
¡Hosti, que me mojo!
Ríanse ustedes del diluvio universal que describe la Bíblia: está cayendo una sobre Viladecans (en lo más recógnito de Barcelona), que cuenta por todos los días del año. Oscuridad y tinieblas total en la calle, un frío que hiela hasta a un oso polar, y sirenas de ambulancias cada dos por tres. ¡Es el apocalipsis! Pues ya hacía falta tanta lluvia, coño, tanto como para la maldita sequía que asola el país, como para el cuerpo: ¡Que ir en manga corta aún en noviembre no era normal! Menos mal que ya llega la época de ponerse los chaquetones super gruesos, los jerseys y las bufandas. Con lo que disfruto yo con los días estos... siempre en casa, con el edredón hasta las ojeras, un café bien caliente y mirando por la ventana, viendo a los pobres mortales que van por la calle y que intentan sobrevivir al apocalíptico clima, mientras te comes un polvorón de limón que molan mogollón, de esos del envase verde.
Lo único que no soporto de estos días es el viento fuerte, ese que te quita la chaqueta de golpe nada más salir de casa. Esta mañana hacía precisamente el viento este, y ya veía yo a más de un crío que en teoría tenía que entrar al colegio, volando por los aires, agarrando con todas sus fuerzas su paraguas del pato Donald y a su mochila-carro de Shrek. Si al viento este le añades un dolor de panza insoportable mientras vas de camino al trabajo, tienes mi día de hoy. Odio del dolor de barriga: Le escribiré una carta a Zapatero para que lo prohíba, y otra a Rajoy para que se lea l'Estatut entero y deje de decir memeces.
En fin, que voy a coger a mi perra, no vaya a ser que se nos la lleve el temporal volando hasta Groenlandia; a buscar una linterna de esas gigantonas que tiene mi padre en su habitación, y encerrarme en mi cuarto (búnker), a esperar a que amaine esta tormenta, ¡que ni El día de mañana, oiga!
Lo único que no soporto de estos días es el viento fuerte, ese que te quita la chaqueta de golpe nada más salir de casa. Esta mañana hacía precisamente el viento este, y ya veía yo a más de un crío que en teoría tenía que entrar al colegio, volando por los aires, agarrando con todas sus fuerzas su paraguas del pato Donald y a su mochila-carro de Shrek. Si al viento este le añades un dolor de panza insoportable mientras vas de camino al trabajo, tienes mi día de hoy. Odio del dolor de barriga: Le escribiré una carta a Zapatero para que lo prohíba, y otra a Rajoy para que se lea l'Estatut entero y deje de decir memeces.
En fin, que voy a coger a mi perra, no vaya a ser que se nos la lleve el temporal volando hasta Groenlandia; a buscar una linterna de esas gigantonas que tiene mi padre en su habitación, y encerrarme en mi cuarto (búnker), a esperar a que amaine esta tormenta, ¡que ni El día de mañana, oiga!
Me ha encantado tu blog, acabo de caer en él por casualidad y mola.
ResponderSuprimirCreo que vendré más a menudo a verte.
Saludos desde Palma
Estás en tu casa. ^^
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