3 de noviembre de 2005

216

Hoy en el bar, mi madre y yo nos seguíamos riendo de Marianito Rajoy y esa gran frase suya, que soltó ayer en el Congreso de los diputados, acerca del nuevo Estatut d'autonomía de Catalunya (¡ue!), que pasará a la historia de éste país, cual quién me pone la pierna encima: "Es como hacerle la permanente a un puercoespín." ¡Sí señor! Tenemos unos políticos que son la repera limonera en ésto del humor, y que ya podrían hacer algo útil para la humanidad y apuntarse al No te rías que es peor. Ah no, calla, que eso hace milenios que ya no existe.

Después de llegar a casa y releer los comments que dejaron mis amiguetes en el anterior post a éste, mi hermana va y me dice que no me relaje que iríamos a hacer unos recados. No te jode, como que estoy reventado de currar y ahora quiere que la acompañe por ahí. Pues nada cogemos a la perra voladora que tenemos y la llevamos al veterinario, bueno no, a la peluquería canina, pero es que está dentro del veterinario. Bueno, ya me entendéis. La dejamos allí agonizando, pagamos 20 euros para que la dejen bien guapa, y nos dicen que en una hora estará lista. Al salir de allí pensé que al regresar, debería fijarme en las manos de la peluquera, a ver si las mantenía intactas después de intentar peinar al bicho...

Cogemos el coche y hala, que mi hermana me lleva a la otra punta de Viladecans porque tiene que pedir hora para la peluquería y comprarse no sé qué potingues para el pelo. En fin, cosas de mujeres ya se sabe.

Volvemos a la peluquería-in-the-veterinario a recoger al león marino. Bien guapo que lo dejan, y habiendo pagado y todo, nos quedamos una media hora más allí, porque mi hermana y la peluquera parece que congenian, y como las dos son igual de cotorras hablando, pues allí estaba yo con la perra en brazos esperando a que terminaran de rajar.

De la peluquería-in-the-veterinario pasamos al bar (harto de verlo estoy ya) porque mi hermana que está vaga y no trabaja necesita pasta para recargarse el móvil y tiene que pedírselo a mamá, mientras le enseña qué mona ha quedado la perra. Después de hacer más el ganso nos fuimos a casa e hicimos la comida, que había hambre, con tanta vuelta.

En estos momentos estoy yo aquí escribiendo un post más de los 215 que van en éste primer aniversario de mi querido blog ^_^, con la perra sobando encima mío e intentando repeler con un poco de música extraña los berridos de los niñatos malcriados de dos años, y sus madres, que se pasan todo el día tirados en la plaza que hay delante de mi casa. Odio a los niños... que no son míos. Luego, como mi cuñado viene a casa a cenar y mi hermana que está vaga y no trabaja, está precisamente vaga, pues me ha dicho que el Álex (su novio, osea, mi cuñado) le ha dicho que haga "esas hamburguesas tan ricas" que hago yo para cenar.

Pues vaya.

4 comentarios:

  1. A la petita no se le llama León marino!!XDD

    Tu hermana me recuerda a mí hace, exactamente, un año. Estar vaga para todo y sin ganas de rabajar...

    Arreveure!

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  2. Yo tambien estoy sin curro...pero no pq no quiera! Mira q tu vida es sosa de narices, pero me gusta leerla, soy una cotilla en potencia. No habia escuchado la frase de Rajoy, pero es buenisima jajajajaja

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  3. Rafa, espero que el lobby rosa no lea tu blog, porque entre lo del edredón de Abba y lo de la peluqería canina te van a estereotipar :D

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