Si no tienes educación... ¡VE A UN CONCIERTO!Junio de 2004.
En aquellos tiempos, Patri, una amiga mía, y la que le podéis ver el jeto en la foto que hay más arriba y en la frikada del mes de marzo, se acababa de enamorar (again) de un grupo de música: Good Charlotte. Una calurosa mañana cogimos el bus hacia Begas para asistir a un culto al agua que realizan dichos habitantes de dicha aldea barcelonesa. La fiesta consistía en tirarse agua unos a los otros hasta quitarte la roña inquitable. El caso es que Patri me dejó los cascos de su discman y escuché unos cuantos temas del ¿segundo? disco de Good Charlotte, The young and the hopeless. Me gustó bastante y le prometí que si algún día ésta gente daba un concierto en Barcelona, que la acompañaría.
Diciembre de 2004.
Patri me llama, loca y eufórica perdida.
- ¡Rafa, Rafa, Rafa, Rafa, Rafa!
- No, Rafa a secas, ¿quién habla?
- ¡Soy yo la Patri! ¿Sabes qué?
- Que fijo que mañana tienes un examen y tienes ganas de pegarte un tiro.
- ¡¡No!! ¡¡¡¡Viene Good Charlotte a Barcelona!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡VAN A DAR UN CONCIERTO!!!!!!!!!
- Hostia puta - respondí.
- MOOOOOOOOOOOO.
- Bueno, y... ¿cuándo es?
- ¡¡¡El 1 de febrero!!!
- Cagontó, ¿un día antes de mi cumpleaños? - hice una breve pausa - Bueno, vale, voy, así cumplo años saltando y viendo a dos pares de gilindraos yankis pegando gritos.
- ¡Weeeeeeee! ¡Venga nos vemos!
- Chao.
Cuando me despedí ya sonaba el PI PI PI, señal de que había colgado...
Enero 2005.
En plena fiesta de nochevieja, entre fiesta, bailecitos y demás reaggeton, Patri dijo que se había equivocado, que el concierto no era el 1 de febrero, sino el 1 de marzo. Psé, mejor.
1 de marzo de 2005 a las 15:00 horas.
Cuando me di cuenta estaba tirado en el sofá, viendo a Matías Prats rajando en las notícias como un condenado. ¿Como era posible que no me acordaba ya del puto concierto? ¡Con lo que tardo yo en arreglarme! A veces puedo ser peor que mi hermana, queridos.
Total, que me levanté pegando leches, pensando en que iba a llegar tarde, para variar, a la cita con Patri y Laure (también venía ella y también le podéis ver el jeto en la frikada del mes de marzo).
15:40 horas.
Salgo de casa con un cohete en el culo, habíamos quedado a las 15:30 horas y yo afeitándome. Cuando llego al punto de reunión, veo que las niñas aún no han aparecido. "Ay coño, ¡que se han ido sin mí", pienso. Sin más dilación, agarré el móvil (y NO es un Nokia 5110...) y las llamé. Las joías aún estaban de camino.
- ¡Rafaaaaaaaaaaa! ¡Espera, que vamos payá!
"Malditas", me dije, "a ver si llegan de una putísima vez".
16:30 horas.
Después de un viajecito en tren y metro, que no tengo ganas de contar, llegamos al barrio del Clot (o eso dijeron éstas tias) de Barcelona city. Aquello parecía una versión mediocre de los barrios pobres de Detroit. Las tiendas aún tenían los carteles anticuados de los años 70. Ah, y un puto coche casi nos atropella.
Al entrar en la manzana que conectaba con la sala de conciertos, vimos algo al fondo de la ciudad. Nos quedamos mirando a aquél extraño edificio. Sabíamos que existía, pero jamás lo habíamos visto al natural. ¿Os imagináis una INMENSA POLLA estrellada en medio de una ciudad? Pues esa era nuestra visión en aquellos momentos. Lo mejor de todo es que no podías dejar de mirar dicho edificio
16:35 horas.
Ya avistábamos la sala Razzmatazz 2 & 3 en la lejanía. En el portal sólo habían tres personas. Pensamos que no había nadie, que habíamos llegado temprano... Pero la sorpresa estaba dentro.
Apostaría que allí dentro habían cien personas haciendo cola. Y lo que es peor, ¡casi todos eran FRIKIS de la música! A ver, que yo también soy un fiki, pero del cine, y al ver a tremendo jolgorio montado allí, casi me da algo. ¡Si hasta había una tiparraca que era IDÉNTICA a la hija de Ozzy Osbourne! Madre de Dios, cuatro horas que nos aguardaban allí esperando, de pie, y con el frío helándonos poco a poco.
20:00 horas.
En teoría, a las ocho habrían las puertas de la sala. Allí ya había una cola impresionante. Estábamos todos muertos de frío y con el mono de concierto. Yo pensaba que todo iba a mejorar según iban avanzando los acontecimientos... Pobre de mí.
Toda una avalancha de jovenes freaks, pijas histéricas que iban de punk (o de putas), y demás soplapollas, se empezaron a apretujar en la enanísima entrada de la sala. Los minutos pasaban, y la gente ésta no abría las puertas. Arriba, un gordo, que sería el jefazo, deducí, soltaba carcajadas mientras se zampaba una bolsa de cheetos caducada. Qué imagen, por Dios.
20:40 horas.
Aún nos hacían esperar. Todos estábamos allí apretujados, como sardinas. Algunos ya deliraban. Es el caso de un adolescentucho con pinta de ser de Girona, el cual imitaba constantemente, y chillando, al bartolo de Cruz y Raya. El delirio era tal, que empezó a soltar berridos de cabra (xD) todo el rato.
- ¡BEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! ¡¡Somos caaaaaaaaaabras!!
"Lo que hace la marihuana", pensé.
Yo, que estaba agarrado a Patri y Laure, giré la cabeza para observar el panorama. Sorprendido, observé que detrás nuestro habían dos niñas, yendo de punks, o de algo. Bueno, una de ellas tenía mis dudas de si era un niño o una niña, porque mira que era raro/a el ser que se ubicaba detrás de mí.
Al final, después de un largo rato y de que la cabra se callara, abrieron las puertas. Tardamos lo nuestro en entrar, ya que había una peña impresionante y la mayoría se colaba por el morro.
22:05 horas.
Empiezan los teloneros. Era un grupo MUY freak, que versionaba canciones de otros grupos. Su nombre, Without (¿no había nada más original, nen?). Yo me volví loco cuando tocaron "Y want to break free", de Queen. Mira, me encanta ese tema, oye, y más si está en versión rock-loca.
En esos momentos me preguntaba donde estaba la niñata y el niño/niña de la cola.
Cuando acabron de tocar los frikis de Without, empezaron a montar todos los cachibaches de Good Charlotte. La peña ya se estresaba. La marea de gente que llenaba la sala empezaba a moverse de izquierda a derecha, y viceversa. Me temí lo peor, pero no le di más importancia. Pobre de mí (again).
Cuando salieron los ultra-freaks de Good Charlotte, el gentío empezó a chillar, a levantar las manos, a saltar, y a comportarse como idiotas. "Nen, que sólo son cuatro gansos de Washington". Pero lo peor vino cuando empezaron con la primera canción. Yo tenía una cámara en la mano, grabándolo todo en vídeo, pero no había manera. Imaginaros que os montáis en el Dragon Khan, pero sin arneses. Eso era el concierto. Izquierda, derecha, gente saltando a lo matrix y gente a punto de caerse por los imbéciles de turno. Casi nos caemos dos pares de veces. Y es que así no se puede disfrutar de un concierto, joder. ¿A qué vienes? ¿A escuchar a un grupo y pasártelo bien? ¿O a empujar a la peña, fumar porros, meterse rayas, y comportarse como un niñato malcriado mientras el famoso de turno está en el escenario? ¿Y en el niño/niña? ¡¡¿¿ES QUE NADIE VA A PENSAR EN EL NIÑO/NIÑA??!! Imaginaros que haya llegado a entrar. Yo la veo en Australia de los pisotones.
Al final la Patri me dijo que no aguantaba más. Yo asentí, así que la agarré de la mano y nos abrimos paso entre el océano de freaks-niñatos-imbéciles y nos fuimos hasta el sitio donde estaba el tio de iluminación, mientras los altavoces hacían que la sala retumbase.
- Coño, ¡la Laure!
- ¡Déjala, es demasiado tarde!
- ¡Pero tengo que sacarla de allí!
- ¡¡No habrá sobrevivido!!
Asentí y miré al escenario.
- Pues vale.
Y nos pusimos a disfrutar, por decirlo de alguna manera, del concierto.
23:30 horas.
Se acabó el concierto. Se acabó el La pasión de Cristo en musical. Menuda noche que pasamos. Menos mal que los padres de Patri nos venían a buscar en un confortable monovolumen azul, que si no, a lo mejor iba yo a otro concierto.
Cuando estábamos dispuestos a abandonar la sala, después de recoger nuestras cosas en el guardarropa, me fijé en una grieta que había en medio de la sala.
- Esperad un momento, ahora vuelvo.
Me dirigí hacía allí, con cautela, ya que habían niñatos bebiendo. Me agaché y examiné tal grieta. "No puede ser", pensé. En aquél lugar había una figura humana, como si de un fosil se tratase. Al minuto, reconocí la figura.
"Niño/niña... Jamás te olvidaré..."