...a la BSO que yo quiero (pero sin fumar, que no fumo)...
Y es que tenía toda la confianza de que al llegar a casa ahora podría tener ya en el disco duro la BSO de John Ottman para Superman Returns (¡¡que se estrena en náaaaaaa!!) y poder ofreceros una review (un tanto chapucera, seguro, porque un servidor no es que sea un gran maestro de bandas sonoras, precisamente), pero no. Así que os contaré un poco de mi vida geek que hace tiempo que no lo hago.

Ayer me quedé flipando, porque hasta mis hermanas se quedaron enganchadas al televisor, mirando el partido mundialista que enfrentaban a España contra Túnez. Yo no es que sienta mucho los colores, pero sufrí como nadie y me alegré muchísimo por la victoria que consiguió esta gente (a falta de Catalunya mundialista, buenas son Españas), que los clasifican matemáticamente a octavos de final.
A ver si hay suerte y pasan de cuartos, que es, como ya sabréis, lo máximo que ha podido llegar España en un Mundial.
Ahora, leyendo ese blog que me mola mucho (¡y no es peloteo!) y que se llama
Torre de hechicería, he leído que el 30 de junio sale el segundo tomo de
Bleach. ¡JARL! No hace ni dos semanas que salió el primero en el salón del cómic de Barcelona, ¡y ya sale el segundo! Por mí perfecto, oigan, aunque tendré que hipotecarme un riñón para poder pagar cosas de estas.
Por otra parte, ahora he comenzado la lectura del primer tomo (de tres que tengo) de la edición definitiva del manga de
Dragon ball (en catalán), después de dos meses (o menos) de estar criando polvo en la estantería, más que nada porque tengo la historia de Son Goku muy vista ya. Pero bueno, me está gustando mucho todo. A ver cuándo me hago con los tomos 4 y 5.
Y para terminar, decir que cada vez siento más atracción por las figuritas de
Saint Seiya, que le compré una a mi hermana pequeña (que es muy friki y creo que está siguiendo mis pasos, ¡pobrecilla!), en el salón del cómic y ahora me quiero comprar uno yo. Concretamente el de Acuario, que lo tuve de pequeño, pero eran de esos que vendían en el mercadillo de ñigui-ñogui, y ahora quiero uno pero de los cools. También me gusta mucho el de Radamantis de Wivern, que lo ha colgado Dani en
su blog, y me han cogido cagarrinas de colpe.
No sólo estoy sintiendo mucha atracción por las figuras de
Saint Seiya, sino también por el manga (28 tomos, si no me equivoco). ¡No tengo suficientes series manga abiertas actualmente como para estar pensando en otra!
En fin, no tengo remedio.