¿Y yo cómo empiezo esta entrada? Bueno, ante todo, responderé a los gritos de todos los indignados conmigo por rebajarme a pasar por taquilla y ver High School Musical 3: Fin de curso. En realidad, ha sido cosa de mis hermanas, y como yo tenía un poco de curiosidad, pues así ha ido. No he sido consciente de todo hasta que me he sentado delante del ordenador y he entrado en Blogger. Al menos he ido en día del espectador...Pero... el caso es que tampoco ha estado mal, ¿eh? Entremos en materia antes que nada.
La primera parte me pareció un digno producto. Aún y con sus dosis de bobaliconería, era entretenida y ofrecía algo mínimamente original para el tipo de público al que se dirigía. Su mayor virtud, quizá, residía en su modestia e inocencia. No era ni sigue siendo ni mucho menos el producto diseñado exclusivamente para el marketing como lo son Camp Rock (que surgió directamente para aprovecharse de este fenómeno) y High School Musical 2. Lo que pasó después del boom pasó precisamente eso, después.
Esa, la segunda parte, fue una experiencia totalmente horrorosa. Ésta sí que fue diseñada exclusivamente para vender estuches, mochilas y carpetas en el Carrefour. Y se notaba, ya que la elaboración del proyecto era tan pobre, pero sobretodo tan improvisada, que los resultados fueron los que fueron. Argumento, banda sonora y ya ni te digo realización e interpretación, dignos del peor de los vertederos.
Pero, ¡ey, Rafalet!, estamos hablando de algo salido de Disney Channel, ¿eh?, no hay que pedir un nivelazo; ni siquiera la primera parte pasaba de un suficiente alto. No es ni cine de Fellini, pero tampoco era pretencioso ni insultaba a la inteligencia. El problema de la segunda parte, es que sí hacía todo eso.
Ahora, un año después de todo ese horror, se estrena la tercera parte. Y, en parte, me han sorprendido. Sorprendido porque parecen haberse puesto las pilas, y mucho, en la banda sonora y en los números musicales. Siguen siendo canciones juveniles con la misma bobaliconería (las románticas son inaguantables), pero parece que por el simple hecho de estrenarse en cines, los responsables han dado lo máximo de sí para lucirse y, de paso, no defraudar a los fans, y que los que no lo sean no se sientan como idiotas. Los "redbull" se han notado también en casi todos los números musicales: sus pinceladas de cine musical clásico me han dejado de piedra, técnicamente superan a los de las anteriores películas todos ellos juntos, y el nivel de las coreografías han subido de nivel enormemente, para disfrute de los admiradores del cine musical que no tengan lugar a prejuicios en su retorcida cabecita.Si no te gusta el cine musical, tu tolerancia a bobaliconerías cursis juveniles es cero, y no tienes hermanos pequeños, ya sabes, elige otra película. Pero los que disfrutan con una buena coreografía y una escenografía más o menos espectacular, se lo pasarán mínimamente bien.
La otra cara de la moneda es, cómo no, el guión. A toda la muchachada fan de toda la estirpe disneychannelera, como es obvio y como debería de ser al menos hasta la mayoría de edad, le importará un comino. Pero a mí, no. Y ciertamente, el argumento chochea un poco en esta película, aunque no tanto como en la segunda, que no había ni por dónde cogerla.
El caso es que, pese al subidón y a la espectacularidad de los números musicales, en al menos tres o cuatro de ellos no pasa absolutamente nada. Es decir, en un musical los números deberían servir como cualquier otra escena: para hacer avanzar la trama. Pero en algunos números dan importancia a aspectos de lo más inverosímiles para ésta. Si Zac Efron (sobreactuadísimo, por cierto) se tira un pedo, de bien seguro que habrá un número musical de ello. Y todo ello provoca que el ritmo del filme lo pague realmente caro en casi todos los niveles.
Además, los personajes evolucionan muy poco durante las casi dos horas que dura la película. Sí, es verdad, lo hacen, pero de una manera anecdótica. Pero como ya he dicho, no es una película como para pedirle grandes descripciones de personajes, ni se le pasa por la cabeza. Ahora, una cosa está clara: Vanessa Anne Hudgens está como para condenarla a lapidación cincuenta veces seguidas. Qué tia más inepta y abofeteable, de verdad. Cada vez que aparecía sentía vergüenza ajena.
Pero el resto, sorprendentemente pasable. Por la muy mínima, eso sí.

PD: Creo que más de uno me pegará si digo que es mejor que Mamma Mia!, ¿verdad? La verdad es que le da un repaso en algunos aspectos (sobretodo en sentido del ridículo)...
PD2: Esos créditos, ¿guiño a Grease o copiata de narices?
PD3: Qué pesao soy... El primer plano de la película es de lo más subliminalmente porno que he visto en mucho tiempo. Las (y los) fans de Zac Efron mojarán su ropa interior al verlo.
PD2: Esos créditos, ¿guiño a Grease o copiata de narices?
PD3: Qué pesao soy... El primer plano de la película es de lo más subliminalmente porno que he visto en mucho tiempo. Las (y los) fans de Zac Efron mojarán su ropa interior al verlo.














