
Bueno, ya está: Ya me he quitado otra (peli) de encima. Que no paran de estrenarse cosas que quiero ver y se me van acumulando. La que me he quitado esta vez es Brokeback mountain, el nuevo largometraje de Ang Lee, irregular director de Hulk, Tigre & Dragón y Sentido y sensibilidad, entre otras.
Antes de comentar nada, me veo en la obligación también en este post de recomendar fervientemente ver esta película en VOS. Creo que es imprescindible si se quiere observar el inmenso trabajo interpretativo de la mayoría de los actores (como con todas las películas del mundo mundial, claro).
Como acabo de decir, todos los actores están espléndidos (caray, últimamente no digo otra cosa), sobretodo Heath Ledger. Quién me iba decir a mi que el pipiolo que salía en el bodriazo Destino de caballero era un actorazo de tomo y lomo (tendré que dejar de infravalorar a según qué actores). Es brutal el acento tan marcado que logra con su voz, y que mantiene sin titubear. Al lado de Ledger encontramos a Jake Gyllenhaal, que ya vi hace nada en Jarhead, y que también resulta ser un monstruo interpretativo, pero ensombrecido aquí por la figura de Ledger.
Brokeback mountain resulta ser una película hermosa y tierna, como cualquier otra historia de amor (que es lo que es, sencillamente), pero también triste y desgarradora por otra parte que no pienso desvelar, pero sí por el tormento que a lo largo de los años en los que se sitúa la acción (20, ni más ni menos), sufren los protagonistas, al no poder mantener la relación que ellos querrían por haber formado ya un hogar y sus familias correspondientes, algo que podría haberse tremendamente afectado a causa de su pasión mutua. Se trata de un relato de amor imposible en la norteamérica profunda dirigido dignamente con elegancia y brío, tratando con total normalidad (como debe ser) aquellas secuencias en las que se trata la relación homosexual de la pareja protagonista (y por favor, no me seáis ignorantes y no penséis en el sexo puro como sinónimo de homosexualidad). Hay que decir que no todo te lo dan masticadito (prestad atención a muchas miradas y sobretodo tened cuidado en cómo interpretáis según que escenas del desenlace: y es que una imagen vale más que mil palabras), y que pese a todos sus excelentes aciertos, tanto artísticos como técnicos, más allá de la mitad del metraje se hace un pelín de nada pesada. Sin duda alguna creo que estamos ante una de las mejores películas del año.
A ver mañana a qué la nominan a los Oscar (arrasará).
Lo mejor: Heath Ledger.
Lo peor: Suscribo al 100% a la revista Imágenes de Actualidad: La película dura unos 130 minutos, que pesan sobre los hombros del espectador especialmente sobre su segundo acto. Unos 110 minutos hubieran sido suficientes.
Nota: 8'5.