Sí, efectivamente, miro el calendario y no me equivoco, a parte de cagarme en la puta porque nos han “quitado” una hora de nuestras vidas esta madrugada. Vamos, que según manda la tradición durante el primer día de la Semana Santa se celebran procesiones, se va a misa con las palmas, o directamente nos tocamos los huevos en casa, conmemorando la Entrada de Jesús en Jerusalén, donde sería condenado a ser crucificado por los romanos y los judíos, que son muy majos todos ellos.
Entonces, me pregunto si alguien puede explicarme por qué, cuando he mirado por la ventana nada más levantarme, he visto a toda la jauría de criaturas, críos y crías, hijos e hijas de vecinas plastas e insoportables de acento cordobés, disfrazados y disfrazadas. Los niños con pelucas (¡e incluso madres!), con sombreros de vaquero o con el uniforme de su equipo de fútbol preferido; las niñas, de princesas, sevillanas o gitanas.
¿Me he perdido algo? ¿Se ha importado alguna costumbre nueva de Estados Unidos de la que apenas me he percatado sobre su existencia? ¿O es que, como siempre he temido, mi barrio es el almacén principal de la futura colección por fascículos “Gilipollas del Mundo” de Planeta DeAgostini?
Entonces, me pregunto si alguien puede explicarme por qué, cuando he mirado por la ventana nada más levantarme, he visto a toda la jauría de criaturas, críos y crías, hijos e hijas de vecinas plastas e insoportables de acento cordobés, disfrazados y disfrazadas. Los niños con pelucas (¡e incluso madres!), con sombreros de vaquero o con el uniforme de su equipo de fútbol preferido; las niñas, de princesas, sevillanas o gitanas.
¿Me he perdido algo? ¿Se ha importado alguna costumbre nueva de Estados Unidos de la que apenas me he percatado sobre su existencia? ¿O es que, como siempre he temido, mi barrio es el almacén principal de la futura colección por fascículos “Gilipollas del Mundo” de Planeta DeAgostini?






