miércoles, 27 de enero de 2010

Apple presenta el iPad...

Los aficionados de la tecnología, y sobretodo los fans de Apple, dos grupos en los que me incluyo, esperaban esta tarde el anuncio del tablet de la compañía de Cuppertino y, supuestamente, otras novedades que en teoría se tenían preparadas. Entre otras cosas, la nueva versión del sistema operativo del iPhone, y la presentación de un nuevo modelo del teléfono que revolucionó la industria hace ya tres años.

Antes de las siete de la tarde, la expectación en Internet era máxima. Twitter sufría colapsos y problemas de rendimiento, al igual que los diferentes sistemas de seguimiento en vivo de la keynote que ofrecían diferentes webs y blogs especializadas. A las siete en punto de la tarde, Steve Jobs, CEO de Apple, salió al escenario y sin tapujos presentó lo que todos esperábamos: El tablet, bajo el desconcertante nombre de iPad. Un gadget en apariencia precioso, como un iPhone de aspecto mejorado, incluyendo su tecnología multi-touch, pero de 9,7 pulgadas de tamaño. Una vez más, Jobs nos dejaba a todos boquiabiertos, babeando ante la imagen y el diseño del iPad, preparando ya la tarjeta de crédito para reservarlo ipso facto.

Lamentablemente, las apariencias nos han engañado. Jobs ha presentado el producto como una máquina revolucionaria e increíble, y lo que nos han presentado del iPad no ha sido ni revolucionario ni increíble. Las palabras de Jobs han resultado ser propaganda de postal y pandereta. Mientras más se explicaba del iPad, más decepcionados nos sentíamos todos los que esperábamos algo que mereciera realmente la pena. Y la bolsa no engañaba: a medida que se presentaban más y más características, las acciones de Apple bajaban hasta un 3%.

Una interfaz calcada a la del iPhone (normal, corre a cargo del mismo sistema operativo…), ligeramente mejorada pero con el mismo tamaño en los iconos de las aplicaciones; software ya visto tanto en Mac como en iPhone; demostraciones de juegos que más que interesar nos han provocado bostezos; la total ausencia de videoconferencia, soporte Flash (!!!!) y, atención, una carencia muy alarmante de multitarea en un dispositivo de estas características.

La guinda del pastel ha venido con los precios y las condiciones de uso. 499 dólares el modelo más barato y sólo con wi-fi. Los modelos de más capacidad de memoria y con 3G (con previo contrato con la operadora telefónica de turno…) alcanzan y superan los 700 dólares… Afortunadamente el cacharro será libre de serie, pero eso no quita la chapuza que se comete con esos precios por un producto tan obsoleto como prescindible.

Porque, sinceramente, si tienes un iPhone y/o un Macbook, ¿para qué serviría un iPad? ¿Más allá de un dispositivo ultra ligero, qué nos aporta como consumidores? Y sobretodo, ¿mejora la experiencia de ocio y trabajo con lo que ya tenemos?

Teniendo tantas alternativas en el mercado, incluso de la propia Apple, yo lo dudo muchísimo.

Esta tarde Apple no sólo ha defraudado con el iPad, sino por su soberbia. Revolucionaron el mercado con el Mac, después con el iPod y luego con el iPhone. Nos han vendido la moto de que con el iPad sucedería lo mismo, que nos presentarían algo revolucionario y nunca visto, cuando es un cacharro simplemente redundante. Para más INRI, ninguna señal de mejora para el sistema operativo del iPhone, ni intenciones de lanzar un nuevo modelo del teléfono, ni tampoco ninguna novedad respecto a los Mac.

Un "epic fail" como una catedral que será muy dificil de olvidar...

lunes, 25 de enero de 2010

Un mes de Mac

Hoy hace precisamente un mes que terminé mi relación con Windows y empecé una nueva con Mac OS X, después de inflárseme los morros de tal forma con tantos problemas técnicos y de software. Y, haciendo balance de lo que llevo con mi Mac, la verdad es que el 99% de las cosas son positivas.

Durante las dos primeras semanas he sido como un pato mareado con el software, eso es cierto. Pero ya puedo decir, un mes después, que ya estoy totalmente acostumbrado y habituado al sistema operativo de Apple, más cómodo y menos farragoso que cualquier Windows. Mi rendimiento trabajando tanto web como imagen se ha visto incrementado una barbaridad, y personalmente es algo que ya me vale el dinero invertido de sobras.

Aún encuentro algunas dificultades a la hora de instalar según qué programas, bajarse según qué cosas, etc., y el reposo de la pantalla me toca un poco los huevos… pero nada excesivamente vital que empañe la inmensa satisfacción que siento por haber dado el cambiazo a lo grande.

domingo, 24 de enero de 2010

12 meses... ¡11 portadas!: Lost, temporada final

A finales de mayo de 2006, finalizada la segunda temporada de Lost (aka Perdidos), decidí abandonar la serie. La mandé, literalmente, a tomar por culo, harto de tantas tonterías y preguntas sin responder, de dar rodeos como un ciego por el mismo lugar, de dar vueltas a la perdiz porque sí. Fui víctima de una estructura narrativa desesperante y de la desagradable sensación de tener la corazonada de que los responsables no sabían por dónde tirar.

Tres años después, a principios del verano pasado, sabiendo que tenía el final de la serie cerca y de que la vería prácticamente del tirón, decidí darle una segunda oportunidad. Empecé a revisionar la primera temporada, pero desistí porque la tenía más vista que el tebeo. Como gran parte de la segunda temporada la odio a muerte, y como no la tengo ni en DVD ni en Blu-Ray, pues tampoco me puse a revisionarla. Pasado el verano, retomé la serie por donde la dejé: con el inicio de la tercera temporada pendiente.

Y caí. Soy consciente de la tomadura de pelo que es Lost (aún no sabemos qué coño es la isla xD), pero me pirran tanto sus maneras como la banda sonora de Michael Giacchino (el mejor compositor vivo sobre la Tierra, quien si no gana el Oscar por Up en marzo estallará la Tercera Guerra Mundial) una obra maestra absoluta que sin duda ensalza el material de una forma increíble. A medida que iba viendo capítulos cada vez más y más adicto, la historia comenzó a volverme a ganar como no lo hacía desde los primeros episodios de la serie.

Y aquí me tenéis, dedicándole una entrada y la portada que veréis en este blog durante lo que queda de enero, y todo febrero. Espero con todo mi corazón que el turbo que han cogido los responsables de esta serie no la caguen en el último acto, que empezará el próximo día 2 de febrero, irónicamente, el día de mi cumpleaños. No sé si son conscientes de que tienen en sus manos el evento televisivo del año, y miles de millones de seguidores y detractores dispuestos a matar a la mínima de cambio.

Esto puede ser realmente apoteósico.

martes, 19 de enero de 2010

Morales eurovisivas

Estaba viendo ahora Sálvame (porque en el fondo me parece un programa majo dentro de su absurdo) y han empezado diciendo, orgullosos, que Karmele Marchante encabeza en número de votaciones la lista de candidatos para representar a RTVE en Eurovisión.

Concretamente, y hasta el momento, con 43.181 votos, una diferencia bastante importante respecto a la segunda clasificada, Coral Segovia, con 25.213. Después de poner el tema de la Marchante, “cantarlo” y bailarlo, han dicho que mucha gente está en contra de su candidatura, que qué vergüenza, que dejase a los músicos y a los cantantes hacer su trabajo, etc.

Después me he metido en Internet y salvo cuatro frikis sueltos que ya los conozco, la gran mayoría también echaba pestes de todo este asunto. En blogs, en comentarios de YouTube, en Twitter, en Facebook, en foros… Todos echando sapos y culebras por la boca, que es lo fácil.

A mí me hace mucha gracia tot plegat, porque ahora resulta que Eurovisión es tan super importante que lo de Karmele es una vergüenza nacional, el mundo se irá al garete, España se romperá y en el 2036 vendrá un asteroide y acabará con todos. Me pregunto dónde estaba la Santa Inquisición de la Moral y el Buen Gusto cuando Andreu Buenafuente y troupe hicieron lo mismo con Rodolfo Chikilicuatre (David Fernández).

Además, si todo esto es tan impopular, ¿por qué lidera la lista en votos de forma tan aplastante? ¿No sé está muriendo España de vergüenza ajena? ¿O es que todos son los mismos que dicen que lo que más ven en la tele son los documentales de La 2, y no Gran Hermano?

Personalmente, sí que veo en ocasiones Sálvame porque, dejando a un lado su versión "deluxe", me parece un programa sin muchas pretensiones y, de tan absurdo, divertido, que es lo que ya le hacía falta al mundo del petardeo rosa español. Pero lo de Karmele, más allá de la coña y la guasa esporádica, me parece lamentable.

Afortunadamente, hace años que la participación de Televisión Española en Eurovisión (recordemos que va una tele, no un país…) me suda el miembro por delante y por detrás. No hay nada mejor que sentarse en compañía a ver el concurso, reírse de los que se merecen un par de collejas, y aplaudir a los que se merecen ganar (como el que lo hizo el año pasado), junto a un bloc de notas para apuntar tus favoritos y luego hacer porras con las votaciones. Me parece tan sano y entretenido que, sinceramente, más allá de hipotéticos tongos (regla de oro del españolito medio: cuando las cosas salen mal en un concurso, ha habido tongo), todas estas pantomimas subnormaloides lo único que me producen es lástima.

Mira, al menos si acaba yendo a Oslo y la abuchean, será con motivo. Pero ver cómo el Chikilicuatre, producto del supuesto humor inteligente patrio, salió de allí escaldado a base de pitos, insultos y abucheos, no tuvo precio.

lunes, 18 de enero de 2010

Globazos de Oro 2010

Hoy he trasnochado. Empiezo a escribir esta entrada a las dos menos veinte del mediodía, y hará media horita que me he levantado. Como todo el mundo debe saber ya, se han celebrado los Globos de Oro, unos premios de los que no entiendo su repercusión, porque ni son nada del otro mundo ni tienen mucho criterio de verdad a la hora de premiar. Aunque, claro, los Oscars también cumplen estas características, así que estamos apañaos.

Como son en teoría unos premios gordos, pues había que quedarse para escribir la crónica inmediatamente después (que podéis leer pinchando aquí). Yo tenía la cara de Robert Pattinson (es decir, de muerto) y el cuerpo me pesaba una barbaridad más de lo normal, pero ya se sabe que en este medio el que no corre vuela, y no es plan de escribir sobre lo que han dado de sí los Globos ahora al levantarse, porque ni Dios lo leería porque te han pasado por encima no sé cuántas páginas.

En fin, que escribo esta entrada de más… PERO ANTES:
Sigamos…

En fin, que escribo esta entrada de más porque ayer terminé de ver la gala muy indignado, indigné, indignated… whatever. Como España es el país que no deja alternativa a casi nada, tuve que ver la gala por Canal Plus. ¿Qué por qué no lo vi por Internet? Pues porque lo quería ver en condiciones, a pesar de las gilipolleces que uno tuvo que aguantar.

Principalmente, y esto ya es el pan de cada año, los traductores. Por alguna extraña razón, la gente de Canal Plus no entiende que el 90% de los que nos quedamos viendo unos premios de cine una madrugada de domingo al lunes ya dominamos el inglés oído bastante bien. Es cierto que hay que dejar alternativa a los que no, pero es que yo no entiendo cómo alguien puede seguir un acontecimiento de estas características cuando se lo están traduciendo como les sale de la pepita, mal y tarde. A mí me ponen la cabeza como un bombo, y como me ponen la cabeza como un bombo, los envío a cagar y cambio el audio a la versión original.

Pero, qué drama. Me quito de encima a los traductores y aparecen… LOS LOCUTORES. O los presentadores. O lo que sea que sean esos dos que estaban sentados en una mesa y empezaban a comentar cosas en las publicidades. Qué incompetencia, queridos. Gente sin gracia, sin salero, sin ganas de estar ahí (como acabé deduciendo por el movimiento rápido de pierna de uno). Gente totalmente parcial, frikis de foro que en lugar de informar lo que se estaba cociendo en Los Angeles, se hablaba sobre ello como si se estuviese en el bar de Manolo.

Oh, a mí me gustó Avatar. Oh, pues a mí no. Oh, qué escote lleva Mariah Carey. Oh, qué escote lleva Halle Berry, la Catwoman, groarrr (verídico). Oh, vamos a recapitular a ver cuántos premios llevamos repartidos cuando no hace falta y, de paso, equivoquémonos con mil nombres. Oh, vamos a quedarnos muy a gusto llamando Nora Perón a la directora Nora Ephron (No es tan fácil). Uh, jijiji, que no se llamaba así. Oh, huala, Avatar ha ganado, qué mal me cae James Cameron, que también ha ganado. Oh, a mí me cae bien, pero huala, Avatar ha ganado, ¿es algo así como un poco hereje no? Huala, que es que ha ganado el cine super comercial, osea qué fuerte.

Y todo sin sangre, como si no hubieran echado un polvo en su vida. Estaba por coger un avión y prepararles un colacao. Y, de paso, pegarles una colleja a cada uno.

En fin. Como punto positivo, los del Plus por fin se han dado cuenta de que no vivimos aún en los 90, y empezaron a emitir en panorámico. Para mí, ahora, es algo fundamental. Tengo todos los televisores de casa en panorámico, y no me da la gana que por el catetismo de muchos tenga que aguantar televisión en 4:3. Espero que la gesta tecnológica (mucha gesta no será, porque prácticamente todos los canales del Plus están ya en panorámico) se repita para los Oscars.

Acabo de acordarme que para los Oscars también tendré que trasnochar. Espero que como cada año esté ahí Àngels Barceló poniendo algo de orden y aparente saber hacer, porque uno puede suicidarse ahogándose entre cafés con leche. Y creedme, no es nada agradable.

Imágenes vía Just Jared

viernes, 15 de enero de 2010

Actualización chorra

Porque ya me estaba pareciendo muy fuerte tirando a super fuerte el no actualizar el blog durante una semana, aunque sólo fuera para poner una tontería.

Pues hala. Aprovecho para decir que os hagáis fan del blog en Facebook (enlace a la izquierda), que allí quieras o no voy poniendo cositas que, desde luego, no ocuparían un post entero.

Y así sigo, seleccionando las mejores películas de la década, divorciándome de unas y casándome con otras. Las mejores de 2009 ya las tengo, pero es que estoy muy poco inspirado para escribir últimamente xD. Mi musa me ha abandonado, lo sé...

sábado, 9 de enero de 2010

Me gusta tu pelo, ¿puedo tomar un poco?

Estoy un poco en modo indignado on.

La llegada del Mac a mi habitación (un mundo a parte, como una Fnac en miniatura) ha supuesto una pequeña revolución. Donde lo he puesto tenía el monitor que me compré en verano del año pasado; al lado de él la Xbox 360 y el router, y en una estantería de arriba, la PlayStation 3. Así que para poder disfrutar de las consolas tenía que mudarlo absolutamente todo (menos el monitor, que pasará a formar parte de mi herencia personal) a otro lugar de la habitación, donde antiguamente tenía la PlayStation 2 y la 3 cuando la compré.

¿Cuál es el quid de la cuestión? Pues veréis, la PS3 la tengo conectada a Internet mediante wifi, mientras que la Xbox, desde que me la trajeron los Reyes (hace un año) que la tenía conectada directamente al router, mediante cable Ethernet. Mi sana intención era tener las dos consolas conectadas de forma inalámbrica desde su nueva ubicación, pero por culpa de Bill Gates y Microsoft eso no va a poder ser posible.

La maravillosa gente que diseñó la Xbox tuvo la maravillosa idea de no dotar a su máquina con un dispositivo wifi. Vamos, que cuando la sacas tal cual de la caja no puedes empezar a jugar online o conectarte al Live porque unas personas han decidido que, para gozar legalmente de semejante “lujazo” (a estas alturas el wifi es tan imprescindible como la calefacción, por favor…), tendrás que pagar ochenta euros adicionales de lo que ya cuesta la consola.

Supongo que Bill Gates y su gente pensarán que todos tenemos su poder adquisitivo. Porque si quieres jugar online de forma inalámbrica, no sólo tienes que pagar los ochenta euros que cuesta el condenado adaptador wifi… sino que, además, también tienes que pagar el servicio Xbox Live, que no es precisamente barato tampoco.

Pues mira, les pueden dar un poco por culo.

Sí, el Live mola mucho, bajarse demos también, y el sistema de logros me parece una pasada (sobretodo si quieres fardar de ellos en la red, que digo yo que es su principal gracia), por no hablar del catálogo de la Xbox. Pero queridos Bill Gates y Microsoft, la Sony tiene mucho menos dinero que su imperio, y su servicio de juego online para PlayStation es infinitamente más sencillo e intuitivo que el vuestro.

Y lo más importante: además de no suponer ningún coste adicional al de la consola… ES GRATIS.

miércoles, 6 de enero de 2010

Lo PEOR del Cine de 2009

En todo buen blog que se precie, ya es una tradición inamovible durante esta época el hacer un repaso a todo lo que ha dado de sí una de las aficiones de quien escribe la bitácora en cuestión. Como todos los que me leéis deberéis saber, servidor, como buen amante del cine que soy, hago exactamente lo mismo, pasando lista de las que considero que han sido las peores y mejores películas que he tenido la oportunidad de ver durante el año que acabamos de dejar atrás.

Los años anteriores siempre me he limitado a hacer un ránking con las películas comentadas. Este año será algo similar, pero diferente. Por pura indecisión personal, y porque me siento infinitamente más cómodo de esta forma, he optado por clasificar lo peor y lo mejor de 2009 por quince finalistas ordenadas alfabéticamente, un pódium con las tres mejores o peores películas, y menciones especiales al mejor/peor director, actor y actriz.

Primero, empecemos con lo peor de lo peor, las mierdas más pestilentes que he tenido la desgracia de ver en una sala de cine, tanto pagando como yendo de pase de prensa. Y, creedme, la sensación de imbecilidad es la misma. Al final, lo único que importa es que has perdido un par de horas de tu vida muy valiosas. Adelante, si os atrevéis…

lunes, 4 de enero de 2010

Empezando bien el año

Cuando empiezo a escribir esta entrada en una hoja en blanco del Word (porque me resulta más cómodo escribir, y ya de paso corregir errores ortográficos, en el caso de que los tuviera) ya hace una media horita que ha empezado el cuarto día de 2010. Y qué queréis que os diga, chatos, pues como que me ha empezado a dar un poco de vergüenza ajena por no haber actualizado con la primera entrada del año.

Y como no sé de qué coño escribir y para que no parezca esto una entrada de relleno demasiado descarada, pues como que os hablaré un poco de lo que he hecho hoy (ayer, técnicamente).

Servidor, un domingo, no tiene por costumbre madrugar. De hecho, el sueño acumulado y la holgazanería me pueden, y puedo pasarme en la cama con toda facilidad y pachorra hasta bien entrado el mediodía. Bueno, uno es humano.

Hoy (ayer, técnicamente) no ha sido así. Había quedado para ir a comer y, como me conozco y sé que a la hora de la quedada aún estaría con la cabeza encima del cojín, me puse el despertador a media mañana para hacer algo provechoso (esto es: asearse, arreglarse, desayunar y estar en el ordenador hasta la hora de irse). ¿Con quién había quedado? Con Ferran, Marina (pareja), Diego y Estela (pareja). Gente muy ida, pero muy maja. ¿El lugar? Foster’s Hollywood, a ponernos como gorrinos (aún más, en mi caso). ¿La excusa? Ya no sólo las ganas de vernos, sino el amigo invisible que habíamos organizado como excusa para celebrar nuestra particular Navidad y/o día de Reyes. Todo fue muy bien (a mí me tocó un juego para la PS3 de tiros que pienso probar en cuanto los Reyes me traigan la tele nueva para mi habitación; y parece que mi regalo para Marina acabó cuajando, justo al contrario de lo que mis expectativas iban temiendo desde que pasé por caja), excepto el servicio de Foster’s, que la verdad es que dejó bastante que desear. Si no me equivoco, nos sentaron en la mesa que nos tocaba a las tres, y no empezamos a comer hasta casi las cuatro.

Sí, es verdad, unas costillas de cerdo a la brasa bañadas en salsa barbacoa (que yo NO pedí) tardan un buen rato en hacerse. Pero era la actitud lo que fallaba, muy fría y poco cordial. Además, cuando nos trajeron las hamburguesas, las hechas y las poco hechas estaban demasiado hechas. Así que de vuelta a la cocina tras una reclamación. Porque así no. Así, no.

Dos millones de calorías ingeridas más tarde, salimos a dar una pequeña vuelta por MediaMarkt a chafardear (yo tenía que mirar mi tele), y de paso a hacer las visitas de rigor a Game y GameStop. El centro comercial estaba atestado, y yo odié con toda mi alma el capitalismo, el espíritu navideño, la cultura occidental y la madre que los parió a todos.

No, si al final me ha salido un post majo y todo.