
Los de Google son una gente muy maja y, sin saber muy bien cómo -ya que estoy sufriendo un ataque de amnesia supino a causa de la gripe porcina que estoy cogiendo y de una mezcla de olores a yodo y pintura muy prostituta que viene de mi barrio-, me ha acabado descubriendo una de sus nuevas y tropocientas funciones que se ha sacado de su bolsillo de Doraemon particular: Google Friend Connect.
Google Friend Connect permite implementar en tu blog toda una red social exclusiva, basada en el código desarrollado por nuestro buscador favorito. Como no quiero ensuciar mucho el diseño del blog, y tampoco es cuestión de convertir esto en un Facebook cutre, pues he prescindido de la barrita superior con chat incluido que ofrece esta gente. En su lugar he instalado en la barra lateral derecha, debajo de los seguidores (que, por cierto, dos se me han escapado, ¿alguien los ha visto? TENGO QUE TENER UNA CHARLA CON ELLOS), para que vosotros, oh, mis queridos lectores, podáis valorar en su justa medida esta bitácora.
Hasta el momento siempre había que chuparse las pollas en lugares alternativos y de estética dudosa. Ahora, ya podemos hacerlo en casa. Saquemos el cava para celebrarlo, y emborrachar a la maruja que ha leído el principio de este párrafo con la mente muy sucia y no se entera de que no va con segundas intenciones.
Por cierto, ¿son buenos los carruseles de pesadillas en una misma noche? ¿Es una mala señal soñar con gente arrollada por trenes -y encima de forma violentamente explícita-? ¿O simplemente Dios me está diciendo que la Renfe sigue siendo una puta mierda?
Reflexionemos.
Google Friend Connect permite implementar en tu blog toda una red social exclusiva, basada en el código desarrollado por nuestro buscador favorito. Como no quiero ensuciar mucho el diseño del blog, y tampoco es cuestión de convertir esto en un Facebook cutre, pues he prescindido de la barrita superior con chat incluido que ofrece esta gente. En su lugar he instalado en la barra lateral derecha, debajo de los seguidores (que, por cierto, dos se me han escapado, ¿alguien los ha visto? TENGO QUE TENER UNA CHARLA CON ELLOS), para que vosotros, oh, mis queridos lectores, podáis valorar en su justa medida esta bitácora.
Hasta el momento siempre había que chuparse las pollas en lugares alternativos y de estética dudosa. Ahora, ya podemos hacerlo en casa. Saquemos el cava para celebrarlo, y emborrachar a la maruja que ha leído el principio de este párrafo con la mente muy sucia y no se entera de que no va con segundas intenciones.
Por cierto, ¿son buenos los carruseles de pesadillas en una misma noche? ¿Es una mala señal soñar con gente arrollada por trenes -y encima de forma violentamente explícita-? ¿O simplemente Dios me está diciendo que la Renfe sigue siendo una puta mierda?
Reflexionemos.







