
Hace mucha calor, y el calor además de ser un cabrón sádico, es un puñetero con muchas neuras. Y una de ellas es empezar a hacer limpieza en casa a casi cuarenta grados. Y otra es empezar a desempolvar las viejas cintas de VHS que habían en una estantería, que no eran precisamente pocas, para empezar a finiquitar unas cuantas.
Ha sido comprobando las cintas cuando me he dado cuenta de cómo han cambiado las cosas tanto en apenas una década. Si antes queríamos tener los videoclips de nuestros grupos de música favoritos, lo que teníamos que hacer era estar atentos al Canal + (cuando lo emitían en abierto cuando interesaba) y al programa matinal de los sábados Del 40 al 1 y hale, grabarlo en cuanto se pudiera, y en el caso de que apareciese en el ránking. O si eso tirar de televisión de pago por satélite y los canales musicales, que en mi caso no llegué a tener nunca hasta hace pocos años.
Obviamente, no me refiero sólo a los videoclips musicales, sino a todos los programas de televisión, películas, series y demás que uno quería conservar. Cuando querías ver algo acudías a tu videoteca personal, y si no lo tenías... te jodías, o si querías ver una película, pues tenías que ir al videoclub. Sí, esos lugares donde uno iba y alquilaba películas (¡y videojuegos!) dejándose aconsejar por el dependiente o dependienta, ¡¡y pagando!!, algo inimaginable en estos tiempos en los que es guay el dejarse las patillas largas...
En fin, que haciendo limpieza he llegado a recuperar la inauguración de Disneyland París, allá en 1992 cuando aún se llamaba horrendamente Euro Disney... y lo que me ha hecho más "ilusión", los reportajes de los telediarios que un Rafalet de doce años iniciándose en el mundo "freak" grabó en agosto de 1999, con motivo del estreno de La Amenaza Fantasma. Sin pensarlo lo he pasado todo a DVD (menos la inauguración de Disneyland, que se me está resistiendo), y tengo intención de colgarlo todo en mi canal de YouTube (click!).
Es extraño que me haya acabado encariñando del VHS, del que tanto renegaba cuando empecé a comprar DVD's. Ahora, con la Alta Definición y el Blu-Ray enamorándome día a día mientras el DVD llora en su habitación, celoso y acomplejado. ¿Qué tendrá? No sé, pero esas cajas de plástico grandotas, el sonido de la cinta entrando en el reproductor (qué mal suena eso), el rebobinar y el bobinar, el estridente sonido cuando se rayaba una cinta, el olor a tabaco de las cintas alquiladas... ¿Lo estaré echando de menos?
Anda, me he comprado Slumdog Millionaire en Blu-Ray... qué bien se ve...
Ha sido comprobando las cintas cuando me he dado cuenta de cómo han cambiado las cosas tanto en apenas una década. Si antes queríamos tener los videoclips de nuestros grupos de música favoritos, lo que teníamos que hacer era estar atentos al Canal + (cuando lo emitían en abierto cuando interesaba) y al programa matinal de los sábados Del 40 al 1 y hale, grabarlo en cuanto se pudiera, y en el caso de que apareciese en el ránking. O si eso tirar de televisión de pago por satélite y los canales musicales, que en mi caso no llegué a tener nunca hasta hace pocos años.
Obviamente, no me refiero sólo a los videoclips musicales, sino a todos los programas de televisión, películas, series y demás que uno quería conservar. Cuando querías ver algo acudías a tu videoteca personal, y si no lo tenías... te jodías, o si querías ver una película, pues tenías que ir al videoclub. Sí, esos lugares donde uno iba y alquilaba películas (¡y videojuegos!) dejándose aconsejar por el dependiente o dependienta, ¡¡y pagando!!, algo inimaginable en estos tiempos en los que es guay el dejarse las patillas largas...
En fin, que haciendo limpieza he llegado a recuperar la inauguración de Disneyland París, allá en 1992 cuando aún se llamaba horrendamente Euro Disney... y lo que me ha hecho más "ilusión", los reportajes de los telediarios que un Rafalet de doce años iniciándose en el mundo "freak" grabó en agosto de 1999, con motivo del estreno de La Amenaza Fantasma. Sin pensarlo lo he pasado todo a DVD (menos la inauguración de Disneyland, que se me está resistiendo), y tengo intención de colgarlo todo en mi canal de YouTube (click!).
Es extraño que me haya acabado encariñando del VHS, del que tanto renegaba cuando empecé a comprar DVD's. Ahora, con la Alta Definición y el Blu-Ray enamorándome día a día mientras el DVD llora en su habitación, celoso y acomplejado. ¿Qué tendrá? No sé, pero esas cajas de plástico grandotas, el sonido de la cinta entrando en el reproductor (qué mal suena eso), el rebobinar y el bobinar, el estridente sonido cuando se rayaba una cinta, el olor a tabaco de las cintas alquiladas... ¿Lo estaré echando de menos?
Anda, me he comprado Slumdog Millionaire en Blu-Ray... qué bien se ve...
Es un momento de mucha emoción el de seleccionar que VHS se tira y cual se guarda ajajjaajjaja. Yo lo hice hace unos meses y vi cosas que no recordaba para nada que estaban allí, es una experiencia graciosa.
ResponderSuprimirOoohh la nostalgiaaa!! Jejejeje!!
ResponderSuprimirOYE, si te pido que me pases un par de VHS a DVD... es mucho pedir? Te pago si hace falta! Esque no quiero perder lo que contienen y claro... ^^
Y no solo los VHS... cuando queríamos gravar una canción? El casette!! Hay madre mía, yo hace nada aún grabava en VHS y casettes.... cuando se lo cuente a mis hijos alucinarán XD (ya alucinan mis primos...)
ResponderSuprimirCierto Miya xD. No recordaba las cintas de cassette, esas pequeñas pero grandes olvidadas.
ResponderSuprimirOh! Los videos y los cassettes... Muy cierto eso de grabar los videoclips XD, hasta hace 4 años lo hacía XDDD. Ahora esos VHS pasaron a mejor vida... El único VHS que sobrevive como un campeón, sin llenarse de moho ni rayarse, es el vídeo de mi primer cumpleaños ^^ (y ahora recuerdo que tengo que pasarlo a DVD antes que ocurra un desastre).
ResponderSuprimirEn cambio los cassettes, los tengo todos de cuando era niña-pre adolescente (es decir, antes de que viniera a España ^^).