
Un par de secuencias magistrales, una factura técnica excelente y unas actrices en su sitio, no salvan a una película del suspenso. La adaptación cinematográfica del best-seller Memorias de una geisha es víctima de una dirección mediocre y de un guión con más agujeros que un queso de Gruyère. Su excesivo metraje y sus pretensiones de gran película hacen que la proyección se haga lenta y pesada, sobretodo en gran parte del comienzo y a partir de la mitad. Rob Marshall demuestra que es un inepto en esto del cine, y que la excelente Chicago fue sólo fruto de su notable talento con lo musical, algo que demuestra perfectamente en dos o tres escenas de Memorias de una geisha.
Suspiro al pensar lo que podría haber hecho Steven Spielberg si en vez de producir hubiese dirigido (que estuvo a punto) esta adaptación literaria de la novela de Arthur Golden. E incluso si hubiesen dejado el proyecto en manos de un director japonés, y con actores japoneses (que los de este bodrio NO lo son). En fin, una lástima.
Lo mejor: Michelle Yeoh, la factura técnica, la transformación de Sayuri en geisha y un número musical que protagoniza ésta en un teatro.
Lo peor: La dirección (que Rob Marshall se dedique a hacer musicales y que deje el cine a los que saben hacerlo medianamente bien), el guión (pasajes interminables), esa horrible combinación de castellano-japonés, y un Ken Watanabe con cara de palo. Le perjudica muchisimo sus pretensiones de película oscarizable.
Nota: 4.
PD: Os habla un apasionado de la cultura e historia japonesas, que conste...
Suspiro al pensar lo que podría haber hecho Steven Spielberg si en vez de producir hubiese dirigido (que estuvo a punto) esta adaptación literaria de la novela de Arthur Golden. E incluso si hubiesen dejado el proyecto en manos de un director japonés, y con actores japoneses (que los de este bodrio NO lo son). En fin, una lástima.
Lo mejor: Michelle Yeoh, la factura técnica, la transformación de Sayuri en geisha y un número musical que protagoniza ésta en un teatro.
Lo peor: La dirección (que Rob Marshall se dedique a hacer musicales y que deje el cine a los que saben hacerlo medianamente bien), el guión (pasajes interminables), esa horrible combinación de castellano-japonés, y un Ken Watanabe con cara de palo. Le perjudica muchisimo sus pretensiones de película oscarizable.
Nota: 4.
PD: Os habla un apasionado de la cultura e historia japonesas, que conste...
Vaya, con lo bien que pintaba. A ver si la veo pronto y ya comentaré qué me parece...
ResponderSuprimirUis pues yo he conseguido el guión de Memorias de una Geisha por internet y lo voy a colgar aquí:
ResponderSuprimirMEMORIAS DE UNA GEISHS POR ROB MARSHALL
SEC 1. EXT. JARDÍN DE TÉ JAPONÉS. DÍA.
Una linda y joven Geisha (Sayuri) está sentada bajo sauces llorones y almendros, ejecutando la ceremonia del té; la Geisha se percata de la CÁMARA y la mira.
SAYURI
(a cámara)
Tengo Altzeimer…
THE END
Con guiones así, no sé qué coño esperas ver en el cine, ¡¡¡neeenaaa!!!
Jajaja... pos peor tiene que ser en VO, niño... que yo la vi ayer y pese a lo que dices del tedioso ritmo narrativo, la película me ha gustado con todos los defectos. Cierto es que lo mejor de la peli es Michelle Yeoh con diferencia, eso sí!
ResponderSuprimirEn VO tiene que ser un esperpento. Eso de oir a actores chinos hablando en inglés con acento chino y haciendo de japoneses, no puede ser bueno para el oido.
ResponderSuprimirDe acuerdo en algunas cosas (VO tendria que ser en japones joe) y muchas otras no (a mi si que me parece una buena peli)
ResponderSuprimirAhhmm ... y Ken Watanabe si es japones, el unico de todo el casting principal :P
Saludos