21 de octubre de 2005

Churruscao

Me piden una manzanilla. Cogo el vaso de las manzanillas, lo lleno hasta la mitad de agua mineral e introduzco el surtidor de vapor caliente dentro del vaso. Le meto caña para que el agua se caliente, pero se ve que le doy demasiada, con tanta mala suerte que el agua, hirviendo, se derrama encima de mi dedo índice derecho. No chillo porque el dolor no me deja, pero sí que suelto el vaso, cayéndose al suelo y rompiéndose en decenas de pedazos, que se esparcen a su vez por el suelo de madera de la barra. "Hostia puta" digo, y miro a mi madre, que tiene los ojos como platos. Inmediatamente corre al botiquín y agarra un tubo de pomada para las quemaduras. Lo abre y lo espachurra encima de toda mi mano, cuando sólo me había quemado un dedo. "Anda, siéntate y deja que repose", me dice la buena mujer. Cogo La vanguardia, me siento y comienzo a leer una interesantísima entrevista a Brian Weiss, sobre su teoría de la reencarnación. Muy convincente y esperanzadora, pero no suficiente. Le digo a mi madre que lo lea, y me dice que ojalá fuera cierto, que le encantaría. Me levanto, cogo mi chaqueta y me despido de mis padres: mi turno se ha acabado.

Ésta tarde puede que vaya al cine, a ver lo nuevo de Cronenberg. No me gusta ir al cine solo, pero es lo que hay. Ya nadie sale los viernes por la tarde.

2 comentarios:

  1. Pubret, espero que no te duela mucho el dedo ;)

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  2. Mejor ir solo al cine que mal acompañado.
    Además, vas a disfrutar de la peli igual.

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