
Es reconfortante encontrarse con productos como Spanish Movie en una industria cinematográfica como la española, tan suya y acomplejada como es ella. De hecho, 2009 ha sido el año en el que, por fin, el cine español (o más bien las televisiones españolas...) se ha soltado la melena y ha empezado a producir algunos bombazos, independientemente de su calidad. Porque lo que importa, al menos de momento, es que den dinero y, algún día, tengamos una industria que pueda auto financiarse.
El colofón del año ha sido esta parodia de los éxitos más notables de la cinematografía patria reciente, tales como El laberinto del fauno, Volver, Los Otros o Mar Adentro, partiendo del mismo molde que instauraron los Zucker con los 80 recién inaugurados, en Aterriza como puedas.
Naturalmente, no se le ha de pedir milagros y grandes hazañas cinematográficas a una parodia de este tipo, donde el desenfreno y la desmesura campan a sus anchas. Es lo que tiene el género, que se le ha de permitir estas cosas, si no, no sería tal. Cumple a la perfección con su cometido, no engaña a absolutamente nadie, y lo mejor de todo, tiene un sentido del humor que no cabe en una sala de cine de más de trescientas butacas. El buen humor, sea pasado de rosca o no, siempre será bienvenido. Y si es español con su salero y su guasa, mezclado con el ingenio y la presencia de –permitidme la pedantería galopante que voy a soltar por el teclado- la nouvelle vague humorística de este país que son los chicos de Muchachada Nui y emparentados, pues mejor que mejor.
Fuera complejos, abajo con las poses y adiós a las pretensiones, que buena falta nos hace a todos.
El colofón del año ha sido esta parodia de los éxitos más notables de la cinematografía patria reciente, tales como El laberinto del fauno, Volver, Los Otros o Mar Adentro, partiendo del mismo molde que instauraron los Zucker con los 80 recién inaugurados, en Aterriza como puedas.
Naturalmente, no se le ha de pedir milagros y grandes hazañas cinematográficas a una parodia de este tipo, donde el desenfreno y la desmesura campan a sus anchas. Es lo que tiene el género, que se le ha de permitir estas cosas, si no, no sería tal. Cumple a la perfección con su cometido, no engaña a absolutamente nadie, y lo mejor de todo, tiene un sentido del humor que no cabe en una sala de cine de más de trescientas butacas. El buen humor, sea pasado de rosca o no, siempre será bienvenido. Y si es español con su salero y su guasa, mezclado con el ingenio y la presencia de –permitidme la pedantería galopante que voy a soltar por el teclado- la nouvelle vague humorística de este país que son los chicos de Muchachada Nui y emparentados, pues mejor que mejor.
Fuera complejos, abajo con las poses y adiós a las pretensiones, que buena falta nos hace a todos.
3 comentarios:
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