (muy bien por cierto) hasta pasadas las siete de la mañana xD, cuando dijimos CHEEEEE ÁMONO!, que si no perdíamos el puñetero tren.
Menos mal que mi madre no me ha matado por llegar a las diez de la mañana a casa xD, porque estaba durmiendo, que si no...
Jeje, me ha parecido muy bonita la crónica, de verdad.
ResponderSuprimirOlvidaste comentar "algo" sobre el Marc (el tipo que fue bebido, sorprendentemente, toda la noche habiendo tomado solo durante la cena) y sobre la peli que no vimos, jeje.
Nada, nada, que no estuvo del todo mal.
UN SALUDO!!
¿No te da MUCHA rabia el lameculismo?
ResponderSuprimirMucha.
ResponderSuprimirLo que me da más rabia aún es que pueda ser yo un lameculos alguna vez sin darme cuenta.
una wena historia de lo que paso.
ResponderSuprimirno dejes de escribir!
saludos