lunes, 30 de noviembre de 2009

Muse y la Resistencia barcelonesa


Mañana hará ya una semanita del concierto que la banda británica Muse ofreció en la ciudad condal. Sí sí, queridos medios generalistas: aquél al que vosotros tan bien habéis sabido ignorar. Aquél que fue adelantado tres días por culpa del tenis. Pero, ¿un adelanto no tendría que ser motivo de alegría? No, hijos míos, si tienes que asistir a un concierto de rock alternativo y electrónico a las tantas de la noche y en la quinta leche (Montjuic no me queda precisamente cerca).

En fin. Hacía bastante tiempo que no iba a un concierto de estas características (creo que el último fue el de Beyoncé, cuando aún no había sacado esa mierda llamada I Am… Sasha Fierce), y la verdad es que agradecí que no se convirtiera en el típico en el que hay que hacer carreras y pegar a la gente por hacerse con un hueco digno, teniendo en cuenta que, por motivos que no vienen al caso, cogimos la C-32 con las puertas del Palau Sant Jordi ya abiertas. Todo muy de tranquis, entrando al Palau sin prisas y relajándonos al ver que estaba relativamente vacío, a menos de una hora que empezaran los teloneros: Biffy Clyro, unos descamisaos melenudos que al principio estuvieron bien, pero que luego entraron en una espiral de redundancia que, personalmente, terminé encontrando agotadora.

A las nueve y media, tres edificios muy a lo “torres gemelas” situados en el centro del escenario, se convirtieron en tres mini escenarios donde Matthew Bellamy, Christopher Wolstenholme y Dominic Howard empezaron a tocar Uprising, el primer tema de su nuevo trabajo, The Resistance, y que nos invitaba a todos a armarnos hasta los dientes y prepararnos para la guerrilla por si el Tribunal Constitucional se zampaba el Estatut (bueno, en realidad no).

A pesar de que se dejaron demasiada miticada (aún suspiro por Take a Bow) en pos de canciones más actuales, Muse se marcó uno de esos espectáculos que dejan huella, alucinando a la grada y a la pista a base de guitarras eléctricas, piano, voz, láseres (como a Cristiano Ronaldo) y un brutal juego de luces. El Sant Jordi siempre será mucho Sant Jordi y todos sabemos el buen sonido que tiene, pero cuando una banda toca así, con ese directo tan contundente, lo único que puede hacer el recinto es dejarse follar.

Como nosotros.

­­© Foto de pacoruina

miércoles, 25 de noviembre de 2009

18 años sin esta vozaza

Sin este artistazo. Me cago en el SIDA y en la puta época chunga que tuviste que vivir. Gracias por el legado, tio, que no es poco...
PD: Evidentemente la reseña del concierto de Muse tendrá que esperar.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Sobre la saga Crepúsculo y la nueva película

Hará un tiempo apareció un vídeo hecho en clave de humor para promocionar un canal de música, el “Amo a Laura”, donde se hacía mofa de un modo de vida en particular y perfectamente respetable. Más recientemente, en la serie de televisión Física o química, hacía acto de presencia un personaje evangelista que creía en mantenerse virgen hasta el matrimonio. La serie lo trató con cierta dignidad durante su presentación, pero luego cayó en la auto parodia, en el “jijiji jajaja” del observar y cuestionar las creencias de alguien por tener la edad que se tiene sin haber follado, actitud innegablemente presente en este teatrillo de sociedad que tenemos montado.

Existe un anuncio de televisión con muchos años a sus espaldas en el que una mujer se pasa medio día cocinando para que el marido pueda tener la mejor cena que pueda imaginarse tras llegar del trabajo. La mujer muestra una actitud sumisa y esclava ante su marido, pero siempre positiva, pues en teoría ese es su deber; mientras que él está encantado de la vida, comprensivo y consciente ante el enorme trabajo que le ha dedicado su esposa. En una muestra de cariño, el marido le dedica una sonrisa a su mujer, y ésta le responde con otra, pensando que tanto esfuerzo había merecido la pena. Ante semejante exhibición de machismo pasivo, personalmente creo que la reacción general del que lo vea sería un rebufo de asco, pero comprendiendo que, sin duda, eran otros tiempos.

Todas estas situaciones me parecen realmente curiosas cuando actualmente se está ensalzando una saga como la de Crepúsculo. No soy capaz de comprender cuál es el motivo real del éxito de una serie de libros y películas tan conservadoramente rancias como mediocres y carentes de sustancia verdadera. Me pregunto dónde habrá quedado la capacidad de leer entre líneas e interpretar, de saber distinguir entre la calidad y la medianía. Tampoco puedo creerme que nadie sepa ver la explícita naturaleza mormona de la saga, algo que no debería extrañar debido a que Stephenie Meyer pertenece a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, congregación religiosa que por su nombre e ideología echará atrás a más de uno y de una. Pero, sin duda, es lo que tiene que la realidad no esté adornada de vampiros castos con los ojos dorados que brillan a la luz del sol (la idealización de lo luminoso, lo santo) y licántropos apuestos de tez oscura e ira fácil (lo propio con lo oscuro y profano, y por tanto infernal). El componente fantástico de la saga, que no es más que una excusa baratísima para disfrazar conflictos tan primigenios como redundantes, es prácticamente prostituido por Meyer para colarnos sus creencias: si Bella y Edward (que por cierto, apenas mantienen contacto físico) no realizan un determinado tipo de rito, es imposible que su amor pueda consumarse. Mientras eso no sucede, la tentación y el dolor físico son los protagonistas: la castidad es una gran losa que pesa hasta la extenuación, pero necesaria para alcanzar la culminación entre la unión de un hombre y una mujer y la formación de una familia, y por ende, la felicidad.

Mientras tanto, Bella es maltratada ferozmente. Es la celebración (o el colmo) de la auto destrucción de un individuo, de la puta cultura emo, y cómo no de la sumisión al hombre, algo que viniendo de una historia concebida en pleno siglo XXI me parece insultante. El personaje interpretado en las películas por Kristen Stewart es capaz de preferir estar depresiva durante meses, de auto inflingirse daños indeseables tanto físicos como psicológicos e incluso de dar su propia alma (o de vivir una no vida) por estar con Edward, un vampiro encarnado por un lumbreras (Robert Pattinson) que tiene el mismo talento interpretativo que una goma de borrar, y que desde luego no aporta ningún aliciente palpable para mantener una relación con él. Es el amor, dirán. Desde luego, el amor no hace que dejes tirada a tu chica en medio del bosque por ser un cobarde inmaduro que no es capaz ni de protegerla de cualquier adversidad. La actitud posterior de Bella con Jacob (jugar y tontear con él para que a la mínima de turno se vuelva a ir con el gusiluz vampiro), un chico majísimo e infinitamente más carismático que Edward y que sin duda podría darle una vida mejor, podría recogerse perfectamente como ejemplo destacado en la Guía Vital para Zorras, en el que me consta que se van añadiendo capítulos a medida que avanza la historia (o no historia). Sí, Bella es sin duda todo un modelo de chica a seguir. Aquella que, ya formalizado el matrimonio, no dudará en traerle todas las cervezas que plazcan a su marido, espachurrado en el sofá viendo el fútbol mientras se rasca la barriga cervecera y piensa en el sexo vacuo posterior; en el caso de ser un vampiro: mirando al horizonte con expresión de “me acabo de dar cuenta de que no me he lavado tras orinar” mientras le practican una felación; en el caso de ser español: pensarse en darle una bofetada día sí día no.

Respecto al sentido romántico, es cuanto menos sonrojante. El romanticismo verdadero (leed a Shakespeare, me cago en Dios) está ausente en todo momento, dando paso a la bobaliconería de todo a cien, de agenda de instituto, de niñata cursi que escribe su declaración de amor en una carta de olor citando canciones de Bom Bom Chip, Backstreet Boys y Jonas Brothers, con frases literales como “Tú eres mi mundo” o “Tú me haces respirar”. Siglos de historia, literatura y romanticismo para llegar a estos extremos tan facilotes como faltos de imaginación.

Luna Nueva, la película propiamente dicha, tampoco se queda atrás respecto al fenómeno en general. No puedo imaginarme cómo puede gustarle a alguien una película como ésta, tan detestable como insulsa, larguísima, lenta y aburrida y carente de clímax. Mientras que Crepúsculo se libraba de ello, Luna Nueva no puede remediar caer en el síndrome de la adaptación literaria fácil: que no pase nada.

Porque si una película empieza bien y acaba bien (o empieza mal y acaba mal) y no ha supuesto algo de lo que sus protagonistas puedan aprender, es que no ha pasado absolutamente nada.

Y esto ya no es cuestión de gustos, sino de pura matemática.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Coleccionismo: Star Trek XI 3-Disc Edition Blu-Ray Reino Unido

Esta mañana he recibido una llamada que esperaba desde hacía unas semanas. MRW me comunicaba que habían recibido un paquete de Amazon para un servidor. Extrañándome bastante de que no me lo hubieran traído a casa como ya es costumbre, pues les he dicho que no se molestaran, que ya iría yo mismo a recogerlo. Total, me pillaba de camino.

El "paquete" era nada más y nada menos que el Blu-Ray británico de Star Trek XI, el fantástico reinicio de la saga dirigido por J.J. Abrams, y que considero una de las mejores películas de este 2009 que ya termina.

La edición viene enfundada en una cajita de cartón de doble apertura (superior e inferior) con el póster original de la película (no como la mierda de carátula española), y consta de tres discos: La película, el contenido adicional y la copia digital, que puedes descargarte mediante código en tu PC, Mac o dispositivo móvil. Además, como complemento, incluye un cómic-precuela de la película a todo color (en inglés, claro está), que en su momento se vendió por separado y por la App Store de Apple.

Como sé que para algunos les será útil para tomar el último paso para comprar esta pedazo de edición, me he tomado la "molestia" de sacarle unas fotos. He de decir que la edición está completamente en castellano, tanto doblaje como subtítulos en película y extras. Sólo hay que echarle un vistazo a una de las fotos que pongo aquí abajo, con una parte de la serigrafía de los discos en español... ¡Ah! Y a un precio realmente suculento: 20 € gastos de envío incluidos en Amazon UK. La misma edición saldrá aquí el 2 de diciembre y a 30 €... así que es como para pensárselo.

Sin más. ¡Larga vida y prosperidad!

miércoles, 18 de noviembre de 2009

5º aniversario de Crónicas Ibéricas

El tiempo pasa a una velocidad de vértigo, sensación que se ve acentuada con la edad. Las horas, los días y los meses parecen pasar delante de uno en fast-forward sin piedad alguna, como si un ente burlón estuviera jugando con tu vida con un mando a distancia.

Hoy hace cinco años empecé mi particular aventura en el mundo de los blogs. Hoy hace cinco años que veía a los blogs como algo extraño, como un nuevo universo que explorar. Hasta entonces todo eran webs, foros y chats, y un rincón propio donde poder escribir lo que te diera la gana era algo tremendo y especial.

Ahora, el universo de la red ha cuadruplicado sus posibilidades. Los blogs inauguraron la era “Internet 2.0”: las barreras se rompían y el mundo podía interactuar consigo mismo mandando a tomar viento la linealidad. Y la evolución, gracias a las redes sociales, sigue su curso, hacia un horizonte repleto de nuevas (o recicladas) experiencias, persiguiendo un solo y básico objetivo: comunicarse.

Este blog también ha sido testigo de la evolución de la red. Si su diseño pudiera hablar estoy seguro que estaríamos aquí varios días escuchándole contar batallitas. Pero él también ha tenido su propia evolución, cogida de la mano de un servidor. Aquí tenéis cinco años de mi vida, de mis gustos y de mis manías. Cinco años en los que os he contado mis cosas, o simplemente comentado la actualidad más puntera. Cinco años de critiqueo y de palabrería, en los que habéis sido testigos de cómo he ido creciendo a lo largo de más de mil entradas.

Sólo espero que estéis aquí otros cinco años más. Porque sin lectores, sin gente que me siga, que me comente y que a veces me pueda poner verde, esto sería un rollo patatero.

1.823 gracias a todos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Vida y amores de una Conferencia

“Quien apoye, vote o promueva la ley está en pecado mortal público y no puede ser admitido a la sagrada comunión”.
Estas palabras han salido recientemente de la boca del jesuita Juan Antonio Martínez Camino (je, qué apellido más curioso...), portavoz de los obispos y obispo auxiliar del cardenal Antonio María Rouco Varela, en una rueda de prensa de la Conferencia Episcopal.

Pues nada: Que le jodan a la sagrada comunión. Viva el pecado, viva la excomunión. Abajo el mortal, claro, que quede constancia de ello, aunque no me pronunciaré sobre el aborto porque no soy mujer ni aún no me he visto en la delicada situación de dejar embarazada a alguna; y porque es un tema con tantos y tantos matices que por eso, precisamente por eso, me toca las narices la Conferencia Episcopal y toda esa gente que se manifiesta con críos vestidos con sus atuendos de domingo, con sus cocodrilos de Lacoste y sus cabellos perfectamente suavizados y peinados hacia un lado, como si abortar no sólo fuese la alegría de la huerta, Sodoma y Gomorra, Saw VI y demás, sino que del coño de la mujer saliera un crío de siete años con dientes de leche formados.

Pero al quid: A Juan Antonio Martínez Camino le diría que menos amenazas, que uno no puede tachar de asesinos y herejes a los diputados católicos que vayan a votar a favor de la mal llamada nueva Ley del Aborto, por mucha sotana que vista y mucho crucifijo que cuelgue de su alzacuellos. Le diría que estoy de acuerdo con él sobre la libertad religiosa de este país (que, de momento, es más bien escasa, y si no que se lo digan a los musulmanes), pero que eso no significa precisamente que se tenga que estar mirando constantemente el ombligo. Por fortuna, dentro de esa Iglesia tan Católica y tan Romana no todo es blanco como el cielo ni negro como algo que ahora mismo no quiero decir: existe la escala de grises, e incluso todo el espectro de colores. Lamentablemente, estamos hablando de una secta que ni siquiera es democrática, por lo tanto muy poco se puede hacer al respecto.

Ya no es sólo el hecho de amenazar, y cito textualmente:
“El Estado no puede imponer una mayoría moral a todos, ni aunque fuese la católica. El Estado no es el educador de la sociedad, ni puede imponer principios morales”.
¿Desde cuándo el Estado ha querido imponer una moral con la dichosa Ley? Discrepo con usted, obispo Juan Antonio. Creo que lo que ha hecho el Estado es ampliar la libertad de elección de los ciudadanos. La posibilidad de elegir. En ningún momento se impone el aborto a nadie. Si Ana Botella quiere tener veinte hijos, que los tenga. Si quiere abortar veinte veces (algo tan exagerado como improbable, porque significaría la locura), que lo haga. Y allá cada cual con su moral y sus equiparaciones, sin meterse en la vida privada de ninguna madre y de ninguna pareja en ningún momento.

Pero Padre, no me sea usted hipócrita tampoco. Usted y yo sabemos que la Iglesia Católica, si pudiera, impondría su moral a todos y cada uno de los seres humanos (evangelizar, lo llaman). Si tuviera la oportunidad, impondría sus principios morales, y desde luego serían los primeros en auto proclamarse educadores de la sociedad. Y es algo que lo ha demostrado a lo largo de la historia, tanto de una forma como de la otra, desde el momento en el que tiene el poder institucional suficiente como para arrodillar a todo el Imperio Romano a sus sagrados y cristianos pies.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Freak Bitch, Baby

Hará un año y medio o por ahí, cuando empezó a sonar Just Dance, pues como que no soportaba a esta mujer. Sinceramente, es un tema al que le tengo mucho asco, y desde luego fue la primera pista que eliminé tras añadir el álbum de doña flor a mi biblioteca de iTunes. Además, la tia me parecía la típica pedorra rubia que cantaba chumba-chumba.

No fue hasta hace más bien poquito tiempo que he empezado a comprender y, por consecuencia, a gustarme Lady Gaga. ¿Desde cuándo? Pues mirad queridos, desde que la vi paseándose por las alfombras rojas y demás premieres y quereseres de la vida. Eso lo hace cualquiera que esté en el mundillo, claro, pero no como esta mujer, que va como le sale del coño (o rabo) allá por donde va, desafiando a todo el puñetero star system con su descaro, su poca vergüenza y su nulo sentido del pudor. ¿Qué quiere ir de momia? Pues no os preocupéis que ella irá de momia.

¿Que todo esto podía haber sido puro marketing? Por supuesto. Pero, ayer, esta señorita me dejó bien clara la diferencia entre un producto prefabricado y una artista, como ya lo hizo en su día Mónica Naranjo (y dedico este paréntesis para indicar que la comparación que acabo de hacer es minimísima). Ayer fue el lanzamiento mundial en su web oficial del videoclip de su nuevo single, Bad Romance, que podéis ver pinchando aquí, y a mí personalmente se me cayeron los huevos al suelo ante semejante torrente artístico dentro de un terreno tan comercial como el electropop.

¿Qué ha significado el videoclip? Para mí, un tío normal y corriente que se pone gorrino con lo audiovisual en general, un documento con una realización prácticamente perfecta, entendiendo el sonido de la canción (mojo los pantalones con cada videoclip que me siga el ritmo de la música que esté sonando) a pesar de que la letra sea de lo más convencionalucha, creando un estilo propio, al servicio de una rubia pedorra desatadísima que en cinco minutos ha dejado de ser “la típica”. Gaga da un puñetazo sobre la mesa y nos grita que esa es ella, desentendiéndose de lo establecido casi como si fuera un nuevo movimiento punk, pero de alta etiqueta, e inaugurando por todo lo grande la nueva década del siglo XXI.

Ayer fue un gran día. El día en el que a Britney Spears le entraron cagarrinas. El día en el que Madonna se dio cuenta de que empezaba a ser una carroza.

Y todo gracias a una cama ardiendo.

martes, 10 de noviembre de 2009

Weborama: ¡Muere!

Ya he encontrado el principal culpable de que me aparezca este banner publicitario de Weborama tan jodidamente molesto. Y ese es el contador de visitas de MiArroba que instalé hará cuestión de una semana.

Mira, me encanta ese contador, pero más me encanta el diseño del blog y no estoy dispuesto a que un banner publicitario lo estropea de esta forma. Así que vuelta al anterior, que no es tan cuco, pero al menos no me castiga con publicidad de la que yo no veo ni un duro.

Muere, Weborama, muere. Die in hell y todas esas cosas.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Hola, soy idiota

"Mozart vivía en la miseria por no tener derechos de autor. Si los hubiera tenido él y su familia hubieran vivido mejor, y hubiera sido más libre para crear."
O cómo patinar con estilo y oficio intentando defender el canon y todas esas historias del mundo (in)cultural de este país.

Querida Sinde, viniendo de una ministra de cultura, no me esperaba tanta incultura. Sé que la frase que acabo de soltar es una mierda, pero oye, al menos sé que Mozart vivió en la miseria porque dejó de hacer conciertos: el verdadero trabajo de un artista, y no cobrar por la patilla.

Fuente

lunes, 2 de noviembre de 2009

12 meses, 12 portadas: 'The Big Bang Theory'

Dserie me dijo hace tres meses (¿¡hace tres meses YA?!) que tuviera paciencia con The Big Bang Theory, que a pesar de ser algo lentita evolucionando, era una serie muy buena y divertida.

Y cuánta razón tenías, querido.

A día de hoy sigo esta genial serie al mismo ritmo de emisión que en Estados Unidos (tampoco es tan difícil: un episodio dura apenas un cuarto de hora, así que en menos de un mes y si tienes mucho tiempo libre ya te ventilas todo lo que hay), y no me arrepiento para nada de darle un par de votos de confianza. Cada vez está más suelta en todos los aspectos, y su mordacidad con el universo friki es de lo más descacharrante que uno se pueda echar en cara en la actualidad.

Os la recomiendo encarecidamente. Y os obligaría a verla desde el principio si no fuera por el puñetero libre albedrío. Y en versión original. Porque su doblaje es un crimen contra la humanidad que no sé yo por qué no se está investigando aún.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Queridos Lauren Viladecans

Espavilad.

Afortunadamente para los habitantes de Viladecans a los que les gusta el cine (porque los demás se bajan las películas y tan felices, como si escucharan música debajo del agua y dijeran que, oye, el mp3 es un invento cojonudo), las cosas os han ido bastante bien. Habéis sobrevivido a una época bastante chunga en este negocio, cuando nuestros vecinos gavanenses han tenido una relación con el cine turbulenta y lamentable.

A principios del mes que viene cumpliréis nueve años de existencia. Y nueve años es mucho tiempo, tanto como para que las cosas cambien de forma drástica en cuestión de un abrir y cerrar de ojos; para que el modelo de negocio se vea replanteado desde una nueva forma de ver las cosas.

El panorama ha cambiado. El cine lo ha hecho. Estáis literalmente rodeados de salas habilitadas para ofrecer cine en 3D, y vosotros seguís sin haber tocado ni un milímetro de vuestras salas desde diciembre de 2000. En el momento en que una película se estrena en tres dimensiones y logra el doble de recaudación que de haberse estrenado en 35mm, tendríais que replantearos muchas cosas. Me parece un poco triste plantarme frente a vuestras taquillas, y ver cómo los carteles de película concebidas para verse en 3D tienen pegotes de folios, tapando precisamente el lugar donde se indica su propia naturaleza. Sinceramente, no me apetece nada desplazarme a otra localidad para ver cine en 3D, y menos cuando a uno de los complejos a los que tendría que ir no les tengo mucha estima por sus constantes problemas técnicos (Gavà, again).

Pero en fin. Quizá no sea cosa vuestra, y el problema venga de la misma Lauren Films, que tiene su cadena de cines un poco abandonada a su suerte. Quizá tenga que ver en ello el actual estado económico de la empresa, que teniendo en cuenta que ha salido desde hace prácticamente poco tiempo de una suspensión de pagos bastante gorda, pues como que digo yo que la situación financiera no estará en condiciones como para remodelar salas, y ni mucho menos pagar la fortuna que cuesta cambiar las entrañas de proyección de tan sólo una sala.

Cuando los demás te van comiendo el terreno, aunque sea poco, es hora de tomar una decisión, adoptar soluciones. El 3D, de momento, no mueve lo que mueven los 35mm. Pero cada día se anuncian más y más proyectos rodados en 3D. Obviamente, la gente querrá verlos como es debido. Espero sinceramente que cuando ese día llegue sepáis satisfacer toda la demanda que os lloverá encima.

Si no, tendremos que emigrar. De momento es lo que haré para Avatar de James Cameron. Porque ver esa película en 35mm es una tontería muy gorda.

Foto de haboobfotos