
Yo quiero la americana de Sergio... ¡y un hijo
con Soraya!
Se acabó lo que se daba. Ésta noche, la "nueva generación" de Operación Triunfo en Telecinco llega a su fin. Se acabaron los mini-conciertos de Víctor, los lucimientos de Soraya con esa VOZ que tiene (mi preferida, aunque ese peinado que lleva es JORRIBOL!!) y los palos para la inútil de Idaira (que ya se piró, pero quería nombrarla). Pero sólo puede quedar uno entre los finalistas (que son los tres marrajos de arriba: Soraya, Víctor y Sergio, por orden de preferencia), y ésta noche se decidirá quién gana el concurso y una carrera discográfica por haber pasado tantas penas y glorias en esa academia diseñada por naranjito y dirigida por un irritable Kike "tienes un problema de desafinaSióoooon" Santander.
Ésta edición de OT ha sido la más seguida desde esa tan exitosa, pastelosa, empalagosa y edulcorada primera edición (todo era muy bonito y todos eran muy felices). Desde entonces, el concurso cayó en declive, gracias a la competencia generada por Telecinco y sus exitosas emisiones de CSI. Y es que, ¿alguien se acuerda del ganador de la tercera edición de OT, o de alguno de sus concursantes? ¡Si hasta alguna que otra guarra de Popstars (¡todo por un sueeeeeeño!) tuvo muchísimo más éxito! Las cifras hablan por sí solas: unos 4.723.000 (37.1% de share) de espectadores, han seguido esta super entretenida cuarta edición de OT. Y me alegro, porque el programa, como ya he dicho, ha sido la mar de entretenido, en el cual he pasado muchos buenos ratos y me he reído un montón. La gente mira con mala cara a los realities, y con razón, porque algunos son una chufa. Pero si entretienen y te lo pasas bien, que es lo que deberíamos exigir de un programa de televisión, no pueden ser tan malos. Aaaah, claro, pero es que a veces hay que ir de cool o de políticamente incorrecto y decir que "huala por qué ves eso", para quedar bien y como la excepción, sin ninguna clase de argumentación. Les preguntas por qué no debería ver estos programas y no saben qué responderte. Vale que puede ser por gustos, que no le puede gustar, pero es que hay alguno por ahí suelto que vaya tela, que sólo critica por criticar. ¡Ag! Cuánto pedante suelto.

Pues a joerse, porque dentro de una semanita comienza la séptima edición (que ahí es ná) de Gran hermano (con Mercedes Milà again), otro de mis realities preferidos y con los que me lo paso también pipa, como buen marujo que estoy hecho. No es tan interesante como Operación triunfo, ya que se trata de ver cómo cuatro gandules se rascan el culo. Pero que me enganche o no, depende del juego que den estos cuatro gandules. Si se tiran todo el día sin hacer nada, pues no creo que me enganche. Pero si hay historias, si ocurre algo en esa casa, discusiones, rolletes, o lo que sea, seguramente me engancharé, porque pasará lo de siempre: Intentaré averigüar mediante los resúmenes qué ha pasado (si ha pasado algo), y al día siguiente querré ver las consecuencias, y al siguiente las consecuencias de las consecuencias, y así hasta que acabe el programita. Pero como ya he dicho, no será tan interesante como Operación triunfo. Una lástima.
Ojo, quiero aclarar que a mi me gustan (o no) los programas (realities) en sí, no todo el mundo que vendrá cuando se acabe el reality, es decir, entrevistas larrrrgas e insoportables en magazines y programas del corazón más insoportables si cabe, discusiones en los susodichos, y demás historias, que me importan un comino, ya que el programa que seguía ya se ha acabado.
Hala, me voy.
Ésta edición de OT ha sido la más seguida desde esa tan exitosa, pastelosa, empalagosa y edulcorada primera edición (todo era muy bonito y todos eran muy felices). Desde entonces, el concurso cayó en declive, gracias a la competencia generada por Telecinco y sus exitosas emisiones de CSI. Y es que, ¿alguien se acuerda del ganador de la tercera edición de OT, o de alguno de sus concursantes? ¡Si hasta alguna que otra guarra de Popstars (¡todo por un sueeeeeeño!) tuvo muchísimo más éxito! Las cifras hablan por sí solas: unos 4.723.000 (37.1% de share) de espectadores, han seguido esta super entretenida cuarta edición de OT. Y me alegro, porque el programa, como ya he dicho, ha sido la mar de entretenido, en el cual he pasado muchos buenos ratos y me he reído un montón. La gente mira con mala cara a los realities, y con razón, porque algunos son una chufa. Pero si entretienen y te lo pasas bien, que es lo que deberíamos exigir de un programa de televisión, no pueden ser tan malos. Aaaah, claro, pero es que a veces hay que ir de cool o de políticamente incorrecto y decir que "huala por qué ves eso", para quedar bien y como la excepción, sin ninguna clase de argumentación. Les preguntas por qué no debería ver estos programas y no saben qué responderte. Vale que puede ser por gustos, que no le puede gustar, pero es que hay alguno por ahí suelto que vaya tela, que sólo critica por criticar. ¡Ag! Cuánto pedante suelto.

Pues a joerse, porque dentro de una semanita comienza la séptima edición (que ahí es ná) de Gran hermano (con Mercedes Milà again), otro de mis realities preferidos y con los que me lo paso también pipa, como buen marujo que estoy hecho. No es tan interesante como Operación triunfo, ya que se trata de ver cómo cuatro gandules se rascan el culo. Pero que me enganche o no, depende del juego que den estos cuatro gandules. Si se tiran todo el día sin hacer nada, pues no creo que me enganche. Pero si hay historias, si ocurre algo en esa casa, discusiones, rolletes, o lo que sea, seguramente me engancharé, porque pasará lo de siempre: Intentaré averigüar mediante los resúmenes qué ha pasado (si ha pasado algo), y al día siguiente querré ver las consecuencias, y al siguiente las consecuencias de las consecuencias, y así hasta que acabe el programita. Pero como ya he dicho, no será tan interesante como Operación triunfo. Una lástima.
Ojo, quiero aclarar que a mi me gustan (o no) los programas (realities) en sí, no todo el mundo que vendrá cuando se acabe el reality, es decir, entrevistas larrrrgas e insoportables en magazines y programas del corazón más insoportables si cabe, discusiones en los susodichos, y demás historias, que me importan un comino, ya que el programa que seguía ya se ha acabado.
Hala, me voy.
Ya somos 2.
ResponderSuprimirMenuda cara de caniche tiene ese cantante, ¿no?
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