sábado, 31 de diciembre de 2011

Propósitos para 2012

Muere 2011, hijo de puta. Que dejes de respirar de una maldita vez. Tú y el cenizo que llevas contigo que espero que no contagies a tu hermano 2012. Todas las malas noticias, toda la monotonía aplastante, la falta de esperanza. Toda esa mierda. Si no ojalá acabes ardiendo en el infierno para toda la eternidad, lo cual es un poco absurdo porque una vuelta de la Tierra alrededor del Sol no puede arder nunca donde Belzebú se corta las uñas, pero bueno.

Pocas horas faltan para entrar en 2012 mientras escribo estas líneas, y toca proponerse las tonterías de siempre para el año nuevo que nos espera a todos. Yo no me muestro muy esperanzado de que todo vaya a mejorar, pero supongo que habrá que seguir intentándolo porque, como diría Gandhi, «la vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa; la actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí». O quizá no. Ese hindú loco.

A decir verdad, no tengo nada claros mis propósitos para 2012. Y ni siquiera he pensado en ellos. Así que esta entrada la estoy escribiendo más o menos sobre la marcha.

Me gustaría mejorar mi situación laboral, si es que ésta ha existido alguna vez. Un golpe sobre la mesa bien fuerte, fruto de la necesidad de cambio. Aunque tampoco tengo ningunas ganas de trabajar para nadie y me gustaría crear mi propia empresa, por muy pequeña que ésta sea. Claro que con los tiempos que corren, eso quizá signifique el suicidio.

Algo relacionado es que se traspase de una vez por todas el bar de mis padres, aunque eso más que un propósito es un puñetero deseo que por supuesto no depende de mí ni de mi familia, sólo de esas personas que puedan permitirse pagar un traspaso en plena crisis, o de chinos, que hay muchos y cada vez se están haciendo con el control de todos nuestros bares. Esto con Franco no pasaba. Aquí iría el emoticono de ey, es broma, claro, que estamos en plena era de lo políticamente correctísimo y la peña tiene la piel demasiado fina.

Qué más. Ah sí. Pues mira recuperar un poco la motivación que he perdido a la hora de hacer deporte, que últimamente me cuesta mucho moverme y no sé muy bien por qué. Y adelgazar o fibrar, whatever.

Y despertarme por las mañanas y encontrarme a alguien en la misma cama. ¿Cómo se le suele llamar a esa persona? Pues esa. Pero como una aguja en un pajar. O como si los cerdos volaran y las ranas tuvieran pelo y Falete pesando cincuenta kilos.

Sea como sea todo, FELIZ 2012 A TODOS. Esperemos que sí.