
Casi perfecta. Podría haber sido para mi la mejor película del año, pero sólo se queda en una película de aventuras fascinante, bonita y entretenida, pero mejorable en ciertos aspectos. Mejorable porque le sobra metraje por muchos lados, sobretodo al principio, en secuencias interminables de acción, y en presentación de personajes (¿es que se tiene que presentar hasta el más insignificante de los tripulantes del barco? ¿Es para darles más profundidad o qué?):
Al principio se tendría que haber ido al grano. No digo que el principio no me guste, ha sido todo lo contrario: me ha encantado. Pero creo que le sobran muchas escenas y planos de helicóptero alrededor del Venture, que a veces vienen tantos seguidos que uno ya no sabe si está viendo King Kong o un documental del IMAX. Luego están las secuencias de acción que muchas de ellas son alargadas hasta decir basta. Uno se lo pasa bomba con ellas, pero cuando se está casi cinco o seis minutos seguidos viendo una estampida de brontosaurios, pues como que al final se pierde toda emoción. Y no sólo con las secuencias de los brontosaurios, también con la de los bichos grandes y el enfrentamiento de Kong contra tres (o cuatro, o cinco, ya no me acuerdo) tiranosaurios, o lo que sean (interminable). La verdad es que no le veo necesidad de alargarlas tannnnnnnnnnto. Quizá las ganas de mostrarlo todo super espectacular de la muerte, y que así la peli dure tres horas, porque claro, si dura tres horas, a lo mejor cae un Oscar...
Pese a esas pegas, que son lo único de malo que he encontrado en toda la película a mi juicio, me ha fascinado, entretenido y emocionado como hace tiempo que no lo hacía ninguna cinta. Desde El señor de los anillos diría yo. Los efectos digitales me han parecido prácticamente perfectos, respecto a Kong (muchos de los dinos, sobretodo esos extraños velocirraptores, cantaban lo suyo), claro. ¡Si parecía un puto mono de verdad! ¡Era un puto mono! Tal vez lo peor de los efectos digitales, a parte de los dinosaurios, ha sido alguna toma de Naomi Watts (por cierto, espléndida y guapísima: lo mejor de la película sin duda). Y es que era DE AUTÉNTICA VERGÜENZA que se viera, entre esos hermosos cabellos rubios, croma azul...
Pero dinosaurios, cromas azules, Oscars y secuencias de acción interminables a un lado, el señorito Jackson ofrece uno de los mejores actos finales que estos ojos de dieciocho años jamás han contemplado: Nueva York.
Por una parte tenemos una recreación espectacular de la ciudad en aquella época, y por otra, la sucesiva línea de acontecimientos que se desencadenan en un gran teatro en Broadway, y terminan con un Kong hecho polvo a las puertas del Empire State Building. Unos minutos que reúnen escenas de acción trepidantes, y las secuencias más tiernas del año, mezclado con esa genial música de James Newton Howard (qué grande) y unas vistas, que aunque puede que sean infográficas (la verdad es que ya me importa un bledo y medio), se convierten en inolvidables. A eso le añades a Naomi Watts (una nominación al Oscar, ¡por favor!), que es la guinda absoluta del pastel, y creo que sin ella dicha mezcla explosiva no podría haber funcionado como lo hace.
Respecto a la banda sonora original de James Newton Howard: ya la había escuchado antes de ver la película, y me pareció excelente. Pero viendo la cinta, gana muchísimos enteros. Pero muchos, sobretodo en las partes dedicadas a la acción y el drama (ese Empire State Building). En ningún momento me he acordado de Howard Shore... menos cuando tiene su cameo.
Le doy un 9'5, y es que me lo he pasado pipa y me ha hecho llorar como un tontorrón, pero esas pegas que ya he dicho le restan décimas.
Al principio se tendría que haber ido al grano. No digo que el principio no me guste, ha sido todo lo contrario: me ha encantado. Pero creo que le sobran muchas escenas y planos de helicóptero alrededor del Venture, que a veces vienen tantos seguidos que uno ya no sabe si está viendo King Kong o un documental del IMAX. Luego están las secuencias de acción que muchas de ellas son alargadas hasta decir basta. Uno se lo pasa bomba con ellas, pero cuando se está casi cinco o seis minutos seguidos viendo una estampida de brontosaurios, pues como que al final se pierde toda emoción. Y no sólo con las secuencias de los brontosaurios, también con la de los bichos grandes y el enfrentamiento de Kong contra tres (o cuatro, o cinco, ya no me acuerdo) tiranosaurios, o lo que sean (interminable). La verdad es que no le veo necesidad de alargarlas tannnnnnnnnnto. Quizá las ganas de mostrarlo todo super espectacular de la muerte, y que así la peli dure tres horas, porque claro, si dura tres horas, a lo mejor cae un Oscar...
Pese a esas pegas, que son lo único de malo que he encontrado en toda la película a mi juicio, me ha fascinado, entretenido y emocionado como hace tiempo que no lo hacía ninguna cinta. Desde El señor de los anillos diría yo. Los efectos digitales me han parecido prácticamente perfectos, respecto a Kong (muchos de los dinos, sobretodo esos extraños velocirraptores, cantaban lo suyo), claro. ¡Si parecía un puto mono de verdad! ¡Era un puto mono! Tal vez lo peor de los efectos digitales, a parte de los dinosaurios, ha sido alguna toma de Naomi Watts (por cierto, espléndida y guapísima: lo mejor de la película sin duda). Y es que era DE AUTÉNTICA VERGÜENZA que se viera, entre esos hermosos cabellos rubios, croma azul...
Pero dinosaurios, cromas azules, Oscars y secuencias de acción interminables a un lado, el señorito Jackson ofrece uno de los mejores actos finales que estos ojos de dieciocho años jamás han contemplado: Nueva York.
Por una parte tenemos una recreación espectacular de la ciudad en aquella época, y por otra, la sucesiva línea de acontecimientos que se desencadenan en un gran teatro en Broadway, y terminan con un Kong hecho polvo a las puertas del Empire State Building. Unos minutos que reúnen escenas de acción trepidantes, y las secuencias más tiernas del año, mezclado con esa genial música de James Newton Howard (qué grande) y unas vistas, que aunque puede que sean infográficas (la verdad es que ya me importa un bledo y medio), se convierten en inolvidables. A eso le añades a Naomi Watts (una nominación al Oscar, ¡por favor!), que es la guinda absoluta del pastel, y creo que sin ella dicha mezcla explosiva no podría haber funcionado como lo hace.
Respecto a la banda sonora original de James Newton Howard: ya la había escuchado antes de ver la película, y me pareció excelente. Pero viendo la cinta, gana muchísimos enteros. Pero muchos, sobretodo en las partes dedicadas a la acción y el drama (ese Empire State Building). En ningún momento me he acordado de Howard Shore... menos cuando tiene su cameo.
Le doy un 9'5, y es que me lo he pasado pipa y me ha hecho llorar como un tontorrón, pero esas pegas que ya he dicho le restan décimas.
Esas 3 horas me están dando pereza. Lo juro.
ResponderSuprimirYo iré el sábado... iría hoy, pero por motivos personales me ha sido imposible. Ayns... a ver qué tal!!
ResponderSuprimirQué pereza me da!
ResponderSuprimirUn pasón.
ResponderSuprimirNi pereza ni nada, la película es entretenidísima, y si fueran así, por mí podían haber sido 5 horas.
ResponderSuprimirEn resumen y como ya ha dicho el vecino de arriba: Un pasón.
Uhm...si a King Kong le pones un 9,5, qué le pondrás a una buena película? :P
ResponderSuprimir"Kong" es una buena película. :P
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