martes, 28 de septiembre de 2010

Because destiny, John... is a fickle bitch

En muchas ocasiones uno no puede remediar preguntarse cómo puede existir gente tan hija de puta. Ves el telediario y compruebas que a la gente le pasa de todo, pero siempre existe cierta distancia entre lo que te cuentan por la tele y tu propia realidad. Piensas que eso nunca te puede pasar a ti, como si los sucesos que aparecen en el telediario fueran ficción, obra de algún guionista fracasado que se gana la vida como muy buenamente puede.

Hasta que te pasa, y entonces piensas un “Joder” bien grande y hermoso.

No, afortunadamente (y Dios me libre) no he tenido ningún accidente de coche, no he quedado paralítico y no trabajaré con la DGT para hacer campaña por Navidad en colegios, autoescuelas y asociaciones de alcohólicos anónimos. Lo que experimenté fue infinitamente más leve, pero el susto no te lo quitará nadie de por vida.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Only Girl (In The World)

Esto es como el sexo. A mí cuando una canción me pilla fuerte, me pilla bien fuerte. Si me pilla aquí, aquí me matará. Me pasó con Bad Romance de Lady Gaga (cuyo excelente videoclip arrasó con todo merecimiento en los MTV Video Music Awards que se entregaron ayer en Los Angeles), y me está pasando con Only Girl (In The World) de Rihanna, el single que sirve como tarjeta de presentación para su nuevo disco. Mi iTunes puede dar fe de ello. Si Bad Romance ya lleva más de 200 reproducciones, Only Girl lleva su mismo camino, con más de 30 reproducciones en apenas una semanita.

No sé qué es lo que tienen, que me vuelven loquito. I mean, a mí Rihanna siempre me ha caído mal y me ha parecido una petarda insoportable. De hecho me lo sigue pareciendo. Apenas me gustan tres canciones contadas de ella, y su segundo disco hizo que cogiera sueño de tal forma que en mi obituario tendrían que escribir "Murió cristianamente al conciliar el sueño escuchando el segundo disco de Rihanna y, como consecuencia, se abrió la cabeza al comerse el borde del escritorio, American History X style".

(Un segundo, que he escrito "ubituario" en lugar de obituario, y me ha entrado la risa tonta. Ya. Corregido).

Pero es lo que pasa con estas divorras. Un día te aburren y te dan asco y al otro te sacan un pedazo de hit y las adoras, o simplemente adoras su nuevo single pero sigues odiándolas.
Y siempre, siempre me ha pasado lo mismo: escucho la canción por primera vez y no me gusta. Me pasó con Bad Romance y me pasó con Only Girl. A la segunda dije "Uhm, esto tiene su qué". A la tercera ya me véis subido al escritorio dándolo todo como si fuera el fin de semana, sintiendo la canción (o el conjunto de ritmos con letra tonta que quiere creer que es una canción) sin caer en la cuenta de que mi escritorio y mi Mac están de cara a la ventana, la cual a su vez no sólo no tiene cortinas, sino que da a una plazoleta considerablemente grande que siempre está llena de críos, amas de casa y amas de casa tontas del bote cuyo órgano reproductor sólo sirve para ser reposado en sillas de plástico de color verde y con motivos publicitarios de Heineken.

Afortunadamente, pusimos cortinas este -terrible, horroroso y olvidable- fin de semana, así que problema resuelto: puedo bailar sin que me sienta observado, aunque reconozco que tenía su aquél.

Que me enrollo. La canción me mola. Me mola mil. Y no paro de escucharla. Y cuando salga el videoclip probablemente también me guste aunque sea una mierda bien gorda. Porque a veces estas cosas pasan. Pero oye, mientras disfrute...

PD: Iba a linkar la canción con un vídeo a YouTube o algo así, pero casi todo lo borran al momento, así que buscaros la vida. Con cariño. Love you!!

martes, 7 de septiembre de 2010

Lo he hecho

Seis meses después de empezar la Operación Macizorro, ya puedo decir con mucho orgullo y satisfacción que ya he dejado atrás las tres cifras en la báscula, tras haberme pesado esta mañana y descubrir que no sólo me había adelgazado 1,1 kg respecto a la semana pasada, sino que había logrado la hazaña con la que un día fantaseé.

Actualmente peso 99,7 kg y sigue quedándome todo un camino por recorrer. Pero no desistiré ni bajaré la guardia en ningún momento. La fuerza de voluntad sigue igual de firme que en el primer día, dispuesta para mi nueva meta: bajar a los 89. Poco a poco, con tranquilidad y paciencia, sin hacer tonterías. Porque no hay mayor recompensa que ir notando el cambio día tras día, en forma de sorpresas que te da tu propio cuerpo, o simplemente en ver cómo la ropa te va cada vez más grande. Os aseguro que está siendo toda una experiencia empezar a sentir la delgadez (pese a que aún siga teniendo sobrepeso), para alguien que siempre ha estado o gordo o directamente obeso.

A todos los que me apoyáis, muchas gracias por estar a mi lado. Sin vosotros no lo hubiera conseguido de ninguna de las maneras.