16 de octubre de 2008

"¿La calle es suya?"

Acabo de presenciar un acto curioso. Y revelador.

Pero antes os pondré más o menos en situación. Mi barrio, en Viladecans (Barcelona), no es una simple calle, sino que da a una plaza amplia, rodeada de dos bloques de pisos (donde yo vivo y otro), un aparcamiento y toda una fila de locales en la cual sólo hay abiertos dos o tres comercios más o menos útiles para el ciudadano de a pie. Uno de ellos es un bar, un tal Bar Bético, donde hay toda una pandilla de personas muy pintorescas.

Resulta que estas personas tan pintorescas son, además de eso, folladoras como conejos. Son como los reyes, supongo que se lo podrán permitir, y venga a tener críos. Ahora tienen un ejército de crías (y algún que otro crío) que se pasan de dos del mediodía a diez de la noche a su propia merced en la plaza que os he dicho (me sé los nombres de todos, fijaos lo que os digo). Y hacen lo que les da la gana. Algún grito de sus madres, marujas comentadoras de la actualidad rosa o personal de cada una de ellas, surgen procedentes de la terraza del Bar Bético, para llamar la atención a sus crías (o críos) si hacen algo mal hecho. No es hasta que los críos se pegan entre ellos, o que éstos llegan hasta el aparcamiento (con peligro evidente de atropello) que no levantan sus casados y parideros culos de la terraza para detener las aterradoras intenciones de los malhechores de sus hijos. De hecho, un día casi atropellan a uno, y ver a todas las madres correr en estampida, histéricas, los quince metros de plaza que separan el bar del aparcamiento, casi me muero de un infarto provocado por el grave ataque de risa que me dio.

El caso es que hace un rato la susodicha pandilla de crías (y críos), que no sobrepasan los seis años de edad, se han dedicado a coger hojas caídas de los árboles y tirarlas y esparcirlas sobre la acera, en frente de la portería de mi bloque de pisos. Claro, es otoño, y es lo que tiene. En verano chillan como conejos en celo corriendo de arriba a abajo, de nueve de la mañana a doce de la noche, y en otoño, hacen lo propio. En esto que un vecino ya entrado en edad de mi bloque sale de la portería y llama la atención a las niñas (hoy no había niños) con amabilidad por dejar hecha un cristo la acera de la portería. Una de las madres, una rubia de pote con el pelo corto que cree que va muy moderna peinada y vestida pero que en realidad va hecha un carquiñoli cutre, se da cuenta de la situación (al parecer se dan cuenta de lo que les interesa), y se levanta de donde estaba sentada (¡Premio! La terraza del bar) y va directa a donde estaba el señor que ha llamado la atención a las niñas, soltando por la boca que si había algún problema. El señor, le ha dicho lo obvio: Que las niñas estaban ENGUARRANDO la acera y que estaban desatendidas en todo momento.

A esto que la tipa le responde: "¿La calle es suya?".

El hombre ha intentado seguir describiendo la verdadera fuente del problema, es decir: Yo bajo a la terraza, dejo a las crías tiradas en la plazoleta haciendo lo que les sale del membrillo, mientras me toco el chirri con mis amigas, tomándome una tónica (a veces me pregunto si tienen criadas o qué, porque realmente se pasan el día en la terracita).

Pero la tipa ha seguido insistiendo: "No, no. No me ha respondido: ¿La calle es suya?".

Y el hombre no ha podido replicar ante acusaciones de tomaduras de pelo y demás berborrea, que supongo que la tipa creía que eran una señal irrefutable de su inteligencia y superioridad ante el señor mayor, decrépito y fracasado que tenía delante de sus narices. Éste se giró, desistiendo y dándose cuenta de que hablar como una persona civilizada con una cacatúa con aires de grandeza era absurdo y una perdida de tiempo, mientras ésta hacía lo mismo (girarse e irse) pero sin parar de soltar su berborrea de cacatúa, haciendo atención cero a las niñas, y dirigiéndose a toda pastilla a la terraza del Bar Bético de Viladecans (a ver si sale en Google) para comentar la jugada con el resto de hienas, y seguir tomando tónica.

Y mientras yo, mordiéndome la lengua desde mi habitación sin saber por qué, observando la situación. Como un acto reflejo, inmediatamente después me he puesto a escribir esta entrada.

En fin, qué decir. Que es cierto, la calle no es de ese señor. La calle es de todos, y si vemos cómo la ensucian una pandilla de niñatos malcriados camino de convertirse en las cabecillas de las pandillas caní que muy desgraciadamente plagarán este barrio en un futuro (desando estoy mudarme), tenemos todo el derecho a llamar la atención y quejarnos todo lo que haga falta, maldita puta de mierda señorita.

10 comentarios:

  1. Primero, yo tengo familia y amigos en Vila! Yo soy de un pueblo "loco" de al lado (supongo que conn "loco" ya sabes a cual me refiero ;)

    Y bueno, sobre esta entrada, tendrías que haber salido tu tmb, y entre el hombre de tu portal y tu cantarle las cuarenta y decirle a esa "señorita": la calle es de todos.

    Y después... estamos en crisis? De verdad? Pq yo cada vez veo mas gente sentada en las terrazas tomandose algo, y no es que una Tonica te vaya a costar 50cent en terraza... pero en fin.

    Y lo tuyo de momento son crios, pero en la mia, son todo canis y quillas de mierda... además, alguna vez ha habido algun tiroteo y todo...

    En resumen, vaya porqueria de sociedad =)

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  2. Pos noooo >______< no soy de Hospitalet, me has fallado T_T
    Que ciudad justo al lado de Vila, hay uno de los manicomios mas famosos, y es conocida como la ciudad de los locos? XD

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  3. Umm me has robado una entrada similar que tenía en mente jeje

    Esta claro que hay dos tipos de madres:

    1. Las que nunca estan tranquilas pendientes de que el hijo se caiga, el hijo tosa, el hijo haga cara de perdido, el hijo bla bla

    2. Las que dejan campar a sus hijos mientras estan tomando algo con las amigas. La culpa de lo que pase, nunca será de ellas ni del niño...

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  4. pero porqué tachas el final? si es lo propio xD

    por cierto, que Viladecans es una perdición (bueno, para mi novio xD), estuvimos buscando una discoteca (a las afueras de Vila) y nos metimos dentro de la ciudad. Total, que como no sabiamos salir de ahí porqué no había indicaciones o simplemente mi novio estaba ciego y yo muy borracha decidimos ir a preguntar a la policía local. Vemos un cartelito de girar a la derecha, giramos y pum, calle cortada xD Damos un rondo siguiendo la señal y hay un momento que desaparece, pero la Policía Local no se veía por ningún lado. En fin, el primer bar que vimos nos metimos ahí y no se como conseguimos salir de Viladecans y llegar a la discoteca oye. Malditos karts! xD

    Ya sé que es una anécdota que no viene a cuento, pero bueno, fué mi pequeña visita a Viladecans xD

    Sigue asi Rafaaaa

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  5. Aix estas marujiyas... Pues si llego a ser yo, bajo y le digo 4 cositas bien dichas! xDDD
    Xo asi estan los niñ@s de hoy en dia, campando a sus anchas y los padres, ni se inmutan... si yego a hacer eso yo cuando era criaja, mi madre me monta tal poyo q de la verguenza no vuelvo a hacercarme al portal.. xDDD

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  6. ¡Miya, Sant Boi! Jajajaja, ¡qué lapsus! Siento haberte fallado. U__U xDD

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  7. INFRASERES!! - no tienen otro nombre.

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  8. Maldita gentuza horrible xDDDD. Me pondría a hablar pero como no pararía prefiero no hacerlo JAJAJAJAAJ de hecho no te digo ná y te lo digo tó.

    Que ARDAN.

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  9. Menudo relato... yo que soy del "prestigioso" barrio de Villaverde en Madrid me siento SUMAMENTE identificado con lo que has escrito. Si hay algo que odio en este planeta es la gente GARRULA PREPOTENTE que son la prueba viviente de que venimos del mono... pero bueno, deja a estas conejas desgraciadas que sean felices con su vida del todo a 100... lo que jode es cuando molestan a los demás... en esos momentos, me encantaría tener una Death Note para escribir los nombres de todas ellas programándolas para que se sucedan un cada minuto cuando están todas juntas, para que me diera tiempo a bajar con una coca cola y palomitas y disfrutar del espectáculo de verlas palmarla delante de mis ojos, MWAHAHAHAHA.

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