Ayer creo que se emitió por la tele Constantine (y digo creo porque yo cine por la tele NO lo veo, antes me pongo Intereconomía), una de esas películas que produce Hollywood y que le salen majas sin ser peliculones, y de la que ya os hablé en su día cuando se estrenó hace ya seis años, cuando aún era un ignorante y no tenía ni idea de quién era la maravillosa y [espacio reservado para todo tipo de sinónimos separados por comas] Tilda Swinton. Dios, os doy permiso para azotarme y, luego, si una cosa lleva a la otra, mejor que mejor.
Pues del film dirigido por Francis Lawrence poca cosa destaco, y si lo hago no será otra cosa que dos actores: la misma Swinton y Peter Stormare, ese actor secundario cuyo nombre jamás recuerdo y que para recordarlo y escribirlo en alguna parte siempre tengo que recurrir a Google.
No sé cómo será en el cómic y la verdad es que me la suda porque os estoy hablando de una película, pero lo cierto es que me encanta el cómo retratan la mitología católica-cristiana-whatever: Desde la ambigüedad sexual que requiere, como es obvio, un personaje como el arcángel Gabriel (Swinton), pasando por las visiones del Cielo y el Infierno, por la perceptible presencia omnipotente de Dios a través de sus acciones (y pese a no aparecer en ningún momento de la película, por fortuna, aunque a Morgan Freeman siempre apetece verlo en toda Su Gloria), hasta la desfachatez, la guarrería y el enorme poder que desprende un personaje tan suculento en el cine como el Diablo, trajeado de blanco absoluto pero con pies bañados en azufre, y de una apariencia corpórea frágil como si llevara un cuerpo que no es el suyo, dando la sensación de que en cualquier momento toda esa piel y esa carne "adicional" se va a desprender.
Esto no es cosa de ahora, recuerdo que cuando la vi en el cine por primera vez también flipé y me gustó todo esto que menciono, y la verdad es que salí del cine con ganas de secuela sólo por ello, aunque seis años después tiene toda la pinta de que seguir esperando sentado va a ser una tontería. Y eso que a Constantine no le fue nada mal en taquilla (costó 70 millones de euros y acabó recaudando más de 160), pero bueno, c'est la vie. Siempre nos quedará Dogma, ¿no?



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