En mi sadomasoquismo económico-suicida actual, he decidido apuntarme a un gimnasio. A otro. Si ya estaba en uno de artes marciales a precio de oro con una relación calidad-precio algo dudosa, ahora, como soy rico pues me apunto a una sala de máquinas en unas instalaciones que son propiedad del Ayuntamiento de Gavà, donde el Estadi Municipal de La Bóbila, vaya, para los que me entiendan los que me lean y vivan cerca de aquí.
Resulta que el viernes fui a apuntarme para aprovechar una oferta que sólo podía encontrar en octubre, en la que no te cobran ni la matrícula ni el seguro, tan sólo el abono trimestral y la revisión médica obligatoria. La revisión en tiene un coste teórico de 20 euros, ya que consiste en realizar una prueba de esfuerzo de una hora de duración, más o menos. El drama se desencadenaría en la siguiente escena, que podéis imaginar e interpretar en vuestra cabecita como vuestras gracias deseen.
– Me gustaría apuntarme para la sala de máquinas, por favor.
– Muy bien... (hace las comprobaciones y gestiones necesarias, me pide el DNI y la libreta del banco)... ¿La revisión médica la querrás hacer con nosotros?
– Sí, claro (en mi mente: ¡Sólo son veinte euros!).
– ¿Eres de Viladecans?
– Sí, claro (en mi mente: LO DICE EN EL DNI, PERO BUENO OIGA, ALLÁ USTED).
La señora encargada de toda esta movida me pide la tarjeta de crédito para cobrarme el trimestre y la revisión, entonces, mientras mete la tarjeta en el cacharro ese que se usa para cobrar y cuyo nombre desconozco y me importa bien poco, dice aquello de «Serán...» para decir el precio final sin acabar de decirlo, me pone delante el cacharro ese para que ponga el PIN de mi tarjeta (que no sé por qué el banco me pidió una tarjeta que funciona con PIN y no con mi maldita firma, pero bueno), yo lo hago y, atención...
– Serán 78,24 euros.
En mi mente pasaron dos cosas: La primera, pues mira, una especie de cataclismo cósmico que me dejó la cara fina y preparada para la foto del carné que me iba a hacer a continuación. Y la segunda, pues un ESTO NO CUADRA así como muy bestia. Porque claro, dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho y ocho, dieciséis, y ocho veinticuatro y ocho treinta y dos, más diez que le sumo, son cuarenta y dos.
Pues no. 37,44 euros del trimestre + 40,80 euros de la prueba de esfuerzo dan como resultado unos maravillosos 78,24 euros a tener que apoquinar porque la vida puede ser maravillosa, y yo por ser del pueblo de a lado me sale la revisión por el doble de dinero. ¿Y eso por qué? Pues no lo sé, porque no me dieron ninguna explicación y lo que es peor, me la metieron doblada justo cuando ya me habían cobrado con la tarjeta del demonio.
Entonces, ¿esto tiene alguna explicación científica y razonable? ¿O es que simplemente el Ayuntamiento de Gavà tiene unos testículos bien cargados y del tamaño de la cabeza de Manu Sánchez?
Pues no. 37,44 euros del trimestre + 40,80 euros de la prueba de esfuerzo dan como resultado unos maravillosos 78,24 euros a tener que apoquinar porque la vida puede ser maravillosa, y yo por ser del pueblo de a lado me sale la revisión por el doble de dinero. ¿Y eso por qué? Pues no lo sé, porque no me dieron ninguna explicación y lo que es peor, me la metieron doblada justo cuando ya me habían cobrado con la tarjeta del demonio.
Entonces, ¿esto tiene alguna explicación científica y razonable? ¿O es que simplemente el Ayuntamiento de Gavà tiene unos testículos bien cargados y del tamaño de la cabeza de Manu Sánchez?
Que no te avisaran. mal. Claro que deberías mirar antes de pagar, pero mal.
ResponderSuprimirQue sea mas cara, supongo a que es debido a que és una instalación municipal sufragada con los impuestos de la gente de Gavá. Lo veo lógico.
En Gavà son así de flamencos con todo. Desproporcionado siendo del pueblo de al lado.
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