lunes, 19 de septiembre de 2011

Todo lo que tengo que decir sobre los #Emmy Awards 2011


Me he levantado hoy a las siete de la mañana y lo primero que he hecho ha sido abrir Twitter en mi móvil. Unos se levantan, se visten y salen de casa para comprar el periódico para ponerse al día, o simplemente encienden la televisión. Yo prefiero otros medios, mucho más inmediatos, personalizados y libres. El caso es que, en cuestión de segundos, ya me había informado sobre quién había ganado en la edición número 63 de los premios Emmy de la Academia de televisión norteamericana (cada vez que alguien escribe "los Oscar de...", Jesús baja a la Tierra y mata a un gatito).

Todo sigue en su sitio, con su cierta medida de justicia. Amo que Modern Family arrase por segunda temporada consecutiva, y que pase por delante de series como 30 Rock, Glee o The Big Bang Theory. La primera ya ha ganado todo lo que podía haber ganado, la segunda simplemente está sobrevalorada, y la tercera debería empezar a plantearse espabilar cuanto antes mejor.

Pese a ello, el segundo Emmy consecutivo de Jim Parsons por su papelazo en The Big Bang Theory no creo que pueda estar más justificado. El hervor que les falta a los guionistas lo compensa este actorazo, el gran culpable de mis ataques de carcajadas de volumen exagerado que cualquier día podría valerme una denuncia por escándalo público malinterpretado.

Y bueno, lo de Mad Men ya es algo escandaloso. Para bien, claro. Si no me equivoco (estoy demasiado vago como para consultar fuentes), es su cuarto Emmy a la mejor serie dramática consecutivo; es decir, que la serie no sabe lo que es empezar una nueva temporada sin dicho reconocimiento bajo el brazo. No es para menos, su calidad es contundente e indiscutible, sin desmerecer en ningún momento a la competencia: desde Dexter y Friday Night Lights, pasando por The Good Wife y una de mis predilectas, Boardwalk Empire, la cual si sigue como hasta ahora tiene muchas papeletas para ocupar el lugar de Don Draper y compañía el año que viene (o al menos eso me gustaría).

Ah, que también estaba nominada Juego de Tronos. Es probablemente la peor de las seis nominadas –sin desmerecer, claro–, y lo mejor que tiene toda ella sí que se ha visto recompensado con uno de los Emmy más deseados de los últimos años: el que ganó Peter Dinklage por su papel de Tyrion Lannister, quizá el segundo premio que más me ha alegrado de lo que han sido los Emmy de 2011 por cómo se come la pantalla –y medio reparto– el tío en cuanto aparece y abre la boca.

¿Y cuál es el premio que más me ha alegrado?, os estaréis preguntado con casi total probabilidad (y si no pues... nada). Evidentemente, tiran más dos tetas que dos carretas, y Kate Winslet se llevó un Emmy a casita por su trabajo en la miniserie Mildred Pierce. Ya sabéis, si me conocéis, que estoy enamorado soy superfan de esta mujer y que todo lo que hace me pone cachondo encanta, así que el que gane su primer Emmy ya es un motivo para comérselo todo de celebración.