miércoles, 8 de diciembre de 2010

Lady Gaga, The Monster Ball Tour: Pasión y revolución en el Palau Sant Jordi de Barcelona

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Compré las entradas de tu concierto en el Palau Sant Jordi de Barcelona hace, si no me equivoco, más de ocho meses. No lo recuerdo muy bien, pero sé que hace mucho tiempo que llevaba esperando este 7 de diciembre con mucho fervor. Las ganas y los nervios vinieron después, prácticamente durante el mismo día, al terminar siendo consciente de que sólo faltaban horas para verte en directo por primera vez en mi vida. La larga espera no sólo ha valido la pena, sino que se ha volatilizado en el momento en el que has salido al escenario. Los meses se han comprimido en segundos, diluyéndose a su vez en fracciones de segundo de las dos horas que ha durado el espectáculo que, esta noche, has dedicado en cuerpo y alma a tu público de Barcelona.

Es tan cierto como nuestra propia existencia que tienes detractores, gente que te odia, te detesta y no soporta ni tu música, ni tu actitud, ni tu modo de ver la vida. Es algo natural e inevitable, no podemos gustar a todo el mundo. Sin embargo, sí que podemos demostrar a aquellos a quienes gustamos, o simplemente a las personas que nos quieren, todo lo que podemos dar de nosotros mismos en el momento en el que nos lo proponemos. Personalmente, te quedaba muy poco por demostrarme después del año del que he sido testigo; pero, como ya viene siendo tradición, has vuelto a hacerlo.

Me has vuelto a demostrar tu valor como artista e icono. Tu trabajo en el terreno del videoclip resulta un buen ejemplo de ello, pero a pesar de todo siempre existía cierto escepticismo, por si acaso detrás de toda la extravagancia y la creatividad había simple fachada. Esta noche has disipado todas mis dudas, que ya eran bien pocas. Te has confirmado como icono del pop, en cuya realeza te reafirmas y regodeas mientras los resentidos, los temerosos y los intolerantes te dedican miradas y opiniones hostiles, las cuales no dudarás -ni dudaremos- en pasarte por los mismísimos genitales. Pero, lo más importante: me has confirmado con auténtico descaro y rebosante de actitud que eres una artista. Pocos -y pocas- pueden hacerlo. Mientras muchos -y muchas- se instalan en el mainstream más recalcitrante, efímero y vacío, tú te atreves a traer al terreno más comercial el mundo de las performance de autor, las raras, bizarras e inhóspitas, pero repletas de sentido y mensaje (brillante tu retrato del mundo de la moda, por poner sólo un ejemplo). Y mientras unos reclaman lo más fácil, tú reivindicas con la fuerza de tu descaro, tu voz y tu liderazgo algo que, por desgracia, no está bien visto por cierta parte de la sociedad: el derecho inalienable de todo ser humano de ser como queramos ser, vivir como queramos vivir, y amar a quien queramos amar. Sin ningún tipo de distinción ni discriminación.

Claro que en todos los aspectos se incluye tu capacidad -o mejor dicho, talento- por haber creado uno de los espectáculos más impresionantes que pueden verse en esta clase de música. Diseñado como una especie de ópera pop dividida en cuatro actos, el show destaca por su amplia variedad de luz, color, sonidos y, por supuesto, gran parte de tu repertorio musical y de tu estrafalario armario. Te acompañan unos asombrosos bailarines que, como tú, dan todo de sí en el escenario, ofreciéndonos las mismas coreografías que podemos ver en tus videoclips, repletas de virguerías y posiciones explícitamente sexuales que van cogidas de la mano por la faceta de performance que he mencionado más arriba. Has aprendido de los más grandes (Madonna, Michael Jackson, Freddie Mercury...), o simplemente te has convertido en uno de ellos de la forma más natural posible. Y de la forma más rápida. Apenas llevabas año y medio trabajando en este mundo del espectáculo tan hijo de la gran puta, y vendiste absolutamente todas las entradas en cuestión de muy poco tiempo. Alguien dijo una vez, a principios de este 2010 que está a punto de terminar, que serías una estrella efímera, que a finales de año nadie se acordaría de ti. Sin duda, ese alguien estaba equivocado. Yo ya tenía esa certeza entonces. Ahora tengo esa verdad. Yo y las más de 18.000 almas que te han acompañado esta noche por tu arrollador paso por Barcelona.

Gracias, Lady Gaga. No encuentro una palabra mejor por haberme hecho olvidar todas las cosas malas que pueden rodearme o me rodean durante dos horas, por haberme hecho un hombre feliz -y afónico- durante los ciento veinte minutos de auténtico frenetismo que ha durado tu espectáculo.

Gracias, de todo corazón. Estaremos esperando tu regreso con los brazos abiertos.

3 comentarios:

  1. Me emocioné tantísimo, Rafa!!! Una mujer plantada en medio de un gran estadio diciendo a la gente "Voy a liberaros" y cumpliendo minuto a minuto su promesa. Sin palabras!

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  2. Ya no saben cómo llamar la atención... tu Gaga es más comercial que el pan.

    http://elcomercio.pe/espectaculos/687598/noticia-lady-gaga-decapito-muneco-papa-noel-pleno-concierto

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  3. Qué fuerte me parece. De verdad, me has quitado el sueño.

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