¿Sabéis? Iba a dedicarle una entrada entera al aborto cinematográfico que presencié ayer, llamado
Los crímenes de Oxford, y en el cual sorprendentemente tiene un papel el grande de
John Hurt. Será que estaba en números rojos, porque si no, no me explico cómo pudo aceptar semejante gilipollez de papel (del resto del reparto, Frodo, incluídas las tetas y el culo de la Watling, mejor ni hablar). A lo que iba: únicamente dedicarle estas pocas líneas a la nueva película de
Álex de la Iglesia que de
Álex de la Iglesia tiene más bien poco (película de encargo, vaya), y que es uno de los thrillers, si se le puede llamar así, más absurdos y tontolabas que he visto últimamente.
El código Da Vinci, a su lado, es el puto
El Quijote.
Os hablaré de propuestas mucho más interesantes y reconfortantes, como lo son las nominadas al Oscar a la
mejor película,
Expiación y
Juno.

La primera es la nueva película de
Joe Wright, el alabado director de
Orgullo y Prejuicio (que no he visto) y que con
Expiación repite con
Keira Knightley en uno de los papeles principales, y se ha metido en el bolsillo a unos cuantos críticos. Todos los premios que le están dando, dan fe. A mí me ha parecido una buena película a secas. Estaríamos hablando de una de las mejores películas del año, si no fuera porque uno de sus actos (se divide en tres, altamente perceptibles) es una birria absoluta y una falta de respeto hacia la paciencia del espectador, que tiene que pagar las grandilocuencias de un director que le ha dado un ataque de inspiración. Estoy hablando del acto que tiene lugar durante la Segunda Guerra Mundial (el cual incluye, por supuesto, ese plano secuencia que, sí, querido Joe, es un prodigio de la técnica, la dirección y de todo lo que tú quieras, pero que es INNECESARIO), y que resulta tedioso y aburrido hasta decir basta, rompiendo con el fabuloso ritmo que hasta entonces estaba llevando la película. El ritmo vuelve, pero tarde. Además, después de todo el calvario, el final que tiene sabe a tomadura de pelo. Mmmm, no es que no me guste el final, al contrario, me encanta: pero si la película no fallase estrepitosamente en el segundo acto el final resultaría menos... "ofensivo".
El reparto no está mal, aunque hay una falta importante de química entre una
Keira Knightley flojita (gracias a Dios que no la han nominado al Oscar) y un correcto
James McAvoy. La mejor sin duda alguna es
Saoirse Ronan, nominadísima a mejor actriz de reparto, que se sale de la pantalla y se come a todos los intérpretes veteranos con patatas y huevos fritos. La banda sonora es un regalo del cielo y un soplo de aire fresco en los momentos más flojos del filme.

Juno (el 1 de febrero en cines), en cambio, me ha dejado un sabor de boca infinitamente mejor. En
la entrada sobre las nominaciones a los Oscar, la llamé la
Little miss Sunshine de este año, pero con aquella, no tienen nada en común, salvo que es una comedia más o menos "independiente"-"indies" de estas que tan de moda están ahora (
Little miss Sunshine sin ir más lejos). Además, es mucho mejor película y está mejor escrita, aunque eso sí, es menos divertida y alocada y... pero, ¿qué hago yo comparándolas? En fin, que me dejo llevar.
El caso es que me ha parecido una película encantadora, y no me lo esperaba, la verdad. Me ha cogido totalmente por sorpresa. Es una gozada ver una película con una historia la mar de simple, pero que está construída alrededor de un muy buen guión de
Diablo Cody (su primer guión, su primera nominación al Oscar), de unos muy buenos actores (enormísima y majísima
Ellen Page; qué lástima que lo tenga bastante crudo para ganar el Oscar a la mejor actriz principal por el cual está nominada... aunque todo es posible), y de una aún mejor dirección de
Jason Reitman (también nominado), que aporta un ritmo suave y constantemente equilibrado. Algo en lo que le pega una buena patada a
Little miss... ¿será posible? ¡Sigo comparándolas!
Además, tratando el tema que trata, no cae en demagogias baratas ni panfletarismos demasiado recurrentes hoy en día, lo que se agradece. Es simplemente como la vida misma.
Ninguna pega importante como para ser comentada. Bueno, sí, que a veces da la sensación que la historia va dando tumbos hasta encontrar un destino en particular, y que la resolución de un personaje podía haber sido mejor... pero nada grave.

Si tuviera que predecir cuál de estas dos películas se llevaría el Oscar a la mejor película... seguramente diría
Expiación. Básicamente porque he visto algunas cosas en esta película que suelen gustar a la Academia, y que me han recordado fugazmente a
Titanic.
Juno bajo mi punto de vista tiene cualidades de sobra, como habéis leído, pero dudo bastante de que se haga con algo. Quizá tenga posibilidades al mejor guión original, pero ahí está nominada también
Ratatouille, que es uno de los pesos pesados este año.
Próximamente, comentarios sobre
No es país para viejos y
There will be blood (me niego a llamarla
Pozos de ambición).
Michael Clayton no sabéis cuánta pereza me da verla. Y OJO, que ya está aquí
Cloverfield después de arrasar literalmente en USA... y sí, también me niego a llamarla por el nombre que le han puesto aquí,
Monstruoso.
Anda que menudos lumbreras de traductorcitos que tenemos...