lunes, 26 de abril de 2010

Inner Flight

Casi un mes después de empezar con la bici, todo va on the road (que no sé si esta expresión sirve para estos casos, pero en fin). Mi peso corporal va bailando jotas aragonesas como le da la gana semana sí semana no, pero como ya me han dicho es algo muy normal. Estoy teniendo paciencia y ganas, y de momento ya estoy notando resultados en mi propio cuerpo que no sé ni cómo describir. ¿Menos molla? ¿Estar un poco más a gustico con uno mismo? Ni idea, pero la gente ya me dice que me ve más delgado, y eso que sigo teniendo una panza enorme, unos jamones anchos como una pelota de baloncesto y apenas puedo hacer flexiones.

Antes de salir hoy, sobre las cinco, me he probado una camiseta de tirantes negra así muy sexy bitch, talla L (creo), y que tengo de cuando tenía once ó doce años, y ver cómo cabía por la muy mínima (porque aún me va estrecha) no ha hecho más que darme más ganas y ánimos para seguir avanzando. También pasa a la inversa: unos tejanos que me compré hace unos meses y que me venían más o menos normales, ya me van más anchos que otra cosa; y el cinturón que tengo necesita otro agujero adicional que aún tengo que hacerle, porque los pantalones, literalmente, se me caen.

Y así me va la vida. No todo es de color de rosa porque me estoy cargando los pedales de la bici (necesito recambios urgentemente) y cada vez que salgo mis muñecas transfieren toda la discografía de Gloria Trevi en forma de dolor, pero bueno, es ir tirando.

Lo cierto es que había empezado a escribir esta entrada con mis queridos vecinos en mente, porque antes, volviendo, me he encontrado con el enésimo coche aparcado en un paso de cebra, obstruyendo totalmente la rampa que hay allí para casos como el mío. Estas cosas tocan mucho los cojones, pero ey, puedo resignarme y bajar el pequeño escalón que hay con la bici o a pata, pero, ¿y las personas que van en silla de ruedas? ¿Y si hay una emergencia y necesitan transportar a alguien en camilla hasta la ambulancia? ¿Tienen que dar la santa vuelta hasta la próxima rampa?

A cagar a la playa, hombre. Gente tan desconsiderada se merece que le roben el coche los de la ETA y que éstos a su vez lo usen para petarlo en cualquier descampado en un atentado frustrado. Y lo peor es que suelen ser los mismos (las mismas, en realidad) de siempre…

jueves, 15 de abril de 2010

Zorras, sandwiches y teléfonos

Hace poco más de un mes, a Lady Gaga le apeteció poner patas arriba la industria. Una vez más. Porque le salió del higo. El estreno del videoclip de Telephone como pistoletazo de salida para la presentación de la canción como segundo single de The Fame Monster, y que la Germanotta protagoniza junto a Beyoncé Knowles, batió récords de descarga en la red y fue tema de actualidad durante varios días en Twitter. Y no fue para menos.

La madrugada del estreno, cuando aún faltaban unas pocas horas, yo tenía insomnio. Eran las dos de la mañana cuando encendí el Mac y me conecté a ver qué se cocía en la red. Un par de horitas y decenas de vídeos de YouTube más tarde, en Twitter pasaba algo: a la gente se le formaban teléfonos en el cabello, tapándoles un ojo; y la Gaga y Telephone empezaron a ser temas de actualidad. De pronto, un tweet de Hidroboy, que ya había visto el vídeo, y que la Gaga la liaba más parda que nunca, durante más de 9 minutazos (!!!). Todo muy fuerte tirando a super fuerte. Un privado: “Enlaces, YA”. La respuesta: un enlace para descargar el vídeo, que efectivamente, se había filtrado antes de hora.

Y como diría Steve Jobs: “And boom!”.

Secuela directísima del videoclip de Paparazzi (también muy tremendo y muy “gaguero”, además del mismo director), Telephone no sólo subió la temperatura de mi habitación unos cuantos grados más de lo normal xD, sino que fue toda una recompensa a la fe que había depositado en esta chica, tras ver el vídeo de Bad Romance, el pasado mes de noviembre (leer entrada). Es decir, ya no sólo me encanta su música (si tuviera el CD de The Fame Monster, estaría más quemado que Thích Quảng Đức), sino que me lo redondea con vídeos cojonudos.
Lo que más me gusta del vídeo ya no son sólo sus clarísimas influencias cinematográficas, sino la cara dura que demuestra la Germanotta, el descaro a la hora de hacer lo que le salga de los ovarios y su presunta libertad creativa. Si a un mal romance pudo hilvanarle el bizarro relato sobre una chica víctima de la trata de personas, me fascina cómo con un teléfono (en realidad el punto de partida de la historia del vídeo, el detonante de todo) tiene el potorro de sacarnos un musical carcelario, una venganza con secuencia culinaria incluida (ese sandwich, por el amor de Dios) y que termina en masacre; masacre cuyo clímax no pudo dejarme más boquiabierto: las asesinas, trajeadas con motivos directos de la bandera estadounidense, bailando sobre los cadáveres de sus víctimas.

¿Por qué ceñirse a la letra de una canción a la hora de realizar su videoclip? ¿Por qué limitarse a interpretarla con unas cortinas del todo a cien detrás y un ventilador de alta potencia delante?

¿Por qué no simplemente crear y alejarse de los estándares? Ya lo hicieron Queen con I Want To Break Free, e incluso la misma Britney Spears. Lady Gaga, con su inconfundible e inigualable personalidad (el tiempo dirá si real o no), no podía ser menos. Y de momento lleva un camino impecable para convertirse en el icono pop de principios de siglo.

domingo, 11 de abril de 2010

Yo sólo tengo dos cosas que decir sobre el Madrid-Barça de ayer

1.- Que Sergio Ramos es un paleto desgraciado (aunque tenga más dinero de lo que tendré yo en mi vida) que juega a fútbol como si fuera wrestling. Nada, que es broma. Lo diría muy, muy en serio, si no fuera porque me podrían meter un puro. Porque este invento de Internet está muy permisivo últimamente, con mucha libertad de expresión y esas cosas. Así que, Ramos, tio, que eres muy legal. No tienes cara de cateto sin graduado escolar que oculta su presunta homosexualidad a toda costa, y eres un futbolista excelente. Te he dedico el “guiño, guiño” de hoy. Guapo. Precioso.

2.- Que por primera vez desde hace mucho tiempo me he aburrido y asqueado viendo un Madrid-Barça. ¿Quizá porque tenía cosas en mente más importantes? ¿Quizá porque esta temporada el fútbol me está empezando a dar un poco igual, a pesar de que me sigue interesando cómo va todo? ¿La falta de ambiente, o qué? No sé, pero es domingo, son las tres del mediodía y sigo más o menos igual de indiferente. Que alguien me lo explique. O no.

viernes, 2 de abril de 2010

Observando una botella de Font Vella sin saber qué título poner

Esta semana, de santa, no ha tenido nada. Los dioses han sido un poco puñeteros conmigo. Los dioses o Dios, o Jesús, que hoy hace unos 1977 años que fue crucificado el pobre y no se nos ocurre mejor cosa para conmemorar su sacrificio que no comer carne. Pues he visto las rosticerías bien petadas antes, ¿eh?

El caso es que como ya habréis leído por aquí, decidí empezar a moverme un poco más, hacer ejercicio, y ponerme algo en forma (y van...). Empecé a correr, me puse enfermo, y tras tres semanas de mierda volví a empezar a correr la semana pasada. Y se me sobrecargaron las piernas, y mi amiga Aletshe, que es muy fisioterapeuta ella (da masajes por veinte euros, así que si vivís por la zona metropolitana de Barcelona, ya sabéis qué es lo que tenéis que hacer), me recomendó no seguir corriendo hasta que perdiera algo de peso.
Un drama… justo ahora que había cogido más o menos el ritmo resulta que por mi puto peso correr es super malo para mis piernas. Y lo he podido experimentar de primera mano, porque ayer hizo una semana que corrí por última vez, y aún tengo molestias en los gemelos.

Pero se creaba un dilema de cojones en mi interior. Ahora ya estaba mentalizado y habituado para moverme aunque me costara horrores. Si sólo puedo correr poquito, o directamente no puedo, cuando ya estaba notando resultados , ¿qué demonios hago con mi vida? Tengo una necesidad de moverme imperiosa, y quedarme toda una tarde en casa sentado delante del ordenador me asquea y me hastía.

Pues hala, a retomar la bici. Hacía como más de medio año que no la tocaba, pero ayer la saqué de donde estaba, la desempolvé y me fui de carrera con DiegoIX. Los resultados, muchísimo mejores que hace un año. Se nota que estoy perdiendo peso o yo qué sé, porque antes sólo aguantaba tres cuartos de horita pedaleando, y en estos dos días que hemos pedaleado nos hemos tirado hora y media o más ahí dale que te pego.

Pero, ayer, Jesús me tenía preparada otra jugarreta para mí. Parece que no quiere que haga ejercicio, porque me pasó de todo. Primero, subiendo una cuesta, me cargué el protector de la cadena, donde salen los pedales. Nada grave, porque puedo sobrevivir sin ello… Unos diez minutos más tarde, tuve la magnífica idea de que podría subir un bordillo de lado y prácticamente sin maniobrar. Estaría bien si las ruedas de las bicis tuvieran enganche por los laterales, o mini ruedas para hacerlo más fácil, o whatever. Pero como la física existe y es implacable, actuó. La bici dijo que a cagar y yo me fui a Cuenca con las manos por delante y con media pierna saboreando el delicioso asfalto del carril bici del parque donde estábamos.
Todo muy maravilloso.

Después a Jesús no se le ocurrió otra cosa que destrozar el piñón y dejarme temporalmente sin rueda trasera. Una y media del mediodía, venga una carrera a contrarreloj para buscar un taller a ver si aquello tenía arreglo. Afortunadamente encontramos uno a tiempo donde me cambiaron el piñón por veinte euros y en el mismo día, en vísperas de Viernes Santo. Menos mal, porque yo ya me veía condenado a no poder hacer ejercicio de por vida porque a Jesús le apetece divertirse…

La carrera de hoy ha sido infinitamente mejor, sin accidentes y todo muy fluido y apetecible y de todo. Hace muy buen día y lo hemos aprovechado, aunque al principio me ha costado mucho decidirme si ir o no xD (gracias DiegoIX). En fin, que mañana más, y a ver si aprovecho estos días de fiesta para escribir esa entrada sobre Telephone, que ya me estoy columpiando bastante.