El eslogan de Cuatro era claro: Podemos. No soy partidario de este tipo de generalizaciones, es decir, que no me gusta decir "podemos", ni tampoco "hemos ganado", sino "pueden" y "han ganado". Pero eso es lo de menos. La selección española de Luís Aragonés ha hecho historia frente a la selección alemana en un partido épico, lleno de ocasiones en ambas partes, y al borde del ataque nervioso de la afición española al ver cómo los germanos se nos echaban encima en algunas jugadas. Porque Alemania siempre es mucha Alemania.Afortunadamente, los "rojos" (cómo les debe de picar a algunos este adjetivo) han apechugado y demostrado un juego brillante, bonito, mágico y con mucha clase, pese a los seguidos impedimentos de un arbitraje principal pésimo (no así los liniers), pitando constantemente a favor de los alemanes en jugadas escandalosas.
Pero el caso es que se han coronado campeones de Europa, y yo que me alegro un montón, por supuesto. Ya era hora que los dioses del fútbol se portaran bien con la selección española, que recordemos que hasta el momento sólo tenía un título en su palmarés (precisamente una Eurocopa, la del 1964). Se reconquista así con toda justicia el respeto perdido durante todos estos años en los que no se ha pasado de cuartos de final.
Lo que me gusta mucho de esta clase de competiciones de selecciones nacionales es que une a gentes que durante todo el año están enfrentadas: Culés, merengues, periquitos y demás se unen a una afición mucha más grande, y el compañerismo y espíritu que se respira, pese a algunas reticencias políticas personales, me encanta vivirlo.
Felicidades campeones.
PD: La beatificación en vida de Iker Casillas, ¿para cuándo?
5 comentarios:
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