Hace mucho tiempo que no escribo desde aquí, y de hecho creo que es la primera vez que me paso tanto tiempo sin hacerlo. Personalmente me parece normal que tenga este blog abandonado ya que me paso prácticamente cada mañana escribiendo y manteniendo Cinefilo.es y 1080b.com, y cuando tengo un poco de tiempo libre, prefiero dedicarlo hacia otras cosas. Además, las redes sociales se comen mucho contenido de lo que antes iba a parar al blog, así que el descuido es sólo señal de los tiempos que corren en este mundo tecnológico de cambio constante.
Si me pongo a escribir ahora, un mes y doce días después del último post, es para intentar poner en orden algunas ideas que tengo en mente relacionadas con el blog y con mi vida en la red. Para empezar, me gustaría retomar el hábito de escribir habitualmente en una bitácora personal que no sean a las que me dedico semi profesionalmente, y reordenar mi propio ecosistema virtual en torno a dicha página. No tengo ni idea de cómo lo haré ni cuándo, sólo que me apetece hacerlo, pero aún tengo que pensar en los detalles.
Lo que sí tengo claro es que este blog en el que estoy escribiendo ahora no volverá a ser el mismo que fue antes. Han sido muchos años con él, pero siento que reconvertirlo ahora en otra cosa sería como traicionar su propia naturaleza. Los contenidos del pasado están ahí, y digamos que sería como mezclar agua con aceite. Prefiero dar por cerrada una etapa de mi vida virtual y empezar con otra con nuevas energías y ganas. Ya veré cómo evoluciona la idea... seréis los primeros en saberlo cuando me decida, sea por aquí, por Twitter o Facebook o, quién sabe, mi canal en YouTube.
¿Vlogs? Quizá. La verdad es que me apetece. Pero primero debería perderle el miedo a la cámara, ganar en naturalidad y, desde luego, dar con la fórmula que crea que funciona. Si no, no creo que haya manera y las cosas seguirán igual de estancadas.
Se aceptan sugerencias.
12 de febrero de 2012
31 de diciembre de 2011
Propósitos para 2012
Muere 2011, hijo de puta. Que dejes de respirar de una maldita vez. Tú y el cenizo que llevas contigo que espero que no contagies a tu hermano 2012. Todas las malas noticias, toda la monotonía aplastante, la falta de esperanza. Toda esa mierda. Si no ojalá acabes ardiendo en el infierno para toda la eternidad, lo cual es un poco absurdo porque una vuelta de la Tierra alrededor del Sol no puede arder nunca donde Belzebú se corta las uñas, pero bueno.
Pocas horas faltan para entrar en 2012 mientras escribo estas líneas, y toca proponerse las tonterías de siempre para el año nuevo que nos espera a todos. Yo no me muestro muy esperanzado de que todo vaya a mejorar, pero supongo que habrá que seguir intentándolo porque, como diría Gandhi, «la vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa; la actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí». O quizá no. Ese hindú loco.
A decir verdad, no tengo nada claros mis propósitos para 2012. Y ni siquiera he pensado en ellos. Así que esta entrada la estoy escribiendo más o menos sobre la marcha.
Me gustaría mejorar mi situación laboral, si es que ésta ha existido alguna vez. Un golpe sobre la mesa bien fuerte, fruto de la necesidad de cambio. Aunque tampoco tengo ningunas ganas de trabajar para nadie y me gustaría crear mi propia empresa, por muy pequeña que ésta sea. Claro que con los tiempos que corren, eso quizá signifique el suicidio.
Algo relacionado es que se traspase de una vez por todas el bar de mis padres, aunque eso más que un propósito es un puñetero deseo que por supuesto no depende de mí ni de mi familia, sólo de esas personas que puedan permitirse pagar un traspaso en plena crisis, o de chinos, que hay muchos y cada vez se están haciendo con el control de todos nuestros bares. Esto con Franco no pasaba. Aquí iría el emoticono de ey, es broma, claro, que estamos en plena era de lo políticamente correctísimo y la peña tiene la piel demasiado fina.
Qué más. Ah sí. Pues mira recuperar un poco la motivación que he perdido a la hora de hacer deporte, que últimamente me cuesta mucho moverme y no sé muy bien por qué. Y adelgazar o fibrar, whatever.
Y despertarme por las mañanas y encontrarme a alguien en la misma cama. ¿Cómo se le suele llamar a esa persona? Pues esa. Pero como una aguja en un pajar. O como si los cerdos volaran y las ranas tuvieran pelo y Falete pesando cincuenta kilos.
Sea como sea todo, FELIZ 2012 A TODOS. Esperemos que sí.
A decir verdad, no tengo nada claros mis propósitos para 2012. Y ni siquiera he pensado en ellos. Así que esta entrada la estoy escribiendo más o menos sobre la marcha.
Me gustaría mejorar mi situación laboral, si es que ésta ha existido alguna vez. Un golpe sobre la mesa bien fuerte, fruto de la necesidad de cambio. Aunque tampoco tengo ningunas ganas de trabajar para nadie y me gustaría crear mi propia empresa, por muy pequeña que ésta sea. Claro que con los tiempos que corren, eso quizá signifique el suicidio.
Algo relacionado es que se traspase de una vez por todas el bar de mis padres, aunque eso más que un propósito es un puñetero deseo que por supuesto no depende de mí ni de mi familia, sólo de esas personas que puedan permitirse pagar un traspaso en plena crisis, o de chinos, que hay muchos y cada vez se están haciendo con el control de todos nuestros bares. Esto con Franco no pasaba. Aquí iría el emoticono de ey, es broma, claro, que estamos en plena era de lo políticamente correctísimo y la peña tiene la piel demasiado fina.
Qué más. Ah sí. Pues mira recuperar un poco la motivación que he perdido a la hora de hacer deporte, que últimamente me cuesta mucho moverme y no sé muy bien por qué. Y adelgazar o fibrar, whatever.
Y despertarme por las mañanas y encontrarme a alguien en la misma cama. ¿Cómo se le suele llamar a esa persona? Pues esa. Pero como una aguja en un pajar. O como si los cerdos volaran y las ranas tuvieran pelo y Falete pesando cincuenta kilos.
Sea como sea todo, FELIZ 2012 A TODOS. Esperemos que sí.
27 de noviembre de 2011
Mi primer Phenomena Experience: Indiana Jones y la Última Cruzada + Jungla de Cristal
Anoche viví una de las experiencias cinematográficas más estimulantes que recuerdo. Asistí a mi primer sesión de Phenomena Experience, un evento organizado por el cineasta Nacho Cerdà en el que se proyectan películas de las décadas de los 70, 80 y 90 en sesiones exclusivas cada cierto tiempo. El escenario ideal no podía ser otro que el mítico cine Urgel de Barcelona, de más de 1800 localidades, y cuya enorme y elegante pantalla custodiada por los típicos telones de cine de aquella época, nos brindaron por primera vez en mucho tiempo las proyecciones en sesión doble de Indiana Jones y la Última Cruzada y Jungla de Cristal, respectivamente.
La experiencia siempre empieza, pasadas las ocho de la tarde, con una breve introducción del propio Cerdà, quien nos recuerda micrófono en mano que lo que vamos a ver serán copias en 35 mm. y en versión original subtitulada de las películas programadas. La proyección no es nada del otro jueves y tienen ciertas imperfecciones, pero es lo mejor que se puede encontrar en dicho formato actualmente, e incluso añaden cierto aire grindhouse al evento. Entre película y película, un merecido descanso de veinticinco minutos (o más) en el cual la gente aprovecha acertadamente para ir al baño, o bien para recuperar provisiones en bebidas, palomitas y chucherías. Algunos incluso se van, en el caso de que no les interese la segunda película a proyectar.
Como amante del cine la propuesta sobrepasó todas mis expectativas. El hecho de ver por primera vez aquellas películas clásicas en 35 mm. no significaba nada comparado con lo que supone en sí el evento. Disfrutar en la gran pantalla del espectáculo de un tipo de cine que ya no se hace es algo complementario, al lado de la recuperación de una sensación que hacía tiempo que no experimentaba. Ir al cine se ha vuelto un acto rutinario y normal, cuya magia, en casos muy excepcionales, se ha desvanecido por completo.
Ayer volví a sentir aquella magia, la esencia de lo que significaba ir al cine cuando era un renacuajo: desde el acogedor hall ya retro del Urgel, pasando por la apertura del telón que descubre su impresionante pantalla, conservando la ya perdida costumbre de dotar de cierto misterio al cine; hasta la sintonía de Movierecord, los anuncios y tráilers antiguos, y sobre todo por un ambiente magnífico y un público absolutamente entregado a lo que está viendo proyectado. Cuando los personajes más memorables de esas dos películas (como los propios Harrison Ford y Bruce Willis, pero también Sean Connery, John Rhys-Davies, River Phoenix, Bonnie Bedelia, Reginald VelJohnson y el único e inimitable Alan Rickman) hacían acto de aparición, o decían sus frases más míticas, la platea irrumpía en aplausos repletos de entusiasmo, nostalgia y respeto.
Ayer volví a sentir aquella magia, la esencia de lo que significaba ir al cine cuando era un renacuajo: desde el acogedor hall ya retro del Urgel, pasando por la apertura del telón que descubre su impresionante pantalla, conservando la ya perdida costumbre de dotar de cierto misterio al cine; hasta la sintonía de Movierecord, los anuncios y tráilers antiguos, y sobre todo por un ambiente magnífico y un público absolutamente entregado a lo que está viendo proyectado. Cuando los personajes más memorables de esas dos películas (como los propios Harrison Ford y Bruce Willis, pero también Sean Connery, John Rhys-Davies, River Phoenix, Bonnie Bedelia, Reginald VelJohnson y el único e inimitable Alan Rickman) hacían acto de aparición, o decían sus frases más míticas, la platea irrumpía en aplausos repletos de entusiasmo, nostalgia y respeto.
A la salida no podía estar más entusiasmado. Me lo había pasado tan en grande que, si puedo, repetiré la próxima sesión, programada para el próximo viernes 16 de diciembre con la proyección de Tiburón y Alien, el octavo pasajero. Si vivís en Barcelona y os gusta el cine, os animo a que consigáis entradas y disfrutéis de un ambiente y de una experiencia incomparables. Os aseguro que no os arrepentiréis.
20 de noviembre de 2011
Carta abierta a los abstencionistas quejicas
Queridos ciudadanos abstencionistas:
Este 20 de noviembre de 2011, elecciones generales españolas, está a punto de terminar, y a estas alturas de la noche ya está más que claro que el nuevo presidente del gobierno español no será otro que Mariano Rajoy, tras arrasar en las urnas y alcanzar una mayoría absoluta que supone el mejor dato de la historia del Partido Popular.
Soy consciente de que vuestros motivos para absteneros a la hora de ejercer vuestro derecho a voto son muchos, pero no soy capaz de entender la actitud de un sector abstencionista en concreto: Esas personas que no van a votar, que no se interesan por la política en ningún momento, pero que en la hora de la verdad, ¡pum!, el chip les cambia y el interés es máximo, sobre todo si hablamos de una victoria del PP. De repente hablan, opinan, debaten.
Eso, chicos, a estas alturas, no sirve de nada. Es papel mojado. Palabras vacuas que no van a ninguna parte. Si de verdad os importara este país, si de verdad os importara una victoria tan mayoritaria como la de Rajoy, deberíais de haber hecho algo al respecto. Dejar a un lado una actitud que no conduce a ningún sitio, y haber ido a ejercer un derecho por el que nuestros abuelos antaño tanto añoraron.
Vuestro principal argumento es que no votáis porque no sirve para nada, porque siempre saldrán los mismos de siempre y que para qué mover el culo hasta el colegio electoral y perder diez minutos (un drama, vamos) de vuestras vidas. Podéis tener una parte de razón, puesto que la Ley Electoral actual es tan discutible como caduca e injusta. Pero dicho argumento es una arma de doble filo que afecta a todo el conjunto de los españoles. Si al menos tres cuartas partes de ese 32,06% de electorado que se ha quedado en casa se hubiera molestado en ir a votar, a lo mejor en estos momentos estaríamos hablando de otros resultados en las elecciones parlamentarias de nuestro país. Quizá no muy diferente, pero sí lo suficiente como para detener la mayoría absoluta del PP que algunos tanto estáis echando por tierra sin haberos molestado en ir a votar, o incluso para combatir el asqueroso bipartidismo que invade las instituciones de España desde hace ya tantos años.
Quejaos, sacad espuma y bilis por la boca y todo lo que queráis. Pero os habéis quedado en casa, inconscientes de que cada voto suma y que esa suma es lo que más necesita una democracia para ser realmente una democracia. Pensadlo bien, sobre todo aquellas personas que se vanaglorian de que pasan totalmente de la política. Después, cuando toque pagar impuestos u os coarten ciertos derechos, no os quejéis, simplemente reflexionad.
19 de noviembre de 2011
París: Quatrième Volume
Hace un mes así mi hermana se volvió loca del pussy y me propuso de hacer un viaje a París. A mí como esa ciudad me tiene loco no lo siguiente, pues acepté sin dudarlo e inconsciente de que mi situación económica, óptima lo que se dice óptima, ni lo estaba ni lo sigue estando.
Pero eh, carpe diem.
Así que con cuatro duros y alguna que otra deuda, el próximo 1 de diciembre volveré a encontrarme por cuarta vez con esa ciudad en la que tanto me gusta perderme. Espero que mi hermana y su novio sepan aguantar mi trote y mis ganas de ver calles, calles y más calles de una ciudad en la que siempre descubres algo nuevo. En mis anteriores visitas ya vi todo lo que tenía que ver (la torre Eiffel, el Louvre, el Arco del Triunfo... lo típico), así que en esta ocasión aprovecharé la re-visita para tirar unas cuantas fotos que estén bien chulas (pese a que mi cámara esté pocha y deje manchas en las fotos que luego tocará borrar en el ordenador). La novedad es que es probable que vea más París de noche (a partir de las cinco de las tarde ya anochece) o incluso nevada y adornada de Navidad.
Que la Navidad me la sopla y ya estoy un poco harto de ella, pero coño, no me diréis que no será bonito de ver. Y ver Disneyland con lucecitas también, ains.
Como es probable que no tenga Wi-Fi ni en el hotel ni en ningún sitio, dad por escritas entradas diarias en el blog, que así lo revitalizo un poco que falta le hace. ;)
Foto | fabrizio mingarelli
18 de noviembre de 2011
Han pasado siete años
En el instante en el que se ha publicado esta entrada, este blog situado en un lugar remoto de la blogosfera ha cumplido siete años de existencia. Muchas cosas han cambiado durante los últimos siete años, desde aquél mensaje inaugural del 18 de noviembre de 2004, y que escribí cuando tenía tan solo diecisiete inviernos en una noche de insomnio. Una historia que muchos ya conoceréis. Hoy tengo veinticuatro años y sigo teniendo insomnio ocasional, pero he cambiado tanto o más que este blog a lo largo de su historia, cambios que quiera o no se han ido viendo reflejados aquí: de hábitos, de aficiones, de manera de pensar, de físico...
Si tengo que ser sincero, el acordarme hace dos noches del séptimo aniversario de Crónicas Ibéricas me hizo sentir más nostálgico que alegre, recordando lo que una vez fue este blog en sus tiempos mozos, cuando un servidor gozaba de mucho más tiempo libre que ahora. Más visitas, más comentarios, más entradas... El éxito no le hace a uno mejor, pero se respiraba mucha vida por aquí. Entro ahora y me siento como si visitara el pueblo de mi infancia, aquél lugar donde pasaba mis mejores años, pero en el que no llegaré a disfrutar tanto como antaño por las obligaciones y la falta de tiempo que la edad adulta acarrea. Sentimientos contradictorios que me hacen sentir de una forma un tanto extraña y que se ven reflejados en la falta de actualizaciones y temas de los que hablar, como si el hecho de dedicarme a escribir de forma diaria me hubiera quemado de una forma u otra a la hora de escribir y mantener una bitácora personal veterana.
Sea lo que sea, un aniversario siempre es motivo de celebración, por mucha nostalgia que le embriague uno. Así que chinchín, y esperemos que vengan tiempos mejores.
29 de octubre de 2011
Volviendo al Salón del Manga de Barcelona
![]() |
| Preciosas, vamos |
Acabo de volver del XVII y último Salón del Manga que se celebra en Hospitalet de Llobregat. Jamás pensé que llegaría a ir de nuevo tras morirme de asco el año pasado, pero los azares de la vida y el tener una hermana pequeña otaku que me pida que la acompañe, pues es lo que tiene. La familia es la familia y todo ese rollo.
Y lo que hay que hacer por amor. A las 11 de la mañana haciendo cola de una hora en el Poliesportiu Municipal para ver a una band boy surcoreana (JYJ o algo así) que sólo los conocen en su país y cuatro chochos locos de aquí. La espera ha sido totalmente apocalypse now, rodeado de crías vestidas de tales formas que incluso Lady Gaga saldría de allí traumada y con brotes suicidas. Yo incluso he echado de menos a las fans de Justin Bieber, con eso os lo digo todo. Y presenciar un combate de espadas de gomaespuma cuyos contrincantes llevaban bigotes prepúberes bien preciosos y orejas de gato (OREJAS DE GATO) pues ha sido algo así como estar muy en el abismo de la decadencia de la humanidad.
El concierto ha sido un mero trámite y lo peor vendría luego en el salón, donde me he encontrado con lo mismo de siempre: Mucha, demasiada gente amontonada en el mismo sitio. Lo de los disfraces y la higiene personal mejor me lo ahorro. Y mi indiferencia al mundo del manga va in crescendo. Fue acabar Fullmetal Alchemist y desconectar totalmente, como si hubiera pasado página de una época de mi vida. Cosas que nunca entenderé del cumplir años. Eso sí, me he pillado el primer tomo de Berserk editado por Glénat, a ver qué tal porque siempre he recibido buenas críticas de este manga y ahora que lo editan como Dios manda, pues no me cuesta mucho darle una oportunidad. Bueno sí, 8,50 eurazos, pero mñé.
En fin, que me alegro que el año que viene el salón se celebre en Montjuic. Espero que la organización se lo curre mucho más una vez ubicados en un lugar tan amplio. Para mí ya será demasiado tarde, aunque nunca se sabe...
23 de octubre de 2011
El Ayuntamiento de Gavà tiene los huevos muy grandes
En mi sadomasoquismo económico-suicida actual, he decidido apuntarme a un gimnasio. A otro. Si ya estaba en uno de artes marciales a precio de oro con una relación calidad-precio algo dudosa, ahora, como soy rico pues me apunto a una sala de máquinas en unas instalaciones que son propiedad del Ayuntamiento de Gavà, donde el Estadi Municipal de La Bóbila, vaya, para los que me entiendan los que me lean y vivan cerca de aquí.
Resulta que el viernes fui a apuntarme para aprovechar una oferta que sólo podía encontrar en octubre, en la que no te cobran ni la matrícula ni el seguro, tan sólo el abono trimestral y la revisión médica obligatoria. La revisión en tiene un coste teórico de 20 euros, ya que consiste en realizar una prueba de esfuerzo de una hora de duración, más o menos. El drama se desencadenaría en la siguiente escena, que podéis imaginar e interpretar en vuestra cabecita como vuestras gracias deseen.
– Me gustaría apuntarme para la sala de máquinas, por favor.
– Muy bien... (hace las comprobaciones y gestiones necesarias, me pide el DNI y la libreta del banco)... ¿La revisión médica la querrás hacer con nosotros?
– Sí, claro (en mi mente: ¡Sólo son veinte euros!).
– ¿Eres de Viladecans?
– Sí, claro (en mi mente: LO DICE EN EL DNI, PERO BUENO OIGA, ALLÁ USTED).
La señora encargada de toda esta movida me pide la tarjeta de crédito para cobrarme el trimestre y la revisión, entonces, mientras mete la tarjeta en el cacharro ese que se usa para cobrar y cuyo nombre desconozco y me importa bien poco, dice aquello de «Serán...» para decir el precio final sin acabar de decirlo, me pone delante el cacharro ese para que ponga el PIN de mi tarjeta (que no sé por qué el banco me pidió una tarjeta que funciona con PIN y no con mi maldita firma, pero bueno), yo lo hago y, atención...
– Serán 78,24 euros.
En mi mente pasaron dos cosas: La primera, pues mira, una especie de cataclismo cósmico que me dejó la cara fina y preparada para la foto del carné que me iba a hacer a continuación. Y la segunda, pues un ESTO NO CUADRA así como muy bestia. Porque claro, dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho y ocho, dieciséis, y ocho veinticuatro y ocho treinta y dos, más diez que le sumo, son cuarenta y dos.
Pues no. 37,44 euros del trimestre + 40,80 euros de la prueba de esfuerzo dan como resultado unos maravillosos 78,24 euros a tener que apoquinar porque la vida puede ser maravillosa, y yo por ser del pueblo de a lado me sale la revisión por el doble de dinero. ¿Y eso por qué? Pues no lo sé, porque no me dieron ninguna explicación y lo que es peor, me la metieron doblada justo cuando ya me habían cobrado con la tarjeta del demonio.
Entonces, ¿esto tiene alguna explicación científica y razonable? ¿O es que simplemente el Ayuntamiento de Gavà tiene unos testículos bien cargados y del tamaño de la cabeza de Manu Sánchez?
Pues no. 37,44 euros del trimestre + 40,80 euros de la prueba de esfuerzo dan como resultado unos maravillosos 78,24 euros a tener que apoquinar porque la vida puede ser maravillosa, y yo por ser del pueblo de a lado me sale la revisión por el doble de dinero. ¿Y eso por qué? Pues no lo sé, porque no me dieron ninguna explicación y lo que es peor, me la metieron doblada justo cuando ya me habían cobrado con la tarjeta del demonio.
Entonces, ¿esto tiene alguna explicación científica y razonable? ¿O es que simplemente el Ayuntamiento de Gavà tiene unos testículos bien cargados y del tamaño de la cabeza de Manu Sánchez?
19 de octubre de 2011
Sarpullidos absurdos
Allá va la entrada más aleatoria que he escrito nunca.
Esta tarde he leído en la prensa que PortAventura se gastará 20 millones de euros en construir su nueva montaña rusa, la que se inaugurará a lo largo del año que viene y que se convertirá en la más alta de Europa, con más de 80 metros de altura. En los comentarios a la noticia leo gente que se queja de que en estos tiempos de austeridad, eso no es más que un derroche innecesario. Algo que podría aplicarse a otra noticia reciente: la aprobación del corredor Mediterráneo que unirá Algeciras con Perpignan en el futuro.
Pues no acabo de entender ese punto de vista, en verdad. Creo que la peña se flipa demasiado y se deja llevar por su lado políticamente correctísimo. Es algo que suelo escuchar mucho en el mundo del cine, cuanto comento presupuestos de películas de gran éxito como yo qué sé, Avatar, que costó más de 180 millones de euros, o Toy Story 3, en la que se gastaron más de 145 millones de euros.
Dejando a un lado que estamos hablando de empresas privadas que se gastan el dinero como les sale de las narices, no entiendo cómo se puede recurrir a la crisis como argumento en contra de dichos desembolsos. Lo encuentro un sarpullido absurdo, como si se empeñaran en no ver el lado positivo. Puede que no sea necesario invertir en películas o en montañas rusas (dejad que lo dude por una milésima de segundo...), pero tantos millones de euros en inversión en esta clase de proyectos no sólo se traducen en la creación de ocupación y empleo (las montañas rusas no se hacen solas, al igual que las películas), sino también en una reciprocidad económica a largo plazo mediante los probables beneficios que puedan llegar a dar.
¿No es eso lo que necesitamos precisamente? ¿O es que me he perdido algo y tanta indignación nos ha sorbido el coco? Claro que a lo mejor yo me equivoco y la gente que mata dos pájaros de un tiro gastándose millones y creando empleo es mala mala mala porque sí, entonces me retiraré y correré un tupido velo y eh, aquí no ha pasado nada.
Etiquetas:
Cosas de la vida,
Crisis,
PortAventura
6 de octubre de 2011
Steve Jobs (1955 - 2011)
Ha muerto Steve Jobs. Son cuatro palabras de las que muchos aún no son conscientes de su significado. Se ha ido un genio, como tantos otros en el pasado, que ha influido en nuestras vidas más de lo que estamos dispuestos a creer. A él le debemos el mundo de la informática tal y como lo conocemos, y de forma más reciente, el método en el que nos divertimos y comunicamos diariamente. Nos trajo el Macintosh, junto al ratón y un sistema operativo basado en ventanas e interfaz gráfica con la que el usuario podía interactuar fácilmente, y con todo ello, convirtió al ordenador en algo 'personal' que dejó de ser exclusivo para las oficinas, irrumpiendo en los hogares de millones de personas. Si tienes un PC en casa, independientemente del sistema operativo en el que corra, es gracias a Steve Jobs.
También fue el máximo responsable del cambio de hábitos mundial en cuanto al ocio. La presentación del iPod y iTunes cambiaron la industria de la música, pero también el modo en el que la vivimos, marcando un estándar a seguir en reproductores de música portátiles que, por el momento, no tiene rival. El iPhone y el iPad llegaron años después, el primero para revolucionar otra industria (el de la telefonía móvil) y cambiar para siempre el modo en el que nos comunicamos; y el segundo para añadir un nuevo mercado de dispositivos que aumentan y enriquecen la experiencia del 'personal computer' como no se había hecho desde la salida del primer Mac.
Los amantes del séptimo arte también le debemos años de sonrisas y, por que no reconocerlo, lágrimas. No sólo era máximo accionista de The Walt Disney Company, si no que transformó e invirtió en una pequeña empresa llamada Pixar, que con el tiempo y el apoyo de Steve, acabó convirtiéndose en uno de los estudios de cine de animación más prósperos de los últimos veinte años. A su iniciativa y visión le debemos joyas como Toy Story (de la que fue productor ejecutivo), Buscando a Nemo, Wall-E o Up, por citar sólo las más conocidas.
Ha muerto Steve Jobs. Se va un genio, un visionario de un mundo tan competitivo que no tendrá igual en muchísimo tiempo, y que deja al mundo de Apple en el más terrible desconcierto. El tiempo dirá. Su legado, sin embargo, es tan irremplazable como indiscutible. Descansa en paz, y gracias.
PD: Mis contribuciones para Cinefilo.es y Apple Adictos de sin duda el tema del día:
– Steve Jobs y su influencia en el mundo del cine
– Adiós, Steve
PD: Mis contribuciones para Cinefilo.es y Apple Adictos de sin duda el tema del día:
– Steve Jobs y su influencia en el mundo del cine
– Adiós, Steve
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



