jueves, 11 de octubre de 2012

Tanto monta…

Ayer el ministro (de Educación, Cultura y Deporte) José Ignacio Wert dejó claro en el Congreso de los Diputados que "su interés" es "españolizar a los alumnos catalanes." Que "se sientan tan orgullosos de ser catalanes como de ser españoles."

¡Ah! Es que se acerca el 12 de octubre, sí, ya sabéis, el Día de la Hispanidad. Celebramos el descubrimiento de América, importante hecho histórico que ya de paso significó el genocidio de toda una civilización, pero bueno. Claro que aquí en Cataluña celebramos una derrota bélica, así en plan sadomasoquista, algo que me corrobora que somos un país muy especial. Esquizofrénico, pero especial.

Pero sí, el ministro Wert quiere "españolizar" a los niños catalanes, como si en ciencias sociales nos adoctrinaran a todos hasta el punto de que nos pinchen y, en lugar de sangre, broten cuatro chorros de fluido rojo. Yo solo conozco votantes de Esquerra Republicana de Catalunya, y nadie sigue a "la Roja" tampoco, dónde vamos a ir a parar.

Sin duda, ayer y hoy serán días de celebración para nacionalistas e independentistas catalanes. Estos, cuando están inspirados, sueltan que Cataluña es una colonia española y se quedan tan anchos. Wert, en un alarde de inteligencia desmedida, da de comer y engorda esos argumentos. Si es que ya lo estoy viendo, en los Onces de Septiembre del futuro, dentro de doscientos o trescientos años: Los líderes de una Cataluña independiente dejando ofrendas florales bajo las estatuas de Rafael Casanova y de José Ignacio Wert, el mayor fomentador del independentismo catalán desde Joel Joan.

Lo que se le parece olvidar al ministro, y ya de paso a una clase política en una decadencia tan delirante como aterradora, es que Cataluña no es ninguna colonia española. Y aunque no haya sido su intención darlo a entender con tan desacertada elección de palabras, no es necesario, ni mucho menos tratar a los catalanes como indígenas a evangelizar la españolidad única y suprema. Si existen catalanes que no se sienten españoles (que los hay), o simplemente existen personas que no piensan como él (que los hay), su deber es aceptarlo. Su deber como demócrata. Coño, faltaría más. Porque todo esto no es necesario, ¿verdad? Porque estamos en una democracia y el ministro Wert es un demócrata, ¿VERDAD?

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