27 de marzo de 2010

How To Train Your Blog

Anoche volvía yo a casa fatigado, desanimado, porque esta semana he retomado la Operación Macizorro y me he ido a correr con un par de amigotes martes y jueves, y claro, al estar literalmente un mes enfermo (yo encantado, porque OMG, he perdido como que cinco kilos y medio en cuatro semanas…) y sin apenas actividad física, pues se me han sobrecargado tanto las piernas que andar me resulta un suplicio, y quiera o no, eso afecta muchísimo; mosquea y toca muchísimo los cojones, porque lo único que te apetece hacer es tumbarte en la cama y estar ahí tirado hasta el día del juicio final.

Pues fue entonces, volviendo a casa, después de pasar una sesión inolvidable de buen cine (luego os digo), que me acordé de que tenía un blog. ¡Anda, si yo tenía un blog, con sus visitas, sus comentarios, sus seguidores y sus cosicas! Así que aquí estoy, intentando saldar mi cuenta pendiente con uno de mis múltiples espacios en la red, que esto no puede seguir así. A ver si esta semanita de vacaciones retomo el hábito de actualizar. Desde luego, no hace falta que me marque una hiper reseña cada vez que lo haga, así que os iré contando más o menos cosas curiosas sobre lo que me va pasando durante el día a día, como hacía en el principio de los tiempos.
Tal y ya os he dicho antes, ayer viernes fuimos al cine. ¿La película? Cómo entrenar a tu dragón, en 3D. O sea, nueve eurazos de cine que duelen parte de un intestino delgado y parte del grueso (los seis de una sesión normal me parecen más o menos asequibles… ¡¿pero nueve xD!? Estamos locos).

Pero, sin duda, mereció muchísimo la pena.

Yo ya iba más o menos mentalizado de que iríamos a ver una buena película, porque ha gustado mucho, muchísimo a la crítica, y no es que vaya con la crítica como referencia (la última vez que lo hice fue con Los Simpson: La película, y salí del cine como si me hubieran violado con mi consentimiento), pero siempre está esa sensación de que puede que vayas a ver algo bueno, correcto o directamente grande.

No diré muchas cosas sobre la película, porque para eso tendréis la crítica que publicaré en Cinefilo.es si no mañana, dentro de unos días; pero vaya, que estamos ante un acercamiento de los estudios de animación de DreamWorks hacia el cine animado de calidad REAL como no lo había hecho en toda su filmografía, dejando a un lado lo terrible e insultantemente fácil, y zambulléndose en la misma piscina donde podrían estar tomándose un baño perfectamente los peces gordos de Pixar. Se nota la entrada de sangre nueva, y directamente desde la Disney (estamos ante los directores de la refrescante Lilo y Stitch), y se nota en cada fotograma.

Es muy entretenida, divertida, emocionante y, lo que es mejor, humana. Porque esta vez sí que han sabido insertar esos pequeños elementos que suelen marcar la diferencia entre la película de dibujos, y el cine animado. Y además, con una música impresionante de John Powell.

En serio, no os la perdáis por nada del mundo. ;)

3 comentarios:

  1. Me apetece mucho verla, y más contando con tu buena crítica, que no me fío mucho de los medios y DreamWorks no dejaban de decepcionarme.

    Ahora bien, ¿merece la pena el sablazo de la entrada por verla en 3D?

    Un saludo

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  2. Jajajaja! El gift es genial xDD
    Y sí, la película merece muchísimo la pena irla a ver, es simplemente fantástica! Tanto la historia como la realización, todo, una maravilla. Si hasta aplaudí cuando terminó! :P

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  3. yo fui a verla ayer y salí encantada no, encantadísima del cine. ´Buena banda sonora, buen guión y buenos gráficos. Qué más se puede pedir?

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