miércoles, 29 de octubre de 2008

El fenómeno High School Musical: Tercera (¿y última?) parte

¿Y yo cómo empiezo esta entrada? Bueno, ante todo, responderé a los gritos de todos los indignados conmigo por rebajarme a pasar por taquilla y ver High School Musical 3: Fin de curso. En realidad, ha sido cosa de mis hermanas, y como yo tenía un poco de curiosidad, pues así ha ido. No he sido consciente de todo hasta que me he sentado delante del ordenador y he entrado en Blogger. Al menos he ido en día del espectador...

Pero... el caso es que tampoco ha estado mal, ¿eh? Entremos en materia antes que nada.

La primera parte me pareció un digno producto. Aún y con sus dosis de bobaliconería, era entretenida y ofrecía algo mínimamente original para el tipo de público al que se dirigía. Su mayor virtud, quizá, residía en su modestia e inocencia. No era ni sigue siendo ni mucho menos el producto diseñado exclusivamente para el marketing como lo son Camp Rock (que surgió directamente para aprovecharse de este fenómeno) y High School Musical 2. Lo que pasó después del boom pasó precisamente eso, después.

Esa, la segunda parte, fue una experiencia totalmente horrorosa. Ésta sí que fue diseñada exclusivamente para vender estuches, mochilas y carpetas en el Carrefour. Y se notaba, ya que la elaboración del proyecto era tan pobre, pero sobretodo tan improvisada, que los resultados fueron los que fueron. Argumento, banda sonora y ya ni te digo realización e interpretación, dignos del peor de los vertederos.

Pero, ¡ey, Rafalet!, estamos hablando de algo salido de Disney Channel, ¿eh?, no hay que pedir un nivelazo; ni siquiera la primera parte pasaba de un suficiente alto. No es ni cine de Fellini, pero tampoco era pretencioso ni insultaba a la inteligencia. El problema de la segunda parte, es que sí hacía todo eso.
Ahora, un año después de todo ese horror, se estrena la tercera parte. Y, en parte, me han sorprendido. Sorprendido porque parecen haberse puesto las pilas, y mucho, en la banda sonora y en los números musicales. Siguen siendo canciones juveniles con la misma bobaliconería (las románticas son inaguantables), pero parece que por el simple hecho de estrenarse en cines, los responsables han dado lo máximo de sí para lucirse y, de paso, no defraudar a los fans, y que los que no lo sean no se sientan como idiotas. Los "redbull" se han notado también en casi todos los números musicales: sus pinceladas de cine musical clásico me han dejado de piedra, técnicamente superan a los de las anteriores películas todos ellos juntos, y el nivel de las coreografías han subido de nivel enormemente, para disfrute de los admiradores del cine musical que no tengan lugar a prejuicios en su retorcida cabecita.

Si no te gusta el cine musical, tu tolerancia a bobaliconerías cursis juveniles es cero, y no tienes hermanos pequeños, ya sabes, elige otra película. Pero los que disfrutan con una buena coreografía y una escenografía más o menos espectacular, se lo pasarán mínimamente bien.

La otra cara de la moneda es, cómo no, el guión. A toda la muchachada fan de toda la estirpe disneychannelera, como es obvio y como debería de ser al menos hasta la mayoría de edad, le importará un comino. Pero a mí, no. Y ciertamente, el argumento chochea un poco en esta película, aunque no tanto como en la segunda, que no había ni por dónde cogerla.

El caso es que, pese al subidón y a la espectacularidad de los números musicales, en al menos tres o cuatro de ellos no pasa absolutamente nada. Es decir, en un musical los números deberían servir como cualquier otra escena: para hacer avanzar la trama. Pero en algunos números dan importancia a aspectos de lo más inverosímiles para ésta. Si Zac Efron (sobreactuadísimo, por cierto) se tira un pedo, de bien seguro que habrá un número musical de ello. Y todo ello provoca que el ritmo del filme lo pague realmente caro en casi todos los niveles.
Además, los personajes evolucionan muy poco durante las casi dos horas que dura la película. Sí, es verdad, lo hacen, pero de una manera anecdótica. Pero como ya he dicho, no es una película como para pedirle grandes descripciones de personajes, ni se le pasa por la cabeza. Ahora, una cosa está clara: Vanessa Anne Hudgens está como para condenarla a lapidación cincuenta veces seguidas. Qué tia más inepta y abofeteable, de verdad. Cada vez que aparecía sentía vergüenza ajena.

Pero el resto, sorprendentemente pasable. Por la muy mínima, eso sí.


PD: Creo que más de uno me pegará si digo que es mejor que Mamma Mia!, ¿verdad? La verdad es que le da un repaso en algunos aspectos (sobretodo en sentido del ridículo)...

PD2: Esos créditos, ¿guiño a Grease o copiata de narices?

PD3: Qué pesao soy... El primer plano de la película es de lo más subliminalmente porno que he visto en mucho tiempo. Las (y los) fans de Zac Efron mojarán su ropa interior al verlo.

martes, 28 de octubre de 2008

El VHS, oficialmente declarado MUERTO

¡Pues sí! Según nos informan en 1080b, JVC ha anunciado que ya no venderá ni fabricará más reproductores VHS (al parecer aún seguía haciéndolo), después de 30 años de vida del formato.

¡Albrícias! Y yo que pensaba que ya hacía por lo menos un lustro que el VHS había pasado a mejor vida, pero no, se seguían fabricando y vendiendo reproductores. Y es que una cosa es cierta: Mucha gente seguía utilizando este formato para grabar cualquier cosa, y lo seguirá haciendo hasta que en LIDL decidan algún día no seguir vendiendo packs de tres cintas vírgenes...

En plena era digital, en la cual ya no es necesario grabar nada de la tele (básicamente porque lo puedes encontrar en Internet), es algo que me extraña. Pero en fin, me uno al pesar de 1080b por el fallecimiento de nuestro -más o menos- querido VHS. El formato del desgaste, de las rayas en las imágenes, de la mutilación indiscriminada del formato original de imagen de las películas, del sonido distorsionado, de las tapas gruesacas como un pan de chapata, y de los rebobinados hacia adelante y hacia atrás.

¡Ah, qué tiempos aquellos!

domingo, 26 de octubre de 2008

Ir al Fnac para mí es un deporte de riesgo

Bueno, ya está bien, ¿no? La verdad es que fireduende tiene toda la razón del mundo: Menuda semanita destroyer he tenido. Con diferencia, la semana que más bilis he echado por el teclado, y algún que otro tirón de orejas lo agradezco. ¿Será que se me han acumulado muchas cosas? ¿O el tiempo, que está así como muy loco? ¿O será que ya está aquí la Navidad, según el ayuntamiento de Gavà, que ha decidido instalar YA las lucecitas por todas las calles principales? Ah, quién sabe.

Aprovecho este mini-post que me he sacado de la manga para deciros que Clint Eastwood no solamente estrena, al menos en Estados Unidos, una película este año, sino DOS. La primera es El intercambio, protagonizada por la supermadre Angelina Jolie. Y la segunda es Gran Torino, una especie de wester crepuscular contemporáneo protagonizado por el mismísimo Clint. El posterazo abre el post, y el trailer podéis verlo por aquí.

Solamente decir que este hombre, para la edad que tiene, está hecho toda una máquina. ¡Qué ritmo de trabajo! Por mí, encantado. Su cine casi siempre me parece de notable alto, y me gustaría seguir viéndolo en activo durante muuucho tiempo. Tito Clint, ¡aguanta! ¡Eres la última leyenda viva que nos queda!

¿Y qué tendrá que ver el título de la entrada con el contenido de la misma? Ah, echad un vistazo al Rafalet-o-visión y sacad vuestras propias conclusiones xD.

Próximamente, en Crónicas Ibéricas: ¿Qué le pido yo a una película? y Pesadilla Antes de Navidad en Blu-Ray Disc.

jueves, 23 de octubre de 2008

7 razones para estar a favor de la pena de muerte







miércoles, 22 de octubre de 2008

Pero qué Camp ROCK ni qué HOSTIAS

A ver, yo es que soy de los que opinan que para qué echar pestes de Disney Channel y pedirles series de nivelazo, si no preteden más que entretener a la críentela.

Pero hay cosas que son superiores a mi integridad psicológica. Mi hermana pequeña está en la edad de comenzar a escuchar grupitos de estos de moda, y ha empezado con mal pie: Tokio Hotel y los coJonas Brothers, influenciada por sus colegas, o bien influenciada por lo que ve por la tele. Los coJonas protagonizan una peli de Disney Channel, de la cosecha High School Musical, que se llama Camp Rock y tal. Algo así como un Escuela de Rock pero a lo bestia, a lo teenager y a lo disneychannelero, claro.

A mí al ver las pintas del personal me escamó algo, y al escuchar un par de canciones (no por voluntad propia, claro) se me acabaron de derretir los genitales.

¿A esto se le puede llamar ROCK? La peli más bien se tendría que llamar Camp Pop, ¿no? O ni eso... Porque menuda telaca con el merchandising ignoranciero. Ahora los críos se creerán rockeros y guays de la muerte por escuchar esta mierda.

En fin, ya crecerán y se darán cuenta de las cosas. Forma parte de esta vida, avergonzarse de nuestros gustos de adolescente una vez llegada a la mayoría de edad. Es como lo que vi ayer en 40tv: el mejor videoclip de la década según los votantes es Monsoon de Tokio Hotel (mola un tonel). O como lo que he visto antes en un centro comercial: un par de pijas de esas de las que lo llevan todo rosa... con unos palestinos rosas.

Pero, pero, pe-pe-pero... Ay, si Arafat levantara la cabeza.

sábado, 18 de octubre de 2008

Max "Pain"

Los más avispados ya habrán captado el juego de palabras del título de la entrada...

En efecto: he sufrido viendo esta película, viendo tanta incompetencia por un lado y por el otro. No ya sólo por el hecho de que desaprovecha y se pasa una historia cojonuda como la del videojuego por el forro de los cojones, que aunque no he jugado, me consta que es así; sino por un mínimo exigible de calidad y de profesionalidad.

Todo está tan desdibujado, y el guión es tan inconsistente que uno no sabe cómo reaccionar a lo que está viendo. Me toca mucho los huevos, y así hablando en plata os lo digo, que durante veinte minutos de película no pase absolutamente nada. Veinte minutos en los cuales la historia ni evoluciona ni tiene ritmo alguno. Y así, decenas de secuencias repartidas por los aproximadamente cien minutos de terrorismo cinematográfico que dura la película, donde el vacío más absoluto es el protagonista.

La historia carece del más mínimo interés y sentido, y termina por aburrir. Es un cliché estirado hasta la náusea, adornado con fuegos artificiales y secuencias de acción de lo más vacías y pomposas. No ofrece ni aporta nada nuevo ni al mundo del cine ni a nuestro intelecto. Ni siquiera entretiene. Si algún efecto tiene que tener sobre nuestra inteligencia, debería de ser un estado de ofensa denunciable ante los tribunales. Porque la Fox, la de siempre, pensará que somos gilipollas o algo por el estilo. Pero no.

Entre tanto sinsentido, despropósito y caras de pared de Mark Wahlberg, sólo hay dos cosas que me han llamado la atención positivamente, y son la banda sonora del siempre apasionante Marco Beltrami, y el diseño artístico en todo el acto final.

Y ya está.

Ah, hay una escena tras los créditos, igual de mal escrita que el resto de la película. Si os gusta, estáis avisados, pero os advierto también que perderéis mi amistad de manera indefinida.

jueves, 16 de octubre de 2008

"¿La calle es suya?"

Acabo de presenciar un acto curioso. Y revelador.

Pero antes os pondré más o menos en situación. Mi barrio, en Viladecans (Barcelona), no es una simple calle, sino que da a una plaza amplia, rodeada de dos bloques de pisos (donde yo vivo y otro), un aparcamiento y toda una fila de locales en la cual sólo hay abiertos dos o tres comercios más o menos útiles para el ciudadano de a pie. Uno de ellos es un bar, un tal Bar Bético, donde hay toda una pandilla de personas muy pintorescas.

Resulta que estas personas tan pintorescas son, además de eso, folladoras como conejos. Son como los reyes, supongo que se lo podrán permitir, y venga a tener críos. Ahora tienen un ejército de crías (y algún que otro crío) que se pasan de dos del mediodía a diez de la noche a su propia merced en la plaza que os he dicho (me sé los nombres de todos, fijaos lo que os digo). Y hacen lo que les da la gana. Algún grito de sus madres, marujas comentadoras de la actualidad rosa o personal de cada una de ellas, surgen procedentes de la terraza del Bar Bético, para llamar la atención a sus crías (o críos) si hacen algo mal hecho. No es hasta que los críos se pegan entre ellos, o que éstos llegan hasta el aparcamiento (con peligro evidente de atropello) que no levantan sus casados y parideros culos de la terraza para detener las aterradoras intenciones de los malhechores de sus hijos. De hecho, un día casi atropellan a uno, y ver a todas las madres correr en estampida, histéricas, los quince metros de plaza que separan el bar del aparcamiento, casi me muero de un infarto provocado por el grave ataque de risa que me dio.

El caso es que hace un rato la susodicha pandilla de crías (y críos), que no sobrepasan los seis años de edad, se han dedicado a coger hojas caídas de los árboles y tirarlas y esparcirlas sobre la acera, en frente de la portería de mi bloque de pisos. Claro, es otoño, y es lo que tiene. En verano chillan como conejos en celo corriendo de arriba a abajo, de nueve de la mañana a doce de la noche, y en otoño, hacen lo propio. En esto que un vecino ya entrado en edad de mi bloque sale de la portería y llama la atención a las niñas (hoy no había niños) con amabilidad por dejar hecha un cristo la acera de la portería. Una de las madres, una rubia de pote con el pelo corto que cree que va muy moderna peinada y vestida pero que en realidad va hecha un carquiñoli cutre, se da cuenta de la situación (al parecer se dan cuenta de lo que les interesa), y se levanta de donde estaba sentada (¡Premio! La terraza del bar) y va directa a donde estaba el señor que ha llamado la atención a las niñas, soltando por la boca que si había algún problema. El señor, le ha dicho lo obvio: Que las niñas estaban ENGUARRANDO la acera y que estaban desatendidas en todo momento.

A esto que la tipa le responde: "¿La calle es suya?".

El hombre ha intentado seguir describiendo la verdadera fuente del problema, es decir: Yo bajo a la terraza, dejo a las crías tiradas en la plazoleta haciendo lo que les sale del membrillo, mientras me toco el chirri con mis amigas, tomándome una tónica (a veces me pregunto si tienen criadas o qué, porque realmente se pasan el día en la terracita).

Pero la tipa ha seguido insistiendo: "No, no. No me ha respondido: ¿La calle es suya?".

Y el hombre no ha podido replicar ante acusaciones de tomaduras de pelo y demás berborrea, que supongo que la tipa creía que eran una señal irrefutable de su inteligencia y superioridad ante el señor mayor, decrépito y fracasado que tenía delante de sus narices. Éste se giró, desistiendo y dándose cuenta de que hablar como una persona civilizada con una cacatúa con aires de grandeza era absurdo y una perdida de tiempo, mientras ésta hacía lo mismo (girarse e irse) pero sin parar de soltar su berborrea de cacatúa, haciendo atención cero a las niñas, y dirigiéndose a toda pastilla a la terraza del Bar Bético de Viladecans (a ver si sale en Google) para comentar la jugada con el resto de hienas, y seguir tomando tónica.

Y mientras yo, mordiéndome la lengua desde mi habitación sin saber por qué, observando la situación. Como un acto reflejo, inmediatamente después me he puesto a escribir esta entrada.

En fin, qué decir. Que es cierto, la calle no es de ese señor. La calle es de todos, y si vemos cómo la ensucian una pandilla de niñatos malcriados camino de convertirse en las cabecillas de las pandillas caní que muy desgraciadamente plagarán este barrio en un futuro (desando estoy mudarme), tenemos todo el derecho a llamar la atención y quejarnos todo lo que haga falta, maldita puta de mierda señorita.

miércoles, 15 de octubre de 2008

'El Padrino: La Trilogía', en Blu-Ray Disc

Esta mañana, después de clase, he ido a uno de los antros de perdición, lujuria y codicia más influyentes de mi vida: la Fnac. La intención, comprar un par de libros a los que les tengo ganas, y que son Un mundo feliz y Déjame entrar, de Aldous Huxley y de John Ajvide Lindqvist, respectivamente. Sólo he encontrado uno, el primero. El segundo, agotado.

Vista la ganga que ha acabado resultando Un mundo feliz (apenas 7 €), me he dicho a mí mismo: "Venga va, pásate por la sección de Blu-Ray's, a ver qué encuentras". Ha sido cuando me he plantado en frente de la estantería, cuando lo he visto. Un pack reluciente de color negro, con un logo legendario, un autógrafo elegante, una banda azul brillante (indicadora absoluta de Alta Definición), y manchado de sangre. Su poderosa voluntad se metió en mi mente, y me dijo, cual susurro inquietante en el oído: "Te voy a hacer una oferta que no podrás rechazar".

Evidentemente, no era sexo. Muy a mi pesar. Pero es que el hecho de practicarlo con un pack de Blu-Ray's, además de ser algo estrafalario, sería harto imposible. Su intención, obviamente, era ofrecerme la trilogía de El Padrino en Alta Definición. Dos de mis películas favoritas, allí, como nunca antes se habían ni las había visto, más la tercera y última parte, sin ver, y cuyo primer visionado sería toda una nueva experiencia. No lo dudé ni un instante. Cogí el pack, vi el precio, hice algún cálculo y fui a pagar.

Una caminata y un viaje en tren después, estaba sentado en mi escritorio, rompiendo con ansia el plástico transparente que me separaba de esas resplandecientes cajitas azules y de los todopoderosos discos inrayables. Abrí El Padrino, parte I, encendí la PlayStation 3, y le metí el disco. Esperé a que se cargara el menú: apenas un minuto, o menos, lo cual me sorprendió. Y allí estaba, el mejor menú de una película en formato físico digital que había visto en mi vida. Sin más dilación, configuré los idiomas a mi gusto: Versión original en inglés (en Dolby Digital TrueHD 5.1) subtitulado al castellano. Y me tragué la primera media hora como quien no quiere la cosa.

No es la mejor imagen que he podido ver en BD, pero jamás había visto El Padrino de esa manera. Con tanta nitidez, con esos colores tan vivos pero a la vez tan deprimentes, y con ese contraste. Una de las novedades que más me llamaron la atención al empezar con los BD's, fueron los subtítulos. Acostumbrado a los habituales subtítulos de color blanco y pixelados del DVD, ver esos cartelones tan nítidos y limpios resultó ser todo un gozo para la vista. Y con El Padrino, más, con esa fuente tan adecuada, con la sombra necesaria y con el color insignia de la saga (el cual lamentablemente no se puede apreciar en la imagen de arriba).

La verdad, es que no puedo pedir más.

Sin más dilación, os dejo con las dos fotografías que faltan que le he sacado al pack, de cartón duro, resistente y semi grueso (qué gozada), para los aún indecisos, o simplemente para fardar un poquito. Evidentemente, podéis verlas a una resolución mayor simplemente clickando en ellas. Éstas y las precedentes.

domingo, 12 de octubre de 2008

Coenadas

Os hablaría sobre el caso Jonas Brothers, que en realidad son una tapadera para hacer publicidad subliminal del consumo de JB entre los más jóvenes como lo fue el tabaco en la etapa dorada de Hollywood, pero el viernes vi la nueva película de los Coen, y realmente me apetece más comentar esto que lo otro.

El caso es que, ocho meses después de estrenarse en nuestro país No es país para viejos, y tras haber arrasado con ésta en la última edición de los Oscar, Joel y Ethan Coen nos ofrecen Quemar después de leer, película poblada por un repartazo de lujo, y probablemente víctima de la incomprensión.

No es una película, digamos, fácil. Es un capricho, una Coenada. Durante hora y media vemos a los Coen bailando el Aserejé y luego nos dicen que nos vayamos a casa. A mucha gente le parecerá una mierda, probablemente a aquellas personas que van a ver la última "comedia" de Eddie Murphy, y se rían. Pero a mí me ha parecido una genialidad. Una genialidad pequeña, pero una genialidad al fin y al cabo.

Los Coen nos proponen una trama de enredo, una comedia absurda digna de un sketch de Muchachada Nui. Un determinado acontecimiento que deriva en una serie de situaciones que alteran el orden de las vidas de unos protagonistas harto woodyallenescesos. Guionilmente de lo más simple, casi esquemático, pero milimétricamente calculado y con un sentido del humor impagable, auto paródico (ese final), y una realización elegante que encaja como anillo al dedo. Además, todo el reparto está cojonudo en todas las escenas. ¿Qué más se podría pedir? Bueno, pulir un poco los cantos del guión porque hay un par de lagunas.

Por lo demás, bien. Y ah, qué mujer es Tilda Swinton. Y si alguna vez veo a Frances McDormand por la calle, le pellizcaré los mofletes cual tia con su sobrino.

sábado, 11 de octubre de 2008

Esas malditas inseguridades

Detesto, realmente, esa maldita inseguridad al mundo exterior. Al qué pasará. Al no vayas allí que puede pasar cualquier cosa. A la excesiva preocupación.

Lo detesto.

Uno no va a dejar de ir de fiesta por Barcelona, por poner un ejemplo, porque haya chusma por allí. También hay chusma en mi ciudad y jamás me ha pasado nada. Al igual que habrá chusma en Liverpool cuando vaya este diciembre, y tampoco tiene porqué pasarme nada. No es manera de vivir.

La vida es un contínuo riesgo. Consiste en arriesgarse contínuamente. Arriesgamos nuestros bolsillos cuando nos hipotecamos o cuando decidimos abrir un negocio nuevo. Nos arriesgamos a nosotros mismos al viajar en coche, visto el panorama. Al salir a la calle con un frío que pela nos arriesgamos a pillar un resfriado. La vida es riesgo, ergo si no hay riesgo no hay vida.

Hasta cierto punto, menos preocuparse y más vivir.

PD: Entrada número 900. :D

miércoles, 8 de octubre de 2008

'FIFA 09': Primeras impresiones

Tras dos años de exprimir hasta la náusea Pro Evolution Soccer 6, versión PC, uno ya sentía que necesitaba un cambio. En plena generación de la (semi) Alta Definición, lo más adecuado para videojugar a fútbol este año sería hacerse con una de las nuevas versiones de los mejores franquicias que hay en la actualidad. Pero, ay, aquí un PESero veía cómo la versión 2009 de su juego de fútbol favorito se estaba convirtiendo, paso a paso, en una castaña de dimensiones considerables. No sólo ya por su poca innovación en la jugabilidad (sigue siendo la misma que en los tiempos de PSOne, por el amor de Yoda), sino por un apartado gráfico mediocre, a medio camino entre la actual generación y la pasada. La carencia de licencias de este año, con la mitad de los equipos con nombres y uniformes auténticos y la otra mitad inventados, no suponía un gran problema, puesto que en las anteriores entregas ya era algo habitual. Pero eh, la jugabilidad.

Por otra parte, estaba FIFA. La saga futbolera de Electronic Arts arrastraba mala fama desde tiempos muy viejunos por su facilidad de marcar goles (partidos con resultados dignos del fútbol sala) y su poco espíritu de simulación. Los partidos eran visualmente muy vistosos y atractivos, pero de chicha, poca.

Este año, y viendo los precedentes del año transicional que supuso el 2007, las tornas se han cambiado. PES es el nuevo FIFA, y FIFA es el nuevo PES. Electronic Arts se ha esforzado para llegar a lo más alto, y lo ha conseguido, con un juego poseedor de una jugabilidad reciclada que todo el mundo pedía, un apartado gráfico excelente (a pesar de lo poco que se parecen algunos jugadores) y los partidos más realistas que he podido videojugar en mi larga vida como consolero. Por no hablar de la cantidad de modos de juego que tiene, que alargarán la vida del título mucho más de lo habitual. Es una lástima que como máximo sólo dure un añito...

Pegas, poquitas: Por ejemplo, que los comentarios del juego les falte mucho por pulir, a juzgar por sus múltiples fallos ("Termina el partido con un empate/reparto de puntos" cuando se ha ganado 2 a 0). Eso es lo que más canta, luego hay detallitos más o menos sin importancia como que no está el Santiago Bernabéu xD (los derbis pierden esencia, ciertamente).

Pero en fin, compra obligada para todo videofutbolero que se precie, a falta de que Konami levante cabeza. Es una lástima que los prejuicios impidan a muchos jugones de disfrutar de este deslumbrante FIFA 09 que es, sin duda, el ganador del duelo anual de videojuegos de futbol de este 2008.

jueves, 2 de octubre de 2008

'Star Wars: El Poder de la Fuerza', ay por Dios...

No es que no me haya gustado, sino que me esperaba algo de más calidad y mucho más grande. Pero parece que la maldición videojueguil que se cierne sobre Star Wars aún persiste...

El caso es que el argumento, aún y con sus licencias, me ha gustado bastante. Me gusta que se ahonde en los conflictos internos de Darth Vader. Acaba de rematar lo que George Lucas dejó esbozado en La venganza de los Sith (pero que sin embargo en la novela de la misma película sí que lo dejaba todo listo), y lo agradezco.

Por otra parte, el personaje del aprendiz de Vader, Starkiller, me parece un personaje totalmente plano y mediocre. Sus motivaciones no están a la altura, y su nula personalidad, aún menos. Además, su estilo de lucha es de un chulo-playa que tira de espaldas.

En el apartado gráfico destaca por sus texturas, pero poco más. El sistema de movimientos en tiempo real Euphoria me parece muy poco creíble y tiene resultados risibles y paupérrimos. Y ah, esos bugs del demonio. Al juego parece que aún le faltan por pulir muchos cantos, ya que es la primera vez que me quedo atrapado dentro de... una roca. Dos veces. Y el fastidio y la frustración que uno siente es tan grande que le da el arrebato de apagar la consola sin guardar la partida.

La jugabilidad no es nada del otro mundo, ya que es un simple mata-mata de lo más vacuo. Lo más profundo que uno llega a hacer son eventos quicktime, y decepciona bastante. Y mejor ni hablar de la duración...

Como puntos positivos, a parte de la historia, destaco la banda sonora. Sí, es un puro copia/pega de las bandas sonoras de las películas, pero es un copia/pega muy logrado y da muchos clímaxes a algunos niveles.
Y para terminar, el hacer el cafre con la Fuerza y un sable láser, a pesar de las fantasmadas incoherentes con la misma saga que se han sacado de la manga. Vale sí, el juego es un poco mediocre, pero uno es fan de la saga galáctica y por chorradas así perdono echar cristianos a los leones, qué demonios.

Como curiosidad: el nombre del aprendiz de Vader, Starkiller, fue el apellido original de Luke en los borradores originales del guión de la primera Star Wars. Finalmente, probablemente porque Lucas (Lucas>Luke, ¿coincidencia?) es demasiado buenrollista, se quedó en Skywalker. Por aquello de que suena más agradable Surcador de los cielos que no Asesino de estrellas xD.

miércoles, 1 de octubre de 2008

12 meses, 12 portadas: Fairy Tail

El pasado mes de julio Norma Editorial anunció su intención de publicar para este mismo mes de octubre (aprovechando el salón del manga) Fairy Tail, el manga creado por Hiro Mashima en 2006 y que ha sido un éxito inmediato tanto en Japón como en el resto del mundo.

El manga cuenta la historia de un joven mago llamado Natsu en la búsqueda de su maestro y padre adoptivo Igneel, que resulta ser un dragón. Por ello se unió a Fairy Tail, un gremio de magos que es famoso por los destrozos y daños que provocan en diversas ciudades (lo cual no debería ser así). El mundo de Fairy Tail gira alrededor de los magos (los cuales poco tienen que ver con la idea general del mago común) que realizan encargos a cambio de dinero, similar a un cazarecompensas. Natsu conoce a Lucy, una guapa muchacha cuyo sueño era ingresar en un gremio de magos, específicamente, a Fairy Tail, lo cual consigue gracias a la ayuda de Natsu. De ahí en adelante, la historia sigue los movimientos de esta pareja de magos los cuales se ven envueltos en un sin número de aventuras antes de conseguir la meta final de encontrar a Igneel.

En fin, por aquél entonces ya dije mi opinión sobre lo poco que leí de este manga (tenéis el enlace justo al principio de esta entrada), y como tengo bastantes ganas de tener entre mis manos el primer tomo pues no he podido aguantarme de dedicarle la portada de este mes xDD.

Mañana comentaré Star Wars: El Poder de la Fuerza, que si bien aún no lo he terminado, sí creo poder escribir una reseña de lo que para mí ha sido un pequeño chasco.