Todo comenzó hace un par de semanas, cuando
mi hermana Carmen nos inscribió a ella y a mí en la web de
Gestmusic Endemol para ir de público a los programas que nos echasen. Al cuarto de hora, llamó un pavo que trabajaba allí para hablar con mi hermana. Sí, todo parecía indicar que los esbirros del 66% de
La Trinca buscaban desesperadamente a gente para rellenar las graderías de sus producciones. Mi hermanita y el tio, muy simpaticón por lo que me contó, se pusieron de acuerdo con dos programas:
La Tribu y la gala 0 de
Operación Triunfo 2009. Para liarla parda, vamos.
Ayer, llegó el Día D. A eso de las siete menos poco nos subimos al Carmen-o-Car, camino a Sant Just Desvern para asistir como público en
La Tribu, que para quien no lo sepa se estrenó ayer por la noche en rigurosísimo directo. Después de llegar al "pueblo" y dar un par de vueltas porque no sabíamos dónde coño estaba el plató y, tras ver a un grupito de individuos que tenían toda la pinta de ser
telecinqueros del copón, llegamos.
Una hora y media y dos avistamientos fugaces a
Carlos Latre,
Boris Izaguirre y a
Tony Moog después, nos hicieron entrar por orden de lista a una carpa donde cenaríamos. Nos dieron
by the face una botella de agua y un sandwich que yo fue mirarlo y entrarme todos los putos males. Tres elementos que, combinados, son el fin del mundo: Pavo, lechuga y mayonesa. Para mí, asco puro. Ya me hice a la idea de que no iba a cenar; es decir, que no iba a comer nada hasta bien entrada la madrugada (porque entre que salíamos de allí y llegábamos a casa, se harían las dos y pico). Pero bueno, en un ataque de valentía ciega, le metí un bocado generoso para saber a qué sabía, y entonces me entró un ataque de epilepsia de esos controlados por los bomberos y enfermeras amargadas, pero sin atarme a la cama ni nada. Mastiqué un par de veces, me entraron un par de arcadas sin sonido pero con un poco de pose, y tragué los casi 3cm² de bulo alimenticio sin respirar. Agua. Cava. Bebí y bebí hasta que me lo quité de la cabeza.
Eran las ocho y media de la tarde, y faltaban dos horas justas para que el programa empezara. A eso de las nueve y media empezaron a llamar a la peña para ir colocándola en varias secciones de las graderías. Allí me quedo claro que la gente hace lo que le sale de los huevos porque ellos lo valen. Las regidoras venga a decir megáfono en mano que se fueran a la carpa donde se cenó, y ellos como si oyeran llover. Pero bueno.
A nosotros nos llamaron a eso de las diez menos poco, si no recuerdo mal. Y después de esperar un cuarto de hora de pie, nos colocaron en la primera fila de una de las secciones de público que estaba a pie de plató. Vaya, que lo íbamos a ver todo de lleno y, encima, saldríamos en la tele.
Faltaba un poquito para el programa, así que mientras la peña se acomodaba, apareció el regidor jefe, un primo lejano de
Jonathan Taylor Thomas que antes creo que presentaba un programa de esos asquerosos de "Llama y gana", para animar el cotarro y explicar cómo iba todo aquello. Nos dijo que cuando él diera la señal, que aplaudiéramos, que gritásemos o que abucheáramos. Todo está milimétricamente calculado, hasta las reacciones del público. Un show, y nunca mejor dicho. Me reí bastante cuando la
Merceditas Milà salió un rato después a decir aquello de que "la gente no se cree que esto es todo improvisado; no, aquí no hay guión, queridos". Y una polla como una olla de caldo para diez personas de grande, querida. A partir de ahora no os toméis en serio todo lo que os diga esta mujer, porque en realidad os está tomando el pelo.
Bueno, después de un par de entretenimientos -entre los cuales uno de ellos consistió en que mi hermana tuviera un minuto de gloria, ya que
Jonathan Taylor Thomas la sacó al centro del plató para predicar a los cuatro vientos que estaba buscando trabajo de peluquera- los cámaras se pusieron en su sitio, y el programa empezó. Salió
Javier Sardà, luego la Milà, después
Carlos Latre y a continuación
Boris Izaguirre. Aplausos. Vítores. Todo preparado, masticado. Una farsa, pero divertida al fin y al cabo.
El programa fue transcurriendo con normalidad, pero desde el público con cierta curiosidad, ya que por primera vez estaba viendo cómo se realizaba un programa en directo, y además no uno cualquiera, sino una producción de
La Trinca con el Sardà dirigiendo. Todo un lujo.

Ah, llegó la hora del primer invitado:
Risto Mejide. Fue divertido verle y escucharle, pero sobretodo para confirmar que en realidad el Risto que vemos es un puto papel. Puede que sea él mismo, pero en un 70% estamos hablando de un rol, de un personaje. Porque en cuanto las cámaras se apagaron la cara se le transformaba, y se convertía en el tio más majo del mundo, de esos de irse a tomar unas cañas.

Después vino la ex ministra
Magdalena Álvarez. La de Fomento. La de Cercanías. La del AVE. La del "
Antes partía que doblá". Sí, esa sinvergüenSa, como diría ella. Salió la Maleni, el regidor pidió que nos pusiéramos en pie y aplaudiésomos como locos. Yo ni me levanté, no me dio la gana, y aplaudí con una desgana y una indiferencia que, por lo que vi luego, traspasó la pantalla.
La entrevista fue aburridísima (en casa más) y transcurrió entre diez mil algodones, con prácticamente cero mordeduras. Normal, teniendo en cuenta lo "rojo" que es el Sardà. Si hubiese venido, yo qué sé,
Soraya Sáenz de Santamaría, probablemente hubiese sido mucho más crítico -y jugoso-. Pero como ha venido una ex ministra de un gobierno socialista, pues a cuidarla.

Después vino
Amaia Salamanca, la prota de
Sin tetas no hay paraíso, a promocionar
Fuga de cerebros. De fuga hubo, porque no me pareció gran cosa de mujer. Olía todo lo bien que querías, pero era un puto maniquí del
Bershka. Si se pesase allí mismo estoy seguro que el 50% del peso que marcaría la báscula serían perfume y cosméticos. Vamos, que le pegas una hostia y el efecto visual es lo mismo que golpear un saco de harina roto.
La entrevista también fue aburridilla desde casa, pero entretenida de ver desde el público. Es curioso cómo cambia la visión de uno dependiendo de si estás en un sitio o en otro. Cuando estás en casa tiendes a prejuzgar y a valorar con mucha superficialidad, pero cuando estás allí y ves cómo funciona todo, y eres testigo de la profesionalidad aplastante de todos, pues te callas el boquino.
Tras la entrevista, con escena de cama entre Sardà, Amaia y
Santiago Segura (muy majete también, aparentemente) incluída, salieron
Tony Moog y una chica que no tengo ni idea de quién es, para presentar un reportaje en clave de humor sobre la crisis económica. Simpáticos, pero sin carisma. Aburridos. Después, Sardà, Milà, Latre y Boris hablaron sobre no sé qué de la monarquía en la mesa, al más puro estilo
Crónicas Marcianas, y se terminó el programa.
La experiencia fue realmente agradable. No sólo me quedé con la anécdota de ver a gente famosilla, sino que también me quedé con el cómo se hace un programa de éstos. Desde los regidores hasta las cámaras, la dirección y todo en definitiva. Hasta el cómo está hecho el plató, mucho más pequeño al natural que en la tele: mucho virtuosismo dentro, detrás cartón piedra, cables doblados y destartalería.
El programa en sí, la verdad es que no fue nada del otro jueves. Se notan cantos por pulir y necesita algo de impulso para que llegue a entretener. El Sardà sale mucho y los demás, poco. Incluso la Milà está muy desaprovechada, saliendo sólo en clave aguafiestas para decir lo que dice la gente del foro del programa en Internet. A mí eso me la sopla, así que por favor, Merceditas, haz alguno de tus numeritos y déjate de tonterías. El Latre en su línea y el Boris desaparecido en combate totalmente. Ni música glamourosa ni subidas en la mesa con los brazos en alto como en
Crónicas Marcianas, ni nada. Algún detallito, pero desaparecido totalmente.
¿Lo mejor?Programa: El sello de autor que se respira.
Experiencia: Ver cómo funciona todo y el ambiente.
¿Lo peor?Programa: La poca garra y la falta de mala leche y personalidad (a la larga, si sobrevive en la parrilla, se acabará convirtiendo en
Crónicas Marcianas 2).
Experiencia: La hipocresía, quizá.
A ver cómo va el próximo día 29 en la gala 0 de
Operación Triunfo 2009 xD.