domingo, 31 de mayo de 2009

Querido fan de Tim Burton

Tú. Sí, tú. Quiero que te quede algo bien clarito y que no vuelvas a poner en duda jamás. Quiero, además, que repitas conmigo lo que te voy a decir y lo escribas unas mil veces en cualquier pizarra que tengas. O coges un rotulador permanente y lo haces en la pared de los vecinos que odies. Donde pilles, a mí me da igual. Abre tu mente bien abierta, mírame a los ojos y préstame mucha atención:

Pesadilla antes de Navidad NO está dirigida por Tim Burton, sino por Henry Selick.

Efectivamente, la historia es de Tim Burton, pero el guión es de Michael McDowell y Caroline Thompson y, la dirección, corre a cargo de Henry Selick. Sí, sí, mucha "estética burtoniana" y todo lo que tú quieras, pero las bases sólidas son de otras personas, incluída la fantástica banda sonora.

¿De acuerdo? Que la próxima vez que oiga decir que o preguntar si Los mundos de Coraline (que se estrena este viernes y yo ya he tenido el privilegio de verla... y en tres dimensiones) está dirigida por Tim Burton por la frase promocional, puedo amenazar con poneros El planeta de los simios y Charlie y la fábrica de chocolate una y otra vez, en bucle, durante todo el verano.

jueves, 28 de mayo de 2009

TRICAMPIONS 2009

"Y, en Roma, los LEOnes se comieron a los CRISTIANOs".

martes, 26 de mayo de 2009

Petardos

Se acerca San Juan, y aunque aún falte un mes, en la plazoleta de debajo de mi casa (sí, aquella, la de las madres que se sientan a sudar el coño mientras engordan cada vez más, pierden cada vez más su sentido del estilismo, y sus hijos dan por culo al resto de los vecinos) ya empiezo a notarlo, a oírlo, a olerlo. Los estruendos entran por las ventanas de mi casa, cuyas mosquiteras de color verde, castigadas por los pelotazos que dan los hijos de la gran puta (dicho con toda la intención) de los críos que juegan en la plaza (que resulta que son los mismos que tiran los petardos), se ven traspasadas por el efímero olor a pólvora.

Petardos, truenos, bombetas y demás artículos con forma de churro o testículo de mona que nunca llegaré a comprender.

Entenderé, por otra parte, los fuegos artificiales y toda pirotecnia relacionada que signifique un regalo para la vista y/o una señal de que alguien, en algún lugar cercano, está de festejo (los típicos cohetes que oyes mientras tú haces la cena y algún equipo de fútbol gana una copa de whathever-what).

Pero jamás de los jamases me entrará en la cabeza ni veré la santa gracia de pagar por algo a lo que prendes fuego, lo tiras al suelo y, simplemente, peta. Sin más y siguiente, que aún tengo diez euros que evaporar. Pum, pam, o la onomatopeya que más se le parezca. Lo único que aportan a la humanidad son unos parpadeos más de la cuenta en la estadísticas sobre cuánto puede parpadear un ser humano a lo largo de su vida, tocar los cojones al personal y, con un poco de suerte, la amputación de algún miembro.

Pero en fin, siempre consideraré mejor una tarde de pequeñas explosiones cada X segundos, aunque me parezca algo tan absurdo como comprarse mangas en japonés, que una tarde entera con la discografía de Melendi en repeat hasta las nueve de la noche. ¿Verdad vecinas?

sábado, 23 de mayo de 2009

Operación Público

Llamadme tonto, ingenuo, buenazo y/o disminuido mental, pero acabo de descubrir el pastel. Sí. El pasado miércoles asistí a otra gala de Operación Triunfo 2009. A la tercera, para ser más exactos. Y allí descubrí la verdadera finalidad del público, y eso que durante la gala anterior a la que asistí y ésta, Mateo Vergara, el excelente animador del cotarro antes del programa y durante las publis, fue insistiendo en ello una y otra vez.

Somos parte del programa.

Sí, es verdad, el programa no sería nada sin nosotros. Como es evidente, si el programa no tuviese audiencia sería absurdo hacerlo. Y más absurdo sería seguir haciendo Operación Triunfo si, precisamente, el público no siguiese llamando y mandando mensajes de móvil al programa para salvar de la nominación/expulsión al concursante de turno, tendencia casi enfermiza, pero sin el casi, que es el auténtico motor de todo el tinglado.

Pero de eso no quería hablar, sino de la función del público que asiste a las galas. Nuestra función a la hora de asistir como público no es precisamente "ser público", ni tan siquiera testigos de lo que allí sucede. No, para eso ya están los que lo ven por la tele (aunque como ya dije, el medio -ni los instrumentos para ello- no hace justicia al espectáculo que se vive en ese polígono industrial situado en Sant Just Desvern). Los que van, los que vamos y los que váis o iréis de público algún día a Operación Triunfo váis a trabajar. En el momento en que contactáis con Gestmusic Endemol para pedir asistencia, lo que estáis haciendo en realidad es pedir trabajo, empleo. Estaréis allí prácticamente una jornada laboral (siete horas contadas), no tendréis la oportunidad de sentaros en todo ese tiempo (olvidaros de ir al baño), y siempre, siempre tendréis que estar a las órdenes de vuestros superiores, los jefes, los queridos regidores.

Si no, a la puta calle.

Agua, un bocadillo, una bolsa de Ruffles onduladas clásicas, una gorra con el logotipo del programa y un helado de vainilla y chocolate a la salida. Ese será vuestro sueldo por esas horas invertidas en trabajar en televisión, en darlo todo por y para el espectáculo.

Porque el espectáculo no tendría razón de ser sin nosotros.

jueves, 21 de mayo de 2009

Jugar sucio

martes, 19 de mayo de 2009

Redescubriendo Twitter

Encuriosido tras encontrar varios perfiles Twitter de famosos en el homónimo servicio, me he decidido a rescatar el perfil que creé hace ya casi un año para investigar sobre él. Entonces no me llamó demasiado la atención, pero de un año en adelante han cambiado muchas cosas en mis hábitos en la red: Ahora, además de los blogs que llevo, tengo Facebook, un servicio de red social que ha cambiado mi modo de ver y entender Internet. Dentro de Facebook existen los estados, que viene a ser un Twitter pero implementado allí. Lo que ahora se conoce como microbloggeo.

Después de estar un rato trasteando con él, he decidido retomarlo de forma más o menos estable. Como en Facebook no puedo poner lo que me da la gana, y ponerlo a todas horas acabaría por colapsar mi perfil, partir de hoy iré microbloggeando en mi perfil de Twitter lo que me venga en gana cuando me venga en gana.

Si tenéis perfil y queréis seguirme, en la barra de la izquierda tenéis el enlace a mi Twitter. ;D

domingo, 17 de mayo de 2009

Eurovisión con astigmatismo

En la entrada número 1.000 del blog no voy a comentaros que el Barça ha ganado la liga sin ni siquiera mover un dedo (gracias, R. Madrid). No. Con un acontecimiento de magnitud continental como es Eurovisión y lo que ha pasado en él, el puto fútbol ahora no toca.

Todos aquellos lectores que me estén leyendo ahora y que tengan un mínimo de cultura, sabrán que Soraya Arnelas, la representante de Televisión Española (que no de España, por favor) este año en el certamen musical que se ha celebrado en Moscú, ha quedado hundida en el fango junto con los finlandeses, en el penúltimo lugar, llorando como yo lloré de desesperación viendo Crepúsculo, mientras su estilista, su peor enemiga, se reía así por lo bajini por haber cometido semejante venganza: convertir a la extremeña en una versión balcana de la forma humana de Gozer, el vilano de Cazafantasmas.

¿Qué ha pasado? Bueno, primeramente la actuación ha dejado bastante que desear. No han aprovechado el escenario para nada, y si lo han intentado ha sido para hacer un número de magia cutre salchichero que, en una canción que se llama La noche es para mí, pues como que no venía a cuento. Además de eso, el resto de la puesta de escena ha sido pobre de narices, sin ningún efecto de luz destacable y tirando de infografía de imágenes prediseñadas de Microsoft Word. Así, de esta manera y actuando la última, después de todo el espectáculo que han dado los demás representantes, aunque las canciones fuesen una puta mierda (Rusia, por ejemplo), pues como que han quedado como los gitanos de las cabras.

Esto por un lado, porque en el otro tenemos todo el pifostio que montaron los imbéciles de Televisión Española. En el reglamento de la organización que monta Eurovisión dice claramente que todas las televisiones que concursan deben de emitir las semifinales en directo, y TVE las emitió en diferido, horas más tarde. Ésto causó la indignación de muchos representantes, que pidieron el boicot a Soraya, cuya actuación ha estado al borde de la descalificación por incumplimiento del reglamento. La ex triunfita habrá tenido que limpiar muchos sables para poder concursar finalmente, aunque de poco le ha servido.

Teniendo en cuenta todo ésto, yo saco la conclusión de que España, que es quien decide en definitiva quién va al festival, está atrasada al resto de Europa en la mayoría de los aspectos. Somos el país con el mayor nivel de paro del continente, y nuestra educación es una de las peores. En el festival de Eurovisión, claramente, no íbamos a ser menos:
  • Traemos canciones cutre festivaleras o pseudo flamenquillas cuando el resto de países se toman en serio el festival.
  • Nos tomamos en serio el festival cuando el resto de países no se lo toman en serio y envían a frikis.
  • Enviamos a frikis cuando precisamente el resto de países ya no los traen...
  • Y cuando decidimos volver a tomarnos medianamente en serio el festival, la diarrea sale a chorro y a presión en otros aspectos, como en la puesta en escena, el incumplimiento del reglamento, y el exceso de ego de una mujer que se quedará calva en cuestión de pocos años por los litros de tinte que gasta al día.
Falta iniciativa, humildad y, sobretodo, un sentido puramente festivalero, en el sentido más alegre del término, para que algún año puedan comerse un colín. En toda esta década, la iniciativa, la humildad y las ganas de pasárselo bien sin importar el qué, sólo las tuvieron seis personitas: Rosa López, David Bisbal, Gisela, Chenoa, David Bustamante y Geno.

El séptimo puesto que consiguieron lo corrobora.

viernes, 15 de mayo de 2009

La prueba definitiva de que Robert Pattinson es un pelele asquerosamente insoportable

Y eso por si no nos lo había dejado bien clarito con su "interpretación" en Crepúsculo, donde demostró sus dotes de expresividad facial, carisma y sociabilidad.

Ah, que reconfortante es su última secuencia en Harry Potter y el Cáliz de Fuego.

Próximamente, en Crónicas Ibéricas: "Crepúsculo: Eligiendo el camino fácil".

jueves, 14 de mayo de 2009

Rey de Afición 1 - Rey de Copas 4

No me salen las palabras, no por la emoción, que poca, porque yo el fútbol no lo vivo con tanto fervor como otra gente, sino por el ambiente de la final de la Copa del Rey entre el FC Barcelona y el Athletic de Bilbao y sus dos aficiones.

Respeto y fraternidad, bufandas girando al viento, coreos y ganas de pasárselo bien entre dos aficiones y dos pueblos tan bien avenidos. Pero sobretodo, esta entrada la estoy escribiendo (en unos horarios que me pillan ya fuera de mi tiempo de sueño) para una sola afición: la del Athletic de Bilbao.

Habéis animado a vuestro equipo con el mismo entusiasmo que en el minuto 1 hasta el final, cuando el partido ya estaba sentenciado desde la mitad de la segunda parte. Cuando un garrulo ha tirado una lata de cerveza (o lo que sea) a uno de los jugadores del Barça, hiriéndole muy levemente, habéis sido los primeros en señalar al aguafiestas. Vosotros justificáis el mundo del fútbol y la cultura de la afición que lo envuelve, y así os lo han hecho saber los jugadores del Barça, ya campeones, cuando os han aplaudido rindiéndoos homenaje.

Chapó... y visca el Barça xD.

domingo, 10 de mayo de 2009

Frankfurts, Fantas caducadas y Alirones frustrados

Hay que joderse. Hoy he ido con toda la ilusión del mundo, preparado para celebrar el alirón de liga del Barça en el Camp Nou, ir a Canaletes y celebrarlo hasta que los Mossos dijesen basta. Pero no ha podido ser por culpa de un empate in extremis del Villareal.

Yo creo que la culpa la tiene el lugar a donde he ido: un local del barrio de Gràcia de Barcelona donde el 95% de asistentes eran críos recién salidos de la versión (aún más) benjamina de Física o química. Del local y de los frankfurts que sirven allí. Frankfurts baratos, con un gusto de esos que no te dicen nada, mcdonalderos, casi chistorreros. Y claro, si eres un sosainas como yo que no se pone ni ketchup ni nada en los frankfurts (bueno en mi casa me pongo tomate xD), pues aquello era como comerse el brazo de un noruego.

¡Ah! Se acaba la primera parte del partido. Tres a uno a favor del Barça. Estaba todo ganado. Me levanto y me pido el frankfurt. Me lo como con asquito mientras disfruto de mi Coca-Cola Zero. Pim, segundo gol del Villareal. Pam, tercer gol del Villareal, en tiempo de descuento de la segunda parte.

Maldita sea.

Nos vamos de allí asqueadillos, porque nos habían agüado la fiesta. Casi que mejor, porque así nos pegan una hostia por celebrar algo sin haberlo ganado aún. Pero bueno, la semana que viene será, aunque yo tenía ganas de ir por primera vez a Canaletes.

Cogemos el metro, vamos a Passeig de Gracia para coger el tren, compro una botellita de Fanta naranja por 2 € que me duelen como si abortara por tercera vez, subimos al tren y placa, algo funcionaba mal en Dinamarca o en los baños del vagón, porque ahí olía como si alguien se hubiera pasado dos semanas enteras cagando por todas partes. Olor a mierda pura marrón y gorda, así finamente y en general. Nos sentamos aguantando como podíamos hasta que escucho por detrás a un tio hablando por el móvil que decía que Andrés Iniesta, el Santo, el Mesías (a falta de Messi, que desde que tiene parienta...), el pedazo de tio que nos ha metido en la final de la Champions de Roma, que se ha lesionado chungamente.

Venga hombre, qué me estás contando. Le pego un trago a la Fanta. La encuentro extraña desde que le pegué el primer sorbito, así como desbravada. Miro el envase y hala, venga, caducada desde enero de este año.

Y en ese preciso instante empezó a sonar Maria Caipirinha de Carlinhos Brown. Bueno, al menos el olor a mierda empezó a mengüar...

sábado, 9 de mayo de 2009

'Star Trek': El reinicio, la última frontera

Mientras preparo mi crítica formal de Star Trek que publicaré lo más seguro el próximo lunes en Cinefilo.es, me he dicho a mí mismo que por qué no podía comentárosla por aquí como antaño, tuteando y argumentando de manera informal.

Bueno, la cuestión es que yo no tenía ni idea del universo de Star Trek hasta la legendaria proyección de ayer por la noche. Ni puta idea, como diría tajantemente Pepe Rubianes. Yo es que soy más de Star Wars, de sábles de luz, de Ewoks, de Jedis y de la Fuerza. Así que, con este panorama, me dirigía al cine totalmente virgen de una saga que hasta entonces me era totalmente indiferente, a ver la nueva entrega dirigida por J.J. Abrams, el tipo que creó el mayor submarino de porretas que es Perdidos, o aquella ida de olla divertida que fue Misión Imposible III, entre otras cosas.

Y bueno, salí del cine maravillado, extasiado, alucinado. Me esperaba un producto con una calidad superior a la media, y vi algo que sobrepasó de lleno todas mis expectativas. Un producto que no es ni siquiera una precuela, sino un reinicio de la saga en toda regla cuyos geniales métodos (a mi modo de ver) para hacerlo no os explicaré porque os la reventaría entera. Se trata de una aventura espacial con todas las de la ley, tremendamente espectacular, épica y trepidante, pero sin dejar de ser inocentona, no sólo porque hay que ir con cuidadín para la calificación moral de la cinta en Estados Unidos, sino por su carácter principal de un nuevo comienzo.

Id al cine y disfrutad (o no) de lo que es con toda seguridad una de las mejores películas del año. Entretenida de principio a fin, no os dejará ni un solo respiro en las dos apasionantes horas justas que dura. Yo no he visto nada igual en este tipo de películas desde El Retorno del Jedi.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Angelines de la guarda

¡La tercera edad! ¿Qué sería el mundo sin ella? No me refiero en absoluto a los que se ganan la vida cuidando a nuestros antecesores en una residencia especializada para ello, ni tampoco a los padres que por ser esclavos causas laborales no pueden cuidar de sus hijos excepto los domingos, y se los dejan precisamente a quienes más tarde tampoco podrán cuidar y los acabarán dejando en la ya citada "casa de retiro" (léase con maldad: "el último techo donde tendrás constancia de estar viviendo").

No. Me refiero a su bondad, a su educación y a sus cada vez más crecientes ganas -junto con la edad, hasta cierto punto- de seguir en este mundo, y cómo lo manifiestan para con los demás. Evidentemente que hay excepciones, como los abueletes y abueletas que no dejan de quejarse de todo, los que se cuelan en las colas de los supermercados, o los que se cagan directamente y con ganas en la juventud (que es algo que también haremos nosotros, si no lo estamos haciendo ya...).

El pasado sábado por la tarde fui testigo de todas las cosas buenas que puede aportar la tercera edad a la humanidad. En concreto una señora que corresponde al nombre de Angelines. Trabajadora en el hospital de Sant Camil (justo al lado de Puigmoltó), amable, carismática, y más que buena persona, que nos ayudó a nuestros amigos y a mí en una situación ligeramente peliaguda, que describe de primera mano mi colega Diego R.L. en su blog Vida y obra de nos, concretamente en esta entrada.

Como él cuenta, tuvimos un percance con un conductor de autobús de aquella zona que no le dio la gana de parar en la parada donde teníamos que bajar, aún y habiéndola solicitado. Bueno, no es que no le diese la gana, sino que iba distraído en su trabajo, hablando con un viejo que tenía al lado, descuidando totalmente sus responsabilidades. Un irresponsable, vaya.

Después de todo el lío que os cuenta Diego, nos dejaron tirados en el hospital de Sant Camil, que nosotros no teníamos ni pajolera idea de dónde estaba porque veníamos del área metropolitana de Barcelona, y como si nos hablaran en dialecto chino.

Tras un par de minutos charlando con nuestros compañeras de rebelión autobusera, buscamos una parada de autobús para volver a bajar donde en teoría teníamos que haber bajado en un principio. Encontramos una, apenas unos metros más arriba de donde nos bajamos, pero no teníamos ni idea de si bajaba a donde teníamos que ir o qué. Un show, vaya. En ésto que nos viene Angelines salida de la nada diciéndonos dónde estábamos, preguntando por nuestra situación, dándonos consejos y, sobretodo, contándonos anécdotas. Nos contó que aquél comportamiento con los conductores de autobús era algo normal y corriente, que se habían puesto mil denuncias pero que no se había hecho nada para corregir semejante falta de responsabilidad. Nos dijo que como trabajaba allí en el hospital, tenía que coger el autobús cada día, y que ya se conocía a todos los chóferes.

Estuvimos más o menos un cuarto de hora así, hablando del tema y de otras cosas del montón, como que qué calor hacía. Hasta que pasó un autobús que resultó no ser el que teníamos que coger para bajar. Ni Angelines ni nosotros. Ella preguntó al conductor quién era el siguiente, y él respondió que era Serafín, el cual Angelines aseguraba que se trataba de alguien realmente tranquilo, pasivo y buena persona. Por precaución (por si las moscas el conductor que nos había tocado hubiese avisado a sus compañeros para que no nos dejaran subir, negándonos un derecho que tenemos sí o sá) nos dijo que, cuando viniese un autobús, ella pasaría delante y que nos haría pasar por sus sobrinos, pagando el viaje con su propia tarjeta. "Vosotros mirad pa'lante y dejarme a mí", nos dijo con ese acento ¿andaluz? ¿extremeño? tan adorable.

Cinco minutos después vino un autobús, y resultó ser el irresponsable que nos había tocado antes. Serafín el bueno, pensamos para nuestros adentros. Serafín el irascible, pensó Diego. Al verlo viniendo, decelerando para detenerse en la parada, le dijimos a Angelines que era él. "Dejarme a mí", repetía, convencida y risueña. Cuando la puerta delantera de ese infernal autobús de color blanco y arcaico tecnológicamente se abrió, Angelines subió el escalón como si fuera campeona olímpica de subir escaleras a edades delicadas, mientras que Serafín, el conductor, sin mirarla, señaló a Diego con el dedo y, mirándole, dijo prácticamente gritando: "¡Tú no subes!". Angelines alzó la mano como quien calma a un gatito cabreado ,y dijo: "Claro que van a subir, cómo no van a subir, son mis sobrinos, anda, anda". Y mientras ella picaba con su tarjeta nuestros viajes y el suyo propio con una inmediateza inusual, dadas las circunstancias, subimos al autobús y pasamos hacia dentro, casi escoltados por aquella señora y sin mirar a la cara a Serafín, mientras que éste alucinaba pepinillos, consciente de que Angelines le estaba tomando el pelo con toda la bondad mediadora del mundo entre ambas partes. Los dos hablaron en un tono como quien debate con un colega si tiene deudas o no, hasta que Angelines calmó a la fiera, a Serafín el bueno, Serafín el irascible, Serafín el resignado: Serafín, el conductor que nos iba a llevar por las buenas o por las buenas al lugar donde hacía una media hora que teníamos que haber bajado.

Gracias a Angelines. Una señora que se merece todo lo bueno que pueda haber en este mundo. Una señora que si la pusieran como responsable conseguiría en 24 horas que ETA dejara las armas o que los de Al Qaeda viesen La Pasión de Cristo y se emocionaran y todo.

Angelines, querida, qué visión tuvo tu madre al ponerte ese nombre.

domingo, 3 de mayo de 2009

¡A la tele! Episodio II: Operación Triunfo 2009

Sobre las siete de la tarde del pasado miércoles, mi querida hermana y yo nos dirigíamos en coche de camino a Sant Just Desvern, al plató donde se celebran las galas de Operación Triunfo, para asistir como público precisamente a la gala 0 de la nueva edición. Al llegar vimos el percal de la fauna que nos acompañaría durante las próximas cinco/seis horas. Había de todo un poco, la típica panda de niñatos y niñatas modernuquis o yolis o marujas de barrio que ven Telecinco cada tarde. Al final, gracias al cielo, no acabó resultando ningún inconveniente, ya que todos eran la mar de majos.

En fin, al llegar ocurrió exactamente lo que pasó con el día de La Tribu (click!), pero mucho mejor organizado todo (normal, éramos como mil quinientas personas que gestionar). Esta vez no había carpa para cenar, sino que nos mandaban directamente frente a la puerta de la nave industrial donde está el escenario para hacer cola. Nos dieron una bolsa con una botella de agua, un bocadillo de pan de molde igual de asqueroso que el que nos dieron en La Tribu y una bolsa de Ruffles onduladas. Delicioso y gratis. Bueno, gratis un decir, claro, porque pagamos una hora y media de nuestras vidas por estar ahí plantaos como pinos hasta que se acordaron de nosotros y nos vinieron a buscar.

Nueve y cuarto de la noche. Media horita para que empezase la gala. Los regidores se empiezan a dar caña y comienzan a colocar a familiares de concursantes y público dentro. Muy poco a poco y con mucha calma. Cuando mi hermana y yo llegamos a la puerta de la nave industrial, a ritmo de tortuga, y a punto de entrar en el escenario, el griterío y el ambiente de fanático loco empezó a aflorar en el ambiente. Hacían acto de aparición el ganador de la cuarta edición, Sergio Rivero, y unos cuantos más que al resto de la humanidad le importa un bledo.
Gritos, autógrafos, carreras y flashes. Ah, allí me di cuenta de dónde me había metido.
La cola avanza unos metros. Ya estamos dentro de la nave, pero no del escenario. Aún tenemos que esperar nuestro turno para ser "colocados". De repente veo una silueta que me resultaba familiar más para adelante. Era Lorena Gómez, la ganadora de hace dos ediciones. Mi punto débil, a pesar de que vaya más maquillada que un payaso del Circo del Sol. Mi "¡¡Lorena!!" retumbó y todo el mundo dirigió la mirada donde yo tenía la mía. La mujer se había coscado de mi llamada, se asomó en la lejanía para decir hola con la mano y dedicarnos una sonrisa, y se fue. Tras la aparición acontecieron gritos y una sensación de satisfacción bastante idiota. Después, entramos al escenario.

Para empezar, he de reconocer que me pareció todo muy espectacular. La tele es una puta y no nos deja ver ni apreciar todo eso como es debido (sí que lo haremos, o eso espero, cuando podamos ver tele en Alta Definición y en panorámico con sonido envolvente como Dios manda). Los juegos de luces, el sonido... EL SONIDO. En la tele tenemos constancia de un plató la mar de chachi, pero un plató televisivo al fin y al cabo. Allí aquello era un puñetero Palau Sant Jordi en miniatura.

Tras alucinar durante unas décimas de segundo con el ambiente que me envolvía, mi hermana y yo nos cogimos de la mano y fuimos a buscar un sitio digno. Lo encontramos justo al lado del escenario circular central, donde podríamos ver y apreciar el percal a una distancia la mar de simpática. Veíamos con claridad el escenario, veíamos con claridad la parte donde están los concursantes y el jurado, y veíamos con orgásmica claridad el escenario central.

Mientras llegaba la hora de empezar el programa, un animador nos iba amenizando como podía el rato de espera, explicándonos además cómo funcionaba el cotarro. Nosotros, como público, teníamos absoluta libertad para decir y aplaudir cuándo y cómo nos diera en gana (excepto insultos, claro). Él nos iba a marcar en algunas ocasiones, pero no íbamos a estar tan controlados como lo estuvimos en La Tribu.

Unos minutos más tarde la locura colectiva se desata cuando empiezan a salir bailarines y nos indican que faltaban apenas treinta segundos para empezar. La iluminación iba dejando paso a una relativa oscuridad, solamente iluminada por unos pequeños focos que apuntaban a un piano. Gritos y aplausos mientras se entreveía a Sergio Rivero preparándose en el escenario, mientras que el regidor empezaba la cuenta atrás mientras nos pedía por favor no, nos exigía que nos callásemos la puta boca a la de YA si no el inicio del programa iba a ser un desastre.

Entonces, justo cuando la cuenta atrás llegó a un uno mudo, sucedió esto:
Desde el año pasado que mantengo que esta gente SABE cómo empezar un programa de televisión como Dios manda. No sabrán mantenernos distraídos el resto de galas, pero respecto al inicio del programa, chapó. Y, a pesar de la presencia de los que yo llamo "triunfitos de garrafón" (los que sin ir más lejos ponían verde el año pasado a Virginia Maestro, vamos, los que ahora están de figurantes en Los mejores años de nuestra vida), uno no es consciente realmente de ello hasta que está ahí abajo, junto a la gente y siendo golpeado ligeramente por las vibraciones del sonido y cegado por un magnífico juego de luces (ojo al segundo 59). Me encontraba ante un espectáculo en mayúsculas.

Después la cosa se fue enfriando, claro, porque la gala iba a tomar el tono habitual de las últimas ediciones. Entre lo que se encuentran los falsos malos rollos, porque si teníais una sospecha de que lo de Risto Mejide con Noemí Galera, Jesús Vázquez y los productores del programa era una pantomima, yo os lo reconfirmo. Las carantoñas entre Risto y la Galera mientras las cámaras no les enfocaban a ellos eran realmente reveladoras.
Respecto al jurado, me hizo especial gracia que estuviera allí el impresentable del Ramoncín. Aún recuerdo las palabras de este tipejo despotricando de Operación Triunfo cuando éste empezó a principios de década en Televisión Española. Ahora es miembro del jurado, y no sólo eso, sino que esas palabras ahora se han convertido en elogios y demás peloteo barato y recalcitrante. Ojalá cambiara de parecer respecto al eMule, ¿eh? La verdad es que cuando lo presentaron no pude reprimir un abucheo de los gordos. Cuando vi el programa de nuevo en casa grabado, me percaté de que mi abucheo se mezclaba con los aplausos forzados de un público enborregao por los regidores y la ignorancia, creando un efecto no muy agradable que digamos. Me cuelgo la medalla.

La gala fue transcurriendo con normalidad, viendo y oyendo cantar a los niños nuevos, y observando cómo funcionaba todo aquello.

Todo bien, hasta que me di cuenta de la existencia de un grupo de club de fans oficial de David Bisbal entre el público... justo en frente de donde estábamos nosotros, separándonos afortunadamente una tarima bastante grande. El grupo estaba formado por unas cuantas pedorras que llevaban unos pañuelos de color azul cuyo contenido yo interpreté como la forma suave y políticamente correcta de decir "Queremos un hijo tuyo". Estaba encabezado por una tiparraca maquillada hasta en los labios del coño, presumiblemente valenciana pero almeriense en espíritu, acento y maneras (ya se sabe, como esas pandillas de catalanes payos que se creen gitanos), acompañada desgraciadamente por su madre, una vieja con el pelo rizado teñido de caoba (el apocalipsis) y al igual que su progenitora, maquillada hasta donde Rasputín perdió el mostacho. Las dos aseguraban que David Bisbal era el mejor artista que existía sobre la Tierra. Así, por todo su coño, porque todo el mundo sabe que las obras de Dalí o la voz de Édith Piaf no pueden hacer nada contra los ricitos de oro de España, los gorgoritos y los giros inacabables del terror de Almería. Las tías también contaron al público que había alrededor (como si alguien se lo hubiese preguntado) que toda su vida giraba alrededor de David Bisbal, que iban donde él, y que estaban allí solamente por él. Las Hermanas de la No Castidad de Nuestro Señor Bisbal, para entendernos. Y como ellas estaban allí sólo por él y por su actuación (el programa parece que les importaba un pepino), pues como que mientras no salía Bisbal pues se dedicaban a rebufar, a quejarse y a hablar con los demás, no dejando escuchar lo que pasaba en el plató (porque esa es otra, aquello es tan grande que no se escucha una mierda de lo que dice Jesús Vázquez, por ejemplo).

Total, que hicimos tripas corazón y aguantamos como campeones, mientras las poníamos verdes con otras tías que había allí, hasta que acabó el programa.

En la salida nos dieron por la cara una gorra con el logo del programa, y un helado de chocolate y vainilla. Venga, que hay crisis.

La verdad es que pedorras a parte, y a pesar del cansancio más absoluto (seis horas seguidas de pie sin posibilidad de apoyarse ni sentarse en ningún lado, ni mucho menos moverse) la experiencia fue realmente buena. Es como ir a un concierto y te lo regalaran absolutamente todo. Y encima, veías famosillos.

viernes, 1 de mayo de 2009

12 meses, 12 portadas: 'Déjame entrar'

Hoy no os voy a hablar de esta magnífica película, que sin duda ya es una de las mejores del año. No. Nein. Ni hablar del peluquín. Eso lo haré en unos días, en una entrada especial que estoy preparando. Hoy sólo os diré que le dedico la portada, ya que he pasado un mes de abril absolutamente enfrascado en la novela original de John Ajvide Lindqvist, y así quiero rendirle tributo por esta apasionante historia que este sueco loco nos ha brindado.

Así, sin más.

Mañana me voy de puente, así que no creo que pueda actualizar este fin de semana... como durante el resto de la semana xDD. La verdad es que he andado la hostia de ocupado y no encuentro tiempo para hablaros de esas cosas que tanto os gustan (o no).

Lo único que puedo destacaros es que antes de ayer estuve de público en la gala 0 de Operación Triunfo 2009, y que en los próximos días os ofreceré una crónica de lo más amplia. Y que ayer fui a ver X-Men Orígenes: Lobezno, y gracias a ello los "nuevos" Cinesa Barnasud tienen ahora en sus paredes un hermoso gotelé que ni la cúpula de la ONU, oiga, a causa del vómito en chorro y a presión que me vino después de ver semejante bodriazo vergonzoso e inaguantable.

Hala, mañana espero que gane el Barça. ;P