3 de enero de 2008

Las 15 MEJORES películas de 2007

Aquí viene la "Rafalet Sélection", las quince películas que más me han gustado en 2007. Al igual que con las peores, puede que me gane enemigos (¡o amigos!), pero realmente me la suda.

No me enrollo más:


Argumentalmente no es nada del otro mundo: un corre-corre-que-te-pillo entre mayas con el culo al aire. PERO, técnicamente es perfecta, y es MUY entretenida, gracias a su vertiginoso y adictivo ritmo (aunque éste decae un poquito en la media hora final), y a una dirección que quita el hipo. No es La Pasión de Cristo (que aquello fue el summum de lo directil), pero casi. El único punto negativo destacable es que Mel Gibson, que insisto rueda como Dios, Jesús y Mahoma bajados directamente del cielo cogiditos de la mano, le gusta demasiado la violencia en exceso. Ya se vió en La Pasión, y aquí se vuelve a ver. Pero bueno, al menos no parece que estés viendo una película sobre un accidente de avión que transportaba botes de salsa de tomate en Jerusalén...


De Promesas del Este me esperaba más, sobretodo después de la hiper erección que tuve tras ver Una historia de violencia. Pero eso no quita que me gustase bastante. Aunque a Cronenberg lo noto poco inspiradillo gracias a una dirección que en -pocas- ocasiones me recordaba a un telefilme, al tio le ha salido una pequeña joyita digna de invertir nuestro preciado tiempo en verla. Digamos que, salvando las distancias bastante, la considero la prima lejana y RUSA de El Padrino. Viggo Mortensen SE SALE (¡enhorabuena, fangirls! ¡Se le ve TODO!), su compañero de reparto Vincent Cassel, en su línea habitual; Armin Mueller-Stahly haciendo un señor papelón, y Naomi Watts... todo el mundo quiere a Naomi Watts.


Descubriendo a los Robinsons puede pecar de varias cosas: de ser excesivamente alocada en algunos momentos, de tener (afortunadamente) pocos puntos de dudoso humor, de algunos pequeños cabos sueltos de la trama, y de ser incluso hasta localista (aunque esto es culpa del doblaje patrio). Sin embargo, todo lo anteriormente mencionado se ve ensombrecido por su admirable e inteligente guión (pese a las pequeñas lagunas), por lo divertida y entretenida que llega a ser, y por recuperar durante los magníficos minutos finales el mejor y más nostálgico espíritu Disney (con el característico estilo de John Lasseter, que pese a ser productor ejecutivo, se nota un huevo que ha metido mano en el proyecto), que llega incluso a resultar emotivo. Técnicamente no es gran cosa. Está bien, pero no aporta nada nuevo... ni falta que le hace. La banda sonora, una delicia.


La historia, aunque un poco remix de otras pelis, es buena y está muy bien contada, y además del miedín que da, es bastante emocionante y desgarradora. Bayona nos demuestra de lo que es capaz de hacer en uno de los mejores trabajos de realización española del año, manteniendo tenso al espectador en los momentos más espeluznantes, y haciendole saltar de la butaca cuando menos se lo espera, de una manera eficaz y reconfortantemente aterradora (ya que hacía tiempo que una película de terror no lo conseguía de verdad), sin necesidad de recurrir a los viejos trucos fáciles de subir el volumen de la música de golpe y porrazo para dejar sin timpanos a los espectadores y, de paso, matarles de un ataque al corazón. Las trescientas almas que estaban en la sala aquella noche conmigo, dan fe.


Imagina una película musical en la que no haya ni un solo momento de descanso, ni un solo momento en el que el ritmo decaiga, y en que casi la mayor parte de su metraje te entren unas ganas terribles de levantarte de la butaca y ponerte a bailar. Pues esa, es Hairspray.
Todo el reparto da la talla en un musical donde la discriminación de cualquier tipo no tiene lugar. Ese es precisamente el mensaje de una película que es todo optimismo, color, sentido del humor y ritmo, mucho ritmo. Porque la banda sonora (ganadora de 8 premios Tony, los Oscar de Broadway) es una auténtica delicia dentro del género del cine musical, y no hay ningún número que no haga moverte, como mínimo, un par de veces el esqueleto (su orgásmica finale de más de diez minutos al ritmo de la mejor canción del musical, You can't stop the beat, vale sus tres puntacos en la nota final de la película). Una muy agradable propuesta para evadirse de todo y pasástelo bien, y dejar fuera todo prejuicio cinéfilo que puedas llegar a tener normalmente en una sala de cine. ¡Que aprendan las pedorras de Dreamgirls!


Bajo mi punto de vista, una muy buena película lo nuevo de Ridley Scott que, aunque es larguita (dos horazas y media), a mí se me pasó en un suspiro, y me pareció un filme realmente entretenido, bien dirigido e interpretado, con una puesta en escena bastante elegante para mi gusto (muy probablemente su mayor virtud).


Aunque me parezca el primer -pequeño- tropiezo de Tarantino como director (demasiados excesos, sobretodo en diálogos pretenciosos y carentes de chispa), me ha parecido un divertimento digno de ser subrayado. Además es de lo más gamberro del año, al tener la virtud de no tomarse demasiado en serio a sí misma. Por no decir que cuenta con varias de las secuencias de acción mejor rodadas de todo 2007. Con diferencia, la peor película de la corta (pero intensa) filmografía de Quentin Tarantino como director... pero, ¡oh!, ¡ojalá las peores películas de las mejores directores fueran así de disfrutables!


Una película que todo el mundo que conozco no le ha parecido nada del otro jueves, pero que a mí me gustó bastante. Nos presenta una historia autobiográfica del director, que se nos ha contado en infinidad de ocasiones (pandilleros de un barrio marginal), pero que gracias a Dior no cae en ciertos clichés y tópicos recurrentes en este tipo de películas. Es, sobreotodo, una película de interpretaciones, y dirección.


Un poema (o un pedazo de porro) audiovisual sobre el amor, la vida y la muerte, no recomendada para todos los paladares. A pesar de algunas de sus innecesarias extravagancias, no puedo evitar no quedarme enganchado y fascinado a ella. Su reparto (grandioso Hugh Jackman) y su prodigiosa banda sonora, son el recopetín de una función reconfortantemente mortal.


Peliculón. Cuando disfruto tanto de una película, me la suda realmente todo la polémica que parece que ha generado por las licencias que se han tomado respecto a la novela original. Todo es muy Nolan (el cual vuelve a lucirse de buena manera tras la aún mejor Batman Begins): realización y montaje excelentes, con un guión muy bien elaborado y que hace un grandioso trabajo con los saltos temporales, amén de una ambientación y una intriga muy bien logradas. Además, no te lo da todo masticadito y hace pensar bastante al espectador después de la proyección, algo que se agradece en estos tiempos. La única pega que le encuentro es que quizá, dependiendo de la paciencia de uno mismo, se puede hacer un poco larguita. El reparto, enormísimo, salvo Scarlett Johansson, que hace el ridículo interpretativo más espantoso de su carrera.


Una fotocopia argumental de Capote que, por aquellas maravillosas casualidades de la vida, se realizó a la vez que aquella, pero que resulta más sencilla y mejor en casi todos los aspectos. Lo que no logró la oscarizada cinta de Bennett Miller, lo logró Infamous: la disfruté, me entretuvo, me emocionó, y se me pasó en un vuelo. El formato de falso documental que adopta en algunas secuencias, le dota de una agradecida frescura muy inusual en el subgénero (tan de moda ahora) de los biopics, por lo poco académico que resulta. Además, está interpretada que da gusto: Toby Jones se pone a la altura de la interpretación del mismo personaje que hizo Philip Seymour Hoffman en Capote, e incluso en algunos aspectos le supera; Daniel Craig y Sigourney Weaver (AMO ESTA MUJER) realizan unas interpretaciones más que correctas. Hasta Sandra Bullock haciendo de Harper Lee está bien.


Un sálvase quién pueda rodado con maestría. Eficaz y contundente. Un auténtico Dragon Khan situado en el interior de un tunel del terror, con el único inconveniente de que aquí no hay arneses ni cinturón de seguridad, ni las brujas tienen escobas para golpearte, sólo su propias manos y sus asquerosas fauces. Estamos, por su logradísimo ambiente y porque es cojonuda y entretenidamente aterradora, ante una de las mejores películas de terror de la década, y una de las mejores películas españolas del año, haciendole sombra de una manera aplaudiblemente admirable al titán comercial de El Orfanato.


Brillante película en casi todos los aspectos de Marc Foster. Amable, bonita e inteligente, posee uno de los mejores y más originales guiones del año. Es super entretenida, el ritmo no cae en ningún momento, y el reparto está genial. Además, ¡salen Emma Thompson y Queen Latifah! ¿Qué más puede querer uno?


Respondiendo a la pregunta anterior: más, MUCHO MÁS. Y si se mantiene el nivel dentro de una acogedora sencillez, pistonudo. Digamos que, como leí en no-me-acuerdo-dónde, Once es el equivalente unplugged de Moulin Rouge!. Esta encantadora (¡e irlandesa!) propuesta musical sobre las relaciones y sentimientos de las y entre personas, probablemente, no sea la mejor dirigida ni interpretada del año, pero consigue algo que muy pocas películas, contadas con los dedos de una sola mano, consiguen: y es llegarte a lo más profundo del alma. Y eso se valora.


La mejor película del año es de dibujos y la protagoniza un ratón que cocina. Ratatouille trata sobre comida y cocina, así que no se me ocurren mejores adjetivos para ella que exquisita y deliciosa. Brad Bird se supera a sí mismo tras la fantástica Los Increíbles, con uno de los argumentos más originales, frescos y mejor escritos que ha parido Pixar Animation Studios y la cinematografía mundial en mucho tiempo. Pese a algún que otro problemilla de ritmo, el guión es una maravilla y la ejecución de éste, perfecta. El diseño de personajes es de lo mejorcito de Pixar (al loro con el crítico, y la propia rata protagonista, llamada Rémy), y técnicamente es la mejor película de animación por ordenador de la historia (algo que se volverá a superar dentro de poco, visto el ritmo que lleva la tecnología). Sus veinte minutos finales son una obra de arte, dignos de cuatro Oscar: mejor dirección, mejor guión, mejor película de animación, y mejor película. Así, todo a la vez.
Un irresistible clásico del cine instantáneo, que todo mortal tiene el deber moral de no dejar que se le escape.

Si no la has visto, ¿a qué estás esperando?

7 comentarios:

  1. En general todas las que has puesto me han gustado, aunque le daría el número 1 a REC aunque aun tengo pendiente el Orfanato
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  2. ¿Ratatouille en el 1? Jaja, me has sorprendido xD. ¿En serio "Death Proof" te parece lo peor de Tarantino? T_T Si "Jackie Brown" es mucho más tostón...
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  3. Buen gusto en cuanto a cine si señó.

    Para mí el podio olímpico sería:

    3. Planet Terror
    2. Deseo, Peligro
    1. Deathproof

    Si es que Grindhouse me encantóóóóóó YAY! =P

    Ratatouille es muy buena sí!
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  4. Tengo que ver Ratatouille pero ya xD

    Coincido con incluir Más Extraño que la Ficción entre las mejores pelis del año, una delicia.
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  5. Ui en este ránking tengo muchas pendientes, pero aún así dire que:

    Ratatouille la primera? No la he visto pero es posible, a todo el mundo que se que la ha visto le ha gustado.

    Death Proof = Palomitear en el cine y gritar SEEEEEEEE!!!!! fuertemente, además de bailar la banda sonora sin parar.

    Hairspray = Vale el mismo comentario que para Death Proof.

    The Prestige = SEEEEEEEEEEEEEEEE!

    American Gangster = Como decías, aunque no aporte nada nuevo al género, NO HACE FALTA!Mola!

    The Fountain = Uf. Me parece que se le va tanto de las manos la parte más futurista o imaginaria de la película que, si no fuera porque lo compensa de otros lados no merecería estar en éste ránking.
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  6. Pero como que no te gustó "Dreamgirls"?

    A mi me encantoooooo!!!

    Me dormí con "Apocalypto".

    Tengo que ver "Once" porque me han dicho que vale la pena.
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  7. Sólo coindicimos en alguna de las del top 5 XD

    Pero me gusta tu selección

    :-)
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