
Terminar un anime de los “medio larguitos”, y de los que te gustan y te entusiasman casi desde el principio, de los que te familiarizas y encariñas con los personajes sobremanera, siempre da un poco de lástima, y una sensación de nostalgia y pena recorre tu cuerpo, sabiendo que no volverás a ver ese mundo que tanto te ha hecho soñar, ni a sus personajes.
Me sucedió con
Fullmetal Alchemist, y ahora me sucede con
Hajime no Ippo, ya que acabo de terminarla, y me dispongo ahora a escribir mi valoración global:
Estaríamos hablando de una obra maestra absoluta si no fuera por los lastres que
Hajime no Ippo arrastra durante los setenta y seis capítulos (casi treinta horas) que dura en total. El guión, pese a ser brillante en la mayoría de aspectos (luego comento), tiene varios e importantes fallos que se hacen notar y molestar.
Por ejemplo, no hay una sensación inmediata de que pase el tiempo. De pronto termina un combate y en la toma siguiente te sueltan que ya ha pasado un mes. La serie comienza cuando Makunouchi Ippo (que así se llama el protagonista) decide meterse en el mundo del boxeo, a los diecisiete años, y sigue su exitosa carrera hasta que el chaval aclanza la cúspide, bien entrados los diecinueve. La sensación de que verdaderamente han pasado casi tres años durante toda la serie es muy pequeña. Sí, vale, lo sabes por la cantidad de cosas por las que pasan los personajes, pero todo parece muy precipitado, y ni siquiera hay algún cartelito que diga "X tiempo después" (excepto en la recta final de la serie). Además, durante tres años la gente cambia, y en ninguno de ellos los personajes sufren ninguna variación respecto a su diseño inicial (menos Ippo: cómo evolucionar favorablemente el diseño de un personaje... ¡sin que te des cuenta!).
Es o puede parecer un aspecto nimio, pero que a mí personalmente me ha parecido un fallo mínimamente subrayable de guión y planificación.
Otro fallo de éste es que hay varios agujeros argumentales que dan el cante (daría algún ejemplo, pero ahora mismo no recuerdo ninguno xDD…), y también de un exceso de previsión de lo que va a suceder por parte del espectador que, afortunadamente, se va al garete en algunos actos de la historia.
Otro de los lastres de
Hajime no Ippo es la HORRIBLE calidad del dibujo y de la animación en algunos de sus capítulos y/o secuencias:
En una toma podemos ver a los cuatro boxeadores protagonistas, vestidos "de paisano" y considerablemente delgados y planos... pero en la toma siguiente, cuando se quitan las camisetas, ¡son verdaderos “musculators”!
Los rostros de los personajes en algunos (muchos, bastantes, demasiados) planos están como deformes respecto a su diseño inicial/original. A Ippo le crece y le disminuye el tamaño de la nariz en porrón de ocasiones; en alguna toma es un guaperas y, en otra, perece que tenga síndrome de down (sin ánimo de ofender).
Sin embargo, es algo a tener en cuenta que
Hajime no Ippo es un anime de más de cincuenta episodios, realizado por unos estudios GRANDES (Madhouse, responsables de
Death Note,
Carcaptor Sakura, o la espléndida
Beck). Por lo tanto, cabe imaginarse que las secuencias de combates, perfectas en dibujo y animación (aunque con alguna excepción), se llevan toda la parte del presupuesto, y toda la atención, esfuerzo y dedicación de los mejores animadores; mientras que las secuencias “menores”, las de entrenamiento, descripción de personajes, desarrollo de subtramas, etc., se lleva una porción considerablemente menor de lo antes mencionado. De ahí probablemente los resultados obtenidos.
Y ahora que me he quedado a gusto con las pegas, procederé con la felación.
Antes he dicho que estaríamos hablando de una obra maestra absoluta si no fuera por los fallos que ya he indicado. El caso es que es cierto, el anime de
Hajime no Ippo roza la perfección en muchos aspectos y podría haberlo hecho muy fácilmente.
El guión tiene sus pequeños fallos, pero muy por delante de ellos está el excelente y aplaudible trabajo de diseño, presentación y evolución de TODOS sus personajes. El desbordante carisma y personalidad de éstos acaba de redondear la jugada, y hace que te familiarices y te encariñes con ellos sorprendentemente mucho antes de lo esperado.
Sí, antes he dicho TODOS sus personajes. TODOS tienen un diseño en particular (no repite esquemas bajo ningún concepto), una historia detrás que tarde o temprano se cuenta, una personalidad muy bien definida y una evolución aún mejor escrita. Quizá el más simple de ellos respecto a evolución (pero no en personalidad) sea precisamente Ippo (demasiado lineal), pero eso no evita encariñarte con él.
La historia puede pecar de ser previsible y demasiado típica (la historia de superación personal de siempre), pero gracias a la personalidad que la serie desprende en cada uno de sus planos, se le perdona. En esto también ayuda la banda sonora, que incluye algunos toques dance y unas guitarrillas que aportan muchísima fuerza en según qué momentos.
Además, tiene un sentido del humor “typical japanese” absolutamente hilarante, y que aparece justo en el momento que menos te esperas. Lo más sorprendente es que este aspecto en concreto no se limita solamente a personajes secundarios, el recurrente típico y fácil, sino que todos los personajes aportan su gag o chiste particular. El que más, Mamoru Takamura, uno de los personajes más tronchantes que he podido ver en un manganime.
La calidad audiovisual está resentida por las razones que he citado antes, pero en secuencias de combate el asunto cambia radicalmente, ofreciendo animaciones ejemplares y para enmarcar, sobretodo durante los últimos veinticinco episodios de la serie, donde pega un inesperado subidón técnico considerable (y agradecido).
El primer combate contra Sendo, y el combate contra Eiji Date, tendrían que enseñarse como buen ejemplo en las escuelas de dibujo y animación. Puro, apasionante y vibrante espectáculo. Sabe dominar muy bien el sentido de la épica y, además, dignifica de una forma muy campechana (por así decirlo) el mundo del boxeo.
Lo mejor de todo es que no es el típico anime deportivo. Típica historia de superación personal sí, pero adictiva, simpática, con personalidad propia y un buen ritmo, ligerito y sin complejos. No se hace en absoluto repetitiva, y sus setenta y seis episodios se hacen muy cortos y dejan con ganas de más.
Y es que el precipitado final no da la sensación de ser realmente un final. Parece un corte en toda regla, y pienso que podrían haber continuado al igual que lo hace el manga sin ningún tipo de problema. Desconozco por qué no se hizo así… ciertamente es una verdadera lástima.
Luego hicieron dos especiales (
The Champion Road y
Mashiba vs. Kimura), que espero ver muy pronto, pero supongo que no serán lo mismo.
En fin, Ippo-kun y compañía... realmente os echaré mucho de menos. A los que me leen, os la recomiendo sin ningún tipo de duda. ;D