jueves, 25 de agosto de 2005

Willy Wonka y los enanitos backstreetboys!


Yo quiero un oompaloompa en mi casa

Como ya os dije, si hoy me molase a mí mismo, pues escribiría lo que me ha parecido la versión del relato más dulce de Ronald Dahl, Charlie y la fábrica de chocolate, por parte del cada vez más decepcionante Tim Burton.
Pues bien: hoy me molo a mí mismo. Estáis de suerte, queridos.

Os preguntaréis por qué he llamado "cada vez más decepcionante" al tito Burton. Pues porque parece ser que con la llegada del nuevo siglo, este hombre ha ido ablandándose cada vez más y más hasta límites insospechados antes. Ya no es aquél artesano que nos regaló (bueno, de regalar regalar, nada xD) gamberradas como Bitelchus o cuentos tan bellos como Eduardo Manostijeras. Ahora parece más bien un director de encargo, y parece no importarle (qué digo yo que qué le va importar si ahora cobra más!).

Todo empezó con Sleepy Hollow, allá por el 99. La película era aceptable, con ese "ambiente Burton" tan carecterístico. Pero algo fallaba, la verdad. No fue lo esperado, al menos por mi parte. Después vino El planeta de los simios... infumable versión "burtoniana" (que ni eso), decepcionante, cansina y ridícula, con un Charlton Heston muy fravorecido (xDDD) y una Sagrada Família (sí, sí, la de Barcelona) estampada en medio del desierto incluída.

Big fish fue la siguiente en la lista de decepciones del tito Burton. Deposité muchísimas esperanzas en esa película tras ver ese precioso teaser trailer, pero la película, con un Ewan McGregor que se sale, todo hay que decirlo, es de lo más regular, ñoño, aburrido, largo y pretencioso. Regular porque la película se basa en ofrecer al espectador pasajes memorables y pasajes insoportables uno detrás de otro. Ñoña porque es edulcorada hasta decir basta. Aburrida y larga por culpa de aquellos pasajes insoportables y ñoños ya mencionados. Y pretenciosa porque pretende, en casi cada escena, ser otra Eduardo Manostijeras, sin apenas llegarle a la suela de los zapatos a esta última.

Y este año (y después del tocho que os he soltado xD) nos llega Charlie y la fábrica de chocolate. Iré al grano: Me ha parecido una película muy digna, con secuencias memorables y otras un tanto bochornosas. Todo el principio, hasta que los niñatos entran en la fábrica de chocolate, me ha parecido perfecto en todos los sentidos. Vamos, que me lo he pasado pipa. Cuando entran en la fábrica, con la aparición de un sobreactuado Johnny Depp y esos "ahora somos insoportables y ahora geniales" Oompa-Loompas (ver foto de arriba), la cosa se tuerce un pelín, la peli se vuelve un poco más gamberra, pero sigue torciéndose. Además que esos números musicales de esos backstreetboys-latin kings llamados Oompa-Loompas llegan a ser de lo más bochornoso, y eso que es de lo más gamberro (cuando la veáis me entenderéis). Como ya he dicho, el Depp está sobreactuado que te cagas. Parece más bien un pallaso haciendo tonterías en un decorado carísimo. Eso sí, esas hostias que se mete contra ese peculiar ascensor que protagoniza la parte final de la película son memorables. Y el niño que ya trabajó con Depp en Descubriendo Nunca Jamás y que interpreta a Charlie es un putísimo genio. Y es que la cara que pone cuando Charlie le dice lo que le tiene que decir al final de la película (no vaya a chafarosla) habla por sí sola.

Y bueno no tengo más ganas de comentar xD. Sí que tengo que decir que es un soplo de aire fresco para la carrera de Burton que empezaba a caer en picado (veremos ese Coprse Bride que está por venir), pero que vamos, tampoco es que sea una obra maestra del cine mundial. Simplemente es un cuento infantil (pero no tanto) muy entrañable, con un final feliz un poco pegote. Todo hay que decirlo (le he cogido gustirrinín a esta frase).

1 comentario:

  1. Sí, sí, muchacho, que tú también has llorado en el cine, vaya.

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