
Imagina que has perdido a tu ser más querido sobre la faz de la tierra. Imagina que pudieras traerle de vuelta. Esa es la premisa principal de la nueva joya creada por los responsables de
Ico.
Wander, el protagonista del juego, deposita el cuerpo de una chica llamada Mono sobre un altar, dentro de un templo gigantesco en una tierra remota y desértica, la cual sólo es habitada por dieciséis titanes de proporciones bíblicas. Queremos devolverle la vida a la chica (que en un principio no sabemos quién es para Wander), así que estamos dispuestos a someternos a una prueba que nos encomienda el dios Dormin. Dicha prueba es recorrer esa tierra desolada, junto a nuestro fiel caballo Agro, e ir derrotando uno a uno a los dieciséis colosos.
Sólo entonces Mono volverá a la vida.
Interesante, ¿verdad?
Shadow of the colossus se limita sólo a eso, a ir matando uno a uno a los colosos. Así de simple. Pero el apartado técnico es tan grande (explota al máximo la
PS2), y la épica que acompaña cada combate es tan intensa (amén de que te pones rápidamente en el lugar del prota), que el juego no puede quedarse únicamente en un mata-mata de los clásicos y repetitivo.
Para empezar, cada coloso es en sí una odisea (y encontrarlo, también). Cuando te topas con él no tienes la más remota idea de cómo destruirle. Armado con una espada (la cual también sirve como brújula) y un arco (¡con flechas ilimitadas!), tienes que buscar los puntos débiles de los colosos sea como sea. Tendrás que agarrarte a ellos y escalarlos si hace falta. Y no es nada fácil, porque los nenes no se están quietos ni un sólo momento (si estás en su pata, por ejemplo, la moverán hasta que te caigas), y son tan grandes que infundan un respeto de la hostia. Algunos hasta dan miedo. Además de que el prota se cansa, y si estamos demasiado tiempo intentando escalar un coloso o seguimos agarrados a su pelaje, nos caemos. Pero eso no importa si queremos devolverle la vida a Mono, y esa es la épica que hace de el juego algo especial. Creo que estamos ante un juego que pasará a la historia por su todo.
Puede que sea demasiado corto, pero yo ya lo considero una obra maestra. Además los viajes que me pego con el caballo (¡¡y no penséis mal!!) me recuerdan a
The legend of Zelda: Ocarina of time.
En fin, que voy a seguir matando bichos. Lo que hay que hacer para echar un polvete. xD
PD: El coloso de la foto es uno de los más pequeños xDD u^^...