
Estreno mundial de
Spider-Man 3, sesión golfa (00.15) en los Lauren Viladecans. Pese a la hora que era, el gentío era considerable. En el piso de abajo, en la puerta de entrada de la sala, el atestamiento era tal que aquello parecía la entrada de un concierto en el Palau Sant Jordi, algo que mis ojos jamás habían presenciado, no al menos desde el boom que supuso
El Señor de los Anillos.
Definitivamente,
Spider-Man 3 hacía estragos y ya se había convertido en un taquillazo. Las ganas por verla eran muchas, y las expectativas, muy altas.
¿Mis expectativas? En un punto medio. Durante todo el día había escuchado de todo sobre la película, y ya no sabía con qué cuerpo iba a entrar a verla.
El caso es que,
Spider-Man 3, me ha encantado y defraudado a partes iguales. El listón estaba tan alto como el Empire State Bulding después de la sobresaliente
Spider-Man 2, pero no han podido superarlo. Los ingredientes estaban sin ninguna duda, preparados encima de la mesa, pero algo ha fallado a la hora de cocinarlos y concebir un plato suculentamente satisfactorio.
El guión y, sobretodo el montaje final (las tijeras cantan la traviata desde Plutón), hacen aguas: ¿realmente hay un argumento con un propósito que no sea el de cerrar como sea la trilogía? Todo es una sucesión de secuencias tipo "causa y efecto". Ahora pasa esto y por consiguiente pasa lo otro, y por esto otro tiene que pasar lo que pasará a continuación. Como un culebrón. De hecho,
Spider-Man 3 se podría considerar un culebrón, ya que las relaciones entre los personajes (Peter-Mary Jane-Harry) están demasiado presentes, tanto que las apariciones de Spider-Man son anecdóticas, casi cameos.
¿Dónde está Spider-Man en una película que precisamente se titula
Spider-Man 3? ¿Dónde está esa sublime y exquisita planificación argumental, con unas memorables secuencias de acción bien difuminadas a lo largo del metraje, que se vio en
Spider-Man 2? En
Spider-Man 3, las secuencias de acción y hostias que, seamos francos, es lo que quiere ver la gente (y no a Mary Jane desafinando como una descosida en un club de Jazz), se pueden contar con los dedos de UNA SOLA MANO.
Defrauda el casi nulo argumento y defraudan los villanos, caricaturas de lo que Raimi ya nos tenía acostumbrados con el primer Duende Verde y el Doctor Octopus que bordó Alfred Molina en la segunda parte. Hay lagunas importantes y comportamientos incomprensibles con el Hombre de Arena (enorme y memorable, por otra parte, el nacimiento de sus poderes, en una secuencia donde sólo son protagonistas las imágenes y la hermosa partitura de Christopher Young), con el nuevo Duende (si se le puede llamar así) juegan como quieren (ahora soy malo, ahora bueno, malo, bueno, malo, bueno...), y lo del simbionte y Venom es el acabose. Y es que nos venden la película como una lucha interior entre Peter Parker/Spider-Man y su lado más oscuro, pero dicho lado, al igual que Venom, es visto y no visto. Veinte minutitos de trastadas y bailecitos (sí, bailecitos) y au, ahuequen el ala.
En definitiva, Raimi pretende abarcar demasiadas cosas (personajes, subtramas...) en una sola película, y ésta acaba por saturarse a sí misma y sin saber por dónde tirar. Se nota la presión que ha sufrido el director por parte de los productores para que incluyera con calzador a Venom (no pinta NADA), para deleite de los fans, que lo estaban (estábamos) deseando. El resultado... las consecuencias... es lo que se puede ver en pantalla: desde que el simbionte posee a Peter Parker (¿Spider-Man? ¿Ese quién es?), que todo pasa porque sí (¿Cómo diantres conoce Venom al Hombre de Arena O_o?) y demasiado deprisa. Cuando llega el clímax/batalla final, a partir de que Peter se deshace del simbionte (genial escena, por otra parte) no he podido remediar pensar un mayúsculo "¡¿YA?!".
Pese a todo lo que acabo de comentar, que no es moco de pavo, le he de reconocer a
Spider-Man 3 la capacidad de haberme mantenido pegado a la butaca durante los 140 "minutitos" que dura, de haberme arrancado muchas y seguidas carcajadas (porque el humor está muy presente, demasiado diría yo, más incluso que en
Spider-Man 2), y de haberme divertido lo suficiente como para sentirme satisfecho con lo visto.
Tiene sus fallos gordos, pero valoro mucho lo que me ha llegado a entretener y a disfrutar. Estoy satisfecho con ella, pero no puedo remediar el cierto regustillo agridulce que me ha dejado: podría haber salido de
Spider-Man 3 algo REALMENTE GRANDE, posiblemente, una de las mejores películas de superhéroes de toda la historia... pero no.
Lo mejor: - Lo gamberrilla que llega a ser en los momentos en los que Peter está poseído por el simbionte. Esas situaciones de lo más bizarras que protagonizan los bailes que se marca Peter, a mí me han encantado.
- Su sentido del humor (atención al tercer cameo en la saga de Bruce Campbell).
- Las secuencias de acción, pese a que no haya ni una sola que resulte memorable.
- Venom. Lástima que dure TAAAAAN poco...
- Entretiene y divierte. Hay que valorar mucho trabajo pero, a la hora de la verdad, ¿no es el cine una válvula de escape hacia el entretenimiento y la diversión personal?
Lo peor:- Todos los villanos está fatalmente descritos, incluído Harry Osborn, algo que tiene especial delito ya que es un personaje que hace dos películas que existe...
- Demasiada cancha a las relaciones entre los personajes. Demasiado culebrón. Por culpa de ello las apariciones de Spider-Man son casi cameos. Tendría que llamarse Peter Parker 3.
- El montaje deja que desear; hay muchas lagunas y se notan mucho las tijeras. Huele a versión extendida desde el Polo Norte.
- Todo está en general muy desaprovechado, un adjetivo que le viene como anillo al dedo a Spider-Man 3. Un bajón considerable después de la montaña rusa que supuso la segunda parte.
- El argumento es...