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| Preciosas, vamos |
Acabo de volver del XVII y último Salón del Manga que se celebra en Hospitalet de Llobregat. Jamás pensé que llegaría a ir de nuevo tras morirme de asco el año pasado, pero los azares de la vida y el tener una hermana pequeña otaku que me pida que la acompañe, pues es lo que tiene. La familia es la familia y todo ese rollo.
Y lo que hay que hacer por amor. A las 11 de la mañana haciendo cola de una hora en el Poliesportiu Municipal para ver a una band boy surcoreana (JYJ o algo así) que sólo los conocen en su país y cuatro chochos locos de aquí. La espera ha sido totalmente apocalypse now, rodeado de crías vestidas de tales formas que incluso Lady Gaga saldría de allí traumada y con brotes suicidas. Yo incluso he echado de menos a las fans de Justin Bieber, con eso os lo digo todo. Y presenciar un combate de espadas de gomaespuma cuyos contrincantes llevaban bigotes prepúberes bien preciosos y orejas de gato (OREJAS DE GATO) pues ha sido algo así como estar muy en el abismo de la decadencia de la humanidad.
El concierto ha sido un mero trámite y lo peor vendría luego en el salón, donde me he encontrado con lo mismo de siempre: Mucha, demasiada gente amontonada en el mismo sitio. Lo de los disfraces y la higiene personal mejor me lo ahorro. Y mi indiferencia al mundo del manga va in crescendo. Fue acabar Fullmetal Alchemist y desconectar totalmente, como si hubiera pasado página de una época de mi vida. Cosas que nunca entenderé del cumplir años. Eso sí, me he pillado el primer tomo de Berserk editado por Glénat, a ver qué tal porque siempre he recibido buenas críticas de este manga y ahora que lo editan como Dios manda, pues no me cuesta mucho darle una oportunidad. Bueno sí, 8,50 eurazos, pero mñé.
En fin, que me alegro que el año que viene el salón se celebre en Montjuic. Espero que la organización se lo curre mucho más una vez ubicados en un lugar tan amplio. Para mí ya será demasiado tarde, aunque nunca se sabe...

